Ingeniería española al servicio del nuevo Estado checo: a 100 años del primer Škoda de Masaryk

Hace un siglo, el presidente Tomáš Garrigue Masaryk recibió el primer automóvil con el emblema de Škoda, una lujosa limusina basada en la ingeniería de la firma española Hispano Suiza que simbolizó el avance tecnológico y las ambiciones del joven Estado checoslovaco.

El 10 de mayo de 1926 marcó un momento clave para la industria automotriz en Checoslovaquia. Ese día, el presidente Tomáš Garrigue Masaryk, figura fundamental en la creación del país, recibió el primer automóvil de pasajeros con el distintivo de Škoda. Se trataba de una majestuosa limusina Škoda Hispano Suiza, fabricada bajo licencia de Hispano Suiza, una marca fundada en Barcelona y considerada entonces una de las más destacadas del automóvil de lujo.

La influencia de Hispano Suiza resultó decisiva. Su modelo H6B sirvió como base para el vehículo producido en Checoslovaquia, lo que permitió trasladar al país centroeuropeo una tecnología de punta desarrollada por la industria española. En este sentido, el automóvil presidencial no solo simbolizaba el progreso checoslovaco, sino también la conexión con una de las tradiciones automotrices más prestigiosas de Europa occidental.

Škoda, con sede en Pilsen y entre las mayores empresas industriales de la región, adquirió la licencia en 1924, antes de su fusión con Laurin & Klement. La producción comenzó en 1925 y el primer ejemplar se destinó a la oficina presidencial. El precio ascendió a 280.000 coronas, una cifra extraordinaria para la época y reflejo del carácter exclusivo del vehículo, heredado en gran medida del diseño original de Hispano Suiza.

Ingeniería española al servicio de un nuevo Estado

El Škoda Hispano Suiza destacó como uno de los automóviles más avanzados de la Primera República (1918–1938). Equipado con un motor de seis cilindros y 6,6 litros, alcanzaba una potencia de hasta 100 caballos y superaba los 120 kilómetros por hora, cifras notables en su tiempo.

El sistema de frenos, basado en asistencia mediante energía cinética, reflejaba el alto nivel técnico característico de Hispano Suiza, cuya reputación se apoyaba en la innovación y la fiabilidad. Cada vehículo se completaba con carrocerías realizadas a medida por talleres especializados, lo que convertía cada unidad en una pieza única. Entre sus propietarios figuraban destacados industriales, aristócratas y figuras políticas, como el entonces primer ministro Antonín Švehla.

Una joya histórica con raíces españolas

Škoda Hispano Suiza | Foto: Škoda Auto

Hoy en día, solo se conservan unos pocos ejemplares de este modelo excepcional. Uno de los más valiosos pertenece al museo de Škoda en Mladá Boleslav. Este automóvil, con chasis de 1928, fue restaurado entre 2019 y 2023 con el objetivo de devolverle su aspecto original.

Tras su renovación, el vehículo se presentó en la feria Techno Classica de Essen, donde despertó gran interés como una de las piezas más destacadas del legado histórico de la marca. Al mismo tiempo, recordó el papel clave que desempeñó Hispano Suiza en el desarrollo de este icono.

Škoda Hispano Suiza | Foto: Škoda Auto

Un legado compartido

Škoda Hispano Suiza | Foto: Škoda Auto

El Škoda Hispano Suiza representa mucho más que un logro técnico. Es también el resultado de una colaboración internacional en la que la ingeniería española de Hispano Suiza dejó una huella decisiva en la historia industrial checa. Cien años después, este automóvil sigue siendo un símbolo tanto del ingenio europeo como de los vínculos históricos entre España y Chequia.

Škoda Hispano Suiza | Foto: Škoda Auto
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