Conflicto de intereses, tuits racistas, banderas de Ucrania… la interminable formación del gobierno checo
Más de mes y medio después de su clara victoria electoral, aún no se sabe cómo resolverá su conflicto de intereses el candidato a primer ministro Andrej Babiš o qué pasará con Filip Turek y el Ministerio de Relaciones Exteriores. En un clima de tensión con el presidente Petr Pavel, los socios de la coalición presionan para que no obstaculice con sus objeciones la formación de Gobierno.
El candidato a encabezar el próximo gobierno checo, Andrej Babiš, ya tiene sobre su mesa la lista definitiva de nombres de sus socios de coalición, el partido SPD y los Automovilistas, para ocupar cada uno de los ministerios antes de proponérselos al presidente, como anunció el mismo Babiš a los medios.
“Ya he recibido los nombres de los candidatos de nuestros socios de coalición, así que ahora lo confirmaremos formalmente antes de presentarlo. Con el presidente ya me he comunicado por SMS y hemos acordado la reunión”.
De hecho, la reunión será este mismo miércoles a las 14 horas.
Los tres partidos ya habían acordado la distribución de ministerios en el gobierno, que debería contar con 16 carteras. ANO tendrá nueve ministerios, SPD tres y Automovilistas, a pesar de haber recibido menos votos que SPD, cuatro. ANO contará, además del primer ministro, con los ministros de Finanzas, Industria, Salud, Trabajo, Educación, Interior, Desarrollo Local y Justicia. El partido de extrema derecha SPD solo tendrá expertos por ellos nombrados al frente de los ministerios de Defensa, Agricultura y Transporte.
Al contrario que SPD, que desde el inicio aceptó el número de ministerios y que no sean sus diputados quienes obtengan cartera, las negociaciones con los Automovilistas sí han sido desde el principio más problemáticas. El nuevo grupo parlamentario obtendrá los ministerios de Relaciones Exteriores, Cultura y Medio Ambiente, y tendrá un nuevo Ministerio de Deportes y Prevención.
El presidente del partido, Petr Macinka, negacionista del cambio climático y crítico con las políticas medioambientales europeas, ocupará, según parece, Medio Ambiente a pesar de las críticas que ha levantado.
Pero la gran incógnita sigue rodeando al presidente honorario de la formación, Filip Turek, con quien su partido no deja de presionar para que sea el próximo ministro de Relaciones Exteriores. Esto a pesar de sus presuntos tuits antiguos borrados con mensajes racistas, homófobos, machistas o en los que mostraba simpatías por Hitler, además de las muchas fotos que hay haciendo el saludo nazi, que Turek asegura que es simple humor negro. Pero el presidente Petr Pavel expresó ya su rechazo a que ocupe el cargo más importante de la diplomacia checa, y aún no se sabe cómo terminará una de las historias más habituales de este otoño en las noticias.
En estos casi dos meses después de las elecciones, parte de la atención también se la ha llevado el líder del movimiento Libertad y Democracia Directa, (SPD), Tomio Okamura, por su nombramiento como nuevo presidente de la Cámara de Diputados después de haber sido una de las personas que más polémicas y bloqueos ha protagonizado en ella como diputado, y por haber descolgado la bandera ucraniana de la Cámara Baja en su primer día en el cargo.
¿Qué hará Babiš con sus empresas de Agrofert?
Pero, aparte de algún vídeo privado que nunca debió de hacerse público, la atención, desde las elecciones, la ha protagonizado el conflicto de intereses de Andrej Babiš, como propietario de su conglomerado de empresas agroalimentarias Agrofert.
El presidente, Petr Pavel, ha insistido en la necesidad de conocer qué piensa hacer al respecto Babiš antes de nombrarlo primer ministro.
“Considero totalmente legítimo pedirle a Andrej Babiš que, ya que ha declarado públicamente que resolverá su conflicto de intereses, que diga cómo lo va a hacer. No hay muchas maneras de hacerlo; sería positivo que la sociedad supiera de su potencial futuro primer ministro, en un marco de transparencia, que no tendrá ningún conflicto de intereses y que trabajará por el bien de este país sin infringir la ley”.
Babiš, una de las fortunas más importantes de la República Checa, por su parte, dice que realizará una operación “irreversible”, pero no dice qué hará en concreto.
“Es un paso irreversible y no puedo permitirme tomar medidas irreversibles a menos que esté seguro de que seré primer ministro. Tiene sentido, ¿no?”
Este mismo martes se han conocido seis sentencias sobre subvenciones no cobradas por Agrofert entre los años 2017 y 2021, cuando Babiš era primer ministro. Todas ellas han incidido precisamente en la existencia de ese conflicto de intereses que el aspirante a primer ministro negaba. Y eso que entonces tenía las empresas en fondos fiduciarios.
Se ha llegado a cuestionar si el movimiento ANO no debería nominar otro candidato a presidir en Gobierno, algo que el vicepresidente de la formación, Karel Havlíček, negó rotundamente.
“Tenemos un candidato con el que hemos llegado a un acuerdo con el resto de socios de coalición, y esto es fundamental. No hay otro candidato, es Andrej Babiš. Tiene que ser así, es el líder del partido ganador; obtuvimos el 35% en las elecciones, casi 2 millones de votos”.
Las objeciones de Pavel por el conflicto de intereses o ante un ministro de Asuntos Exteriores con comentarios extremistas como Turek, provocan el nerviosismo entre los partidos. El SPD incluso amenazó este martes con manifestaciones. Los Automovilistas comentan que Pavel no es el “cuarto socio de la coalición”, criticando, al igual que hacen miembros de ANO, de que se estaría excediendo en sus funciones.
Pavel defiende que solo vela para que se cumpla la ley, como le corresponde. Por otra parte, no se trata de nada inaudito en Chequia. Por la delgada línea entre lo que puede y no puede hacer el presidente de la República han paseado ya la mayor parte de sus antecesores, y han sido igualmente criticados.








