Kačina: la maravillosa biblioteca que sobrevivió a todo y aún no entró al circuito del turismo masivo
A menos de una hora de Praga, el Castillo de Kačina custodia un hito del patrimonio europeo: el primer edificio de Chequia diseñado exclusivamente como biblioteca. Con más de 40.000 volúmenes y manuscritos que datan del siglo XV, esta catedral del conocimiento ha resistido incólume guerras, invasiones y olvidos para convertirse en una de las bibliotecas históricas más importantes de Europa Central que, sin embargo, el turismo masivo aún no ha logrado descubrir.
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El jardín favorito de Franz Kafka en Praga aún existe, fue el primer parque público urbano de la actual capital checa y lleva el noble apellido de los Chotek. Lo curioso es que a esa misma familia se le debe también una de las bibliotecas más singulares de Europa Central: la del castillo de Kačina, muy cerca de la ciudad de Kutná Hora, a unos setenta kilómetros al este de aquel jardín predilecto de Kafka.
Una biblioteca a medida
“Esta es la primera biblioteca concebida como tal en un edificio independiente en todo nuestro territorio”.
Pavel Douša
La familia, que cuenta entre sus ilustres miembros a Sofía Chotek (esposa del archiduque Francisco Fernando, cuyo asesinato en Sarajevo, en 1914, detonó la Primera Guerra Mundial), ya era propietaria de un castillo en Nové Dvory desde mediados del siglo XVIII. Sin embargo, Jan Rudolf Chotek, que gozaba de muy alta posición ya que era ministro de Finanzas en la corte de Viena y administrador del territorio de Bohemia empezó a desear una residencia de verano señorial que, finalmente, fue construida a comienzos del siglo XIX.
El propio Jan Rudolf Chotek intervino en el diseño final: quería que su residencia respondiera a sus propias ideas, inspirándose en los planos que recibía, sobre todo de Irlanda y de complejos palaciegos de los alrededores de San Petersburgo. En tanto residencia de verano, uno de los requisitos fundamentales del castillo era brindar espacio para largos períodos de uno o dos meses no solo a la familia propietaria sino también a sus ilustres invitados, tal como precisa Pavel Douša, director de la sede del Museo Nacional de Agricultura en Kačina.
“Desde el principio, en la concepción de Jan Rudolf Chotek, estaba la biblioteca. Su intención era que la residencia contara con dos pabellones: uno dedicado a la ciencia y otro al arte. El dedicado a la ciencia sería precisamente la biblioteca, concebida como un edificio independiente, la primera biblioteca construida con un fin específico en nuestro territorio. El edificio está diseñado de modo que los libros se colocan en estanterías en el centro, separados de los muros exteriores por cámaras de aire, para que no entren en contacto con ellos. Así, el clima cambia muy lentamente y no daña los libros. Hoy en día, la biblioteca familiar de los Chotek cuenta con unos 40.000 volúmenes”.
Explica Pavel que la biblioteca de los Chotek es enciclopédica. Organizada por estanterías numeradas, incluye temas tan diversos como arqueología, arquitectura, medicina, derecho, agricultura y también literatura en casi todas las lenguas conocidas de la época.
“La biblioteca servía al propietario del castillo para orientarse en la gestión de su dominio: para construir el castillo, administrar sus tierras y dirigir la explotación agrícola. El libro más antiguo data del siglo XV, y hay numerosos manuscritos. El carácter del propietario se refleja también en la abundancia de obras teatrales y musicales, es decir, libros relacionados con la cultura escénica y musical, en la que los Chotek se formaban y que apoyaban”.
Curiosamente, muchas de esas obras podían representarse muy pero muy cerca de la biblioteca, ya que el segundo pabellón del castillo cuenta nada menos que con un teatro propio, una tradición muy arraigada en la familia Chotek que, en Nové Dvory, ya contaban con un teatro al aire libre.
“Es interesante que incluso ellos mismos participaban en las obras: las ideaban, las escribían y creaban sus propios decorados, que pintaban ellos mismos. También tenían sus propios carteles. Era, en cierto modo, una preparación para su vida social, ya que, como eran nombrados para distintos cargos, desde la infancia se entrenaban en el arte de saber presentarse en sociedad".
Un apartamento propio
Otra de las peculiaridades es el apartamento del bibliotecario que se encuentra justo encima y consta de dos habitaciones y un amplio living, además de cocina y sus propios baños.
“Conocemos algunos nombres de los bibliotecarios. Por lo general, eran las personas más cultas al servicio de los Chotek. En ocasiones, hasta pertenecían a la baja nobleza; eran maestros o sacerdotes, personas que, además, desempeñaban otras funciones en la propiedad. No eran solo bibliotecarios, sino también educadores, profesores o párrocos. Administraban la biblioteca, pero hay que decir que el propio conde, el propietario, también actuaba como bibliotecario: participaba en la adquisición de libros, en su compra e incluso en su catalogación”.
Aunque la biblioteca se conserva hoy tal como fue construida, el apartamento del bibliotecario tuvo otros usos con el paso del tiempo y debió ser reconstruido para la exposición. Lo llamativo es que entre el presente y la partida de los Chotek del castillo transcurrió ya más de un siglo.
“El último Chotek murió en 1911, y Kačina fue heredada por su sobrino, Quido Thun-Hohenstein, el último propietario noble, de origen italiano. A pesar de sus problemas financieros, continuó ampliando la biblioteca, aunque de otra manera, sobre todo con mapas; ya aparecen mapas automovilísticos de Europa. El último libro registrado es de 1932, y en ese momento la biblioteca deja de funcionar tras dos siglos y pasa a ser solo inventariada. Se planteó vender algunos libros, en parte debido a la crisis económica de los años treinta, que afectó al último propietario, y también porque Kačina fue utilizada como garantía bancaria. Se pensó en cómo monetizar esa riqueza. Afortunadamente, nunca se llevó a cabo”.
Lo notable es que, como añade Pavel, durante el Protectorado pasaron por el castillo miembros de las Juventudes Hitlerianas, luego el Ejército de Vlasov y finalmente el Ejército Rojo. Sin embargo, ninguno de ellos dañó la biblioteca, que ha llegado intacta hasta hoy. Esto significa que los visitantes pueden verla tal como era en tiempos de Jan Rudolf Chotek. Tras 1948, con el cambio de régimen político, la biblioteca, que estaba bajo la administración del comité nacional de distrito de Kutná Hora, pasó al entonces Museo de Agricultura, hoy Museo Nacional de Agricultura, que tiene una de sus sedes en Kačina desde 1950.
Una biblioteca de película
“La biblioteca de los Chotek tiene un encanto especial: es la combinación de arquitectura y libros, y el espacio tiene una atmósfera única que te atrapa de inmediato”.
Pavel Douša
A pesar de su belleza y relativa cercanía de Praga, esta majestuosa biblioteca no ha ingresado aún al circuito del turismo masivo, y afirma Pavel que, entre sus visitantes, los extranjeros son más bien la excepción, aunque cada tanto aparecen algunos turistas polacos. Por otra parte, tal como suele suceder con estos sitios tan hermosos y fotogénicos, el público no solo puede verla en vivo, sino también en distintas producciones visuales. Por ejemplo, la biblioteca se puede apreciar a lo largo de todo el videoclip de la canción Bylo nebylo del famoso grupo checo Chinaski, pero también en series y películas del ámbito internacional.
“La biblioteca de los Chotek tiene un encanto especial: es la combinación de arquitectura y libros, y el espacio tiene una atmósfera única que te atrapa de inmediato. Por eso se utiliza para rodajes. Aquí suelen filmarse películas, series, documentales, pero también conciertos y videoclips. Muchos visitantes vienen precisamente porque quieren ver el lugar donde han estado Johnny Depp, Keanu Reeves y otros actores famosos. Últimamente, han tenido mucho éxito series como María Teresa o La emperatriz, que atraen al público hacia la historia”.
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