Un sello postal recuerda al diplomático Vladimír Vochoč, que salvó de los nazis a cientos de personas
Al diplomático checo Vladimír Vochoč lo recuerda un nuevo sello postal checo. Durante la Segunda Guerra Mundial logró salvar de la muerte a unas 2500 personas.
Vladimír Vochoč es el segundo diplomático checo, después de Jan Masaryk, a quien Correos Checos le dedica un sello postal. Entre 1939 y 1941, cuando era diplomático en el Consulado de Checoslovaquia en Marsella, Vochoč imprimió en secreto pasaportes falsos, con lo que ayudó a salvar la vida de unas 2500 personas.
El autor del sello es Mikuláš Kavan, quien dijo a Radio Praga Internacional que cumplir la tarea de dibujar una estampilla con el retrato de Vochoč no era fácil, ya que disponía de muy pocas fotografías de él.
“Me proporcionaron pocos retratos suyos. Más bien eran tres fotografías, de las que una tenía muy mala calidad, ya que fue sacada de un periódico. Otra fotografía era de antes de la guerra. Y la última era escalofriante, ya que mostraba a Vochoč después de ser detenido por el régimen comunista”.
En el fondo del sello aparece un mapa de Europa de los tiempos de la Segunda Guerra Mundial, como aclaró Kavan.
“Primero me basé en un mapa esquemático para plasmarlo en el fondo de la estampilla. Pero me di cuenta de que podría confundir a la gente con unas flechas que le había puesto. Se podría pensar que indicaban el avance de los ejércitos durante la guerra, y no las vías de huida aprovechadas por los refugiados. Por ello desistí de ese mapa y utilicé otro, político, sobre el que plasmé un matasellos”.
Al servicio de la diplomacia checa
El 20 de abril de 1938 Vladimír Vochoč fue enviado por el Ministerio de Relaciones Exteriores checoslovaco a dirigir el consulado en Marsella. Después del surgimiento del Protectorado de Bohemia y Moravia, Vochoč se negó a entregar el consulado a los nazis, por lo que el 1 de diciembre de 1939 fue despedido. No obstante, otros dos años encabezó ilegalmente el Consulado checoslovaco en Marsella, hasta que en 1941 tuvo que cerrarlo, por las presiones del gobierno francés de Vichy, como recordara hace poco Ivan Dubovický, historiador del Ministerio de Relaciones Exteriores checo.
“Me intereso por la historia de los diplomáticos checos y con el nombre de Vladimír Vochoč me he encontrado ya antes, pero al comienzo no me decía mucho porque no conocía su pasado. Cuando se redactaba la Carta de la ONU, el ministro Jan Masaryk lo invitó a San Francisco como experto en derecho internacional. Ese fue mi primer encuentro con el nombre de Vochoč. Más tarde, en base a datos reunidos por otros historiadores, descubrí que entre 1939 y 1941 Vochoč había salvado muchas vidas. Entonces comencé a interesarme mucho más por él. Y más aún cuando desde Estados Unidos recibimos una solicitud de información sobre él, ya que iba a recibir una medalla del Congreso de EE.UU., una distinción que habían obtenido sólo 60 personalidades del mundo entero”.
Pasaportes falsos para salvar vidas
Durante los dos años en que Vochoč siguió dirigiendo ilegalmente el consulado en Marsella, brindó amplia ayuda a los refugiados checoslovacos, alemanes y austriacos en Francia. Muchos eran judíos, que de ser detenidos, serían fusilados o enviados a campos de concentración nazis. Vochoč hacía imprimir pasaportes checoslovacos y trataba de conseguir visados para los refugiados. En colaboración con diversas organizaciones, les ayudaba también a huir de Francia. En 1941, el propio Vochoč tuvo que huir y se fue a Londres, donde luego trabajó para el gobierno checoslovaco en el exilio, sostiene Ivan Dubovický.
“A pesar de que el ministro Jan Masaryk lo había retirado de Francia por haber violado las reglas internas al imprimir pasaportes falsos, le tenía mucho respeto por ser un buen profesional. En Londres, el gobierno checoslovaco en el exilio le encargó a Vochoč elaborar un análisis sobre el papel de Checoslovaquia en la posguerra. Al saber cada vez más sobre él, decidimos organizar una exposición sobre su historia, que fue presentada ya en varias embajadas checas. Y ese fue también el motivo por el que impulsamos que se le dedicara una estampilla”.
Entre 1947 y 1948, Vladimír Vochoč trabajó en La Haya como experto en derecho internacional al servicio del gobierno de Albania en su conflicto con Gran Bretaña.
“No todos lo aceptaban porque decía abiertamente lo que pensaba”
David Vochoč, sobrino nieto de Vladimír Vochoč, recordó en reciente entrevista para Radio Praga Internacional que su tío era muy carismático y tenía éxito entre las mujeres, pero poco se sabía en la familia de sus actividades como diplomático.
“Cuando mi tío estaba vivo todavía, realmente no sabíamos todo lo bueno que había hecho. Más bien lo concebíamos como una persona problemática, porque tenía un don especial para decir a la gente las cosas de forma muy abierta, y no siempre eran palabras agradables. Eso era lo que más lo caracterizaba y por lo que era conocido”.
Detenido y encarcelado por los comunistas
Después de asumir el poder en Checoslovaquia los comunistas en 1948, el 5 de diciembre de ese mismo año Vochoč fue detenido y enviado a la cárcel por varios meses por haber tratado de cruzar ilegalmente la frontera. Al año siguiente fue despedido del Ministerio de Relaciones Exteriores. En 1953, por temor a que pudiera huir al extranjero, siguiendo a su esposa francesa, Vochoč fue nuevamente detenido y condenado a 13 años de prisión por traición a la Patria. En 1960, abandonó la cárcel en una amnistía y en 1964 la Corte Suprema anuló el veredicto original, según su sobrino nieto David Vochoč.
“Tras abandonar la cárcel, mi tío vivió con su hija, que era autista, en un pequeño ático en el barrio de Holešovice, en Praga. Y, de vez en cuando, digámoslo abiertamente, pedía limosna a sus familiares. Decía que, habiendo sido diplomático, sería bueno que recibiera al menos de vez en cuando un puro o un poco de whisky”.
Vladimír Vochoč falleció en Praga en 1985, casi olvidado, a la edad de 91 años.








