Menos Kundera y más Fuks, pide el traductor catalán Kepa Huarte

Kepa con la foto de Ladislav Fuks

El traductor barcelonés Kepa Huarte volvió a Praga para investigar, esta vez, la vida del célebre escritor checo Ladislav Fuks. En esta entrevista nos cuenta qué es lo que le intriga más sobre el mundo íntimo del novelista, pero también nos habla sobre la percepción actual de la literatura checa en Cataluña.

Recuerdo a Jaroslav Foglar | Foto: Martina Kutková,  Radio Prague International

Sentado en su local preferido, Kepa Huarte nos recibe en la cafetería praguense Imrvére, a pocos pasos del piso del escritor Jaroslav Folgar, en el que se aloja durante esta residencia, concedida por el Centro literario checo.

En su estancia actual, no se dedica a la traducción, sino que investiga sobre la vida y la obra de Ladislav Fuks, novelista checo y gran testigo del siglo XX cuyas tragedias le hicieron hablar sobre temas como la ansiedad, la opresión, la violencia. Recuerda Kepa que Fuks lo atrapó a la hora de ver la adaptación cinematográfica de su gran novela Spalovač mrtvol (El incinerador de cadáveres).

‘El incinerador de cadáveres’,  foto: ČT

“El momento en que me obsesioné con Fuks fue cuando vi Spalovač mrtvol. Y, concretamente, hay una escena que para mí es el motivo del libro, también porque es el motivo de por qué estoy persiguiendo a Fuks, y es cuando el padre mata a su hijo. Esa escena me dejó estupefacto. Es hermosa, es una escena hermosa, a la vez es una escena terrorífica. Y yo creo que esa escena dice muchas cosas de Fuks y, seguramente, de su relación con su padre. O sea, esa escena yo no me la he podido quitar de la cabeza”.

“Tiene que haber, creo, algún resquicio de libertad. Y todavía no lo he encontrado”.

Como cuenta Kepa, le intriga mucho la vida de Fuks, sobre todo su mundo interior e íntimo, ya que su vida durante el totalitarismo – primero nazi, después comunista – le hizo callarse muchas cosas. Kepa, sin embargo, pretende encontrar un lugar entre el día a día del escritor y esa literatura en el que se sentía libre.

“Tengo la sensación de que él se esfuerza mucho por ocultar cosas, por ocultarse. Pero tiene que haber alguna vía de escape. Evidentemente, para él era el alcohol y el tabaco una vía de escape. Bebía y fumaba como un carretero. Pero tiene que haber, creo, algún resquicio de libertad. Y todavía no lo he encontrado. Creo que estoy cerca, pero no lo he encontrado”.

“Busco encontrar una chispa de rebeldía que parece que se apagó”.

Sumergido en la biografía de Fuks, Kepa compara su vínculo con Fuks con el de padre e hijo. “Estoy enfadado con Fuks porque no me da lo que yo quiero”, dice, entendiendo, a su vez, cuánto le tuvo que marcar a Fuks durante su juventud ser testigo del holocausto.

Ladislav Fuks | Foto: Václav Richter,  Radio Prague International

“Busco encontrar una chispa de rebeldía que parece que se apagó. Y, evidentemente, me molesta que él no haga jamás ninguna mención de ningún amante o pareja. Entiendo que por la época no pudiera hacerlo, pero tendría que haber alguien, ¿no? Una persona o dos que le movieran. Y no habla de nadie. A no ser que me lo haya perdido. A no ser que no haya sabido leerlo todavía”.

“No supo verse a sí mismo en un país que no fuera autoritario”.

Siendo ya un experto de Fuks, reconoce el traductor que aún sigue habiendo cosas que le sorprenden. Una es, por ejemplo, por qué el escritor nunca habla de su madre. La menciona en sus memorias dos veces, como si hubiera hecho voto de silencio respecto a algunos temas, creando así lagunas en su propia biografía. “Una cosa es que el régimen totalitario le haga callar a nivel público, otra cosa es que le haga callarse a sí mismo a nivel íntimo”, dice Kepa.

“Se acabó la dictadura. Él se quedó casi huérfano porque había vivido toda su vida en dictadura. Y, de repente, se acaba la dictadura y nadie te dice: ‘Ya no tienes que tener miedo.’ Y tú llevas toda tu vida viviendo con miedo y adaptándote a vivir con miedo. Él se había adaptado perfectamente a vivir en Checoslovaquia. No supo verse a sí mismo en un país que no fuera autoritario”.

Ladislav Fuks | Foto: Biografický slovník/Historický ústav AV ČR,  CC BY-NC-SA

Kepa Huarte, traductor de Hrabal

“Tal vez sea eso el proyecto común europeo, al final. El cerrar las heridas que siguen abiertas”.

El resultado de la investigación de Kepa podría ser un texto que fusione la ficción y la realidad, un documental ficción. También quiere intentar hacer un paralelismo entre el desarrollo histórico de España y Checoslovaquia, Cataluña, República Checa, Praga, Barcelona, ya que ve muchos paralelismos en la situación anímica de los habitantes.

Congreso de la Unión de Escritores Checos en los años 70 | Foto: Václav Richter,  Radio Prague International

“Hay algo que no hemos cerrado. Y que arrastramos. Y es el siglo XX. Tal vez sea eso el proyecto común europeo, al final. El cerrar las heridas que siguen abiertas. Y que de alguna manera nos hacen sentirnos que somos diferentes a los demás porque cada uno tiene su trauma, pero, al final, es un trauma común, es un trauma que nos provocamos entre todos. Bueno, ya ves que quiero llegar a muchos, muchos sitios. Todo lo me lo provoca Fuks”.

“Veo a Fuks perfectamente trasplantable a España”, dice. También por eso le gustaría que Fuks fuera traducido en España de una manera coherente y programática, que no haya traducciones más bien sueltas, tal y como es ahora. Čapek, Hašek, Hrabal forman parte ya de la cultura europea y mundial. Es que eso no va a desaparecer nunca. El problema ahora es meter otro nombre. Y eso es bastante complicado. A mí me extraña que Fuks no esté allí en este en este bloque de autores”.

“Siempre todos los traductores soñamos con que algún escritor checo gane el Nobel de una vez”.

Mencionando a Hrabal, Kepa reconoce que este es otro autor checo con el que se obsesionó. Le fascinaba, su obra le tocaba. “Yo quería ser traductor de Hrabal. Como una especie de título honorífico: Kepa Huarte, traductor de Hrabal”, dice. Otro sueño suyo fue publicar los Cuentos de Malá Strana, de Jan Neruda, que había traducido al catalán hace más de 20 años. Una vez cumplidos estos sueños, quiere continuar traduciendo y que le lleguen obras interesantes. Parece ser, sin embargo, que la percepción de la literatura checa en España, se ha estancado en Milan Kundera.

“En la literatura checa ahora mismo no hay ningún Kundera que arrastre a todos los demás. Siempre todos los traductores soñamos con que algún escritor checo gane el Nobel de una vez. Porque eso haría este efecto llamada. Yo echo de menos más traducciones del checo al catalán, un poco por cuestión de magnitud del espacio lingüístico en Chequia y los territorios de habla catalana”.

Kepa Huarte | Foto: Martina Kutková,  Radio Prague International

Además de Bohumil Hrabal y Jan Neruda, Kepa Huarte tradujo del checo también a Ota Pavel, Miloš Urban, Petr Šabach y Jáchym Topol. Ahora, queda esperar hacia dónde le dirige el espíritu de Ladislav Fuks, a quien vino a buscar este otoño a Praga.

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