Hijos de las dictaduras: “Hay una tendencia a perder la identidad de quiénes somos como pueblo”
Este octubre llega a Praga el espectáculo de danza Hijos de las Dictaduras, un dueto que surge de la necesidad de recordar los estragos de los sistemas antidemocráticos de la historia moderna de América Latina.
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Bárbara Hernández y Lukas Lizama son los creadores y bailarines de la pieza Hijos de las Dictaduras, un dueto de danza contemporánea que tuvo sus inicios en Italia y se estrenará próximamente en el teatro X10 de Praga, en una muestra que recuerda las dictaduras de Latinoamérica y advierte de los peligros de los sistemas antidemocráticos.
“Es una obra de danza contemporánea que habla de las dictaduras en Latinoamérica y no solo allí, sino que en todos los lugares en donde ha habido gente que ha sido sometida o que ha sufrido algún tipo de dictadura y de los rezagos o sentimientos y emociones que deja toda esta situación”, explica Bárbara, aclarando que se trata de una pieza que surgió a partir de las propias vivencias de la pareja.
La dictadura busca homogenizar a la población
“Usualmente cuando un país se ve sometido a cualquier tipo de dictadura, tanto de derecha como de izquierda, hay una tendencia a perder la identidad de quiénes somos como pueblo, qué nos identifica. Ya que la dictadura busca homogenizar a la población. Personalmente, me ocurrió mucho en mi adolescencia y en mi proceso de crecimiento que siempre me cuestionaba, ¿qué es ser chileno? ¿Qué significa?”, añade Lukas, haciendo referencia al país de origen de ambos bailarines.
Bárbara también cuenta cómo lograron traducir los traumas de estos procesos violentos en una coreografía. “Cuando creamos esta pieza, buscábamos que cada movimiento que hacemos tenga sentido, que no sea moverse por verse bonito o moverse por moverse. Entonces, por ejemplo, ¿qué provoca en el cuerpo realmente el abandono? Quizás provoca una angustia en la panza, y eso hace que la panza quizás se apriete o se contraiga. Entonces, cada movimiento lo buscábamos a raíz de sensaciones”. Los movimientos, además de evocar una sensación en particular, también se encadenan para, como cuenta Lukas, narrar una historia.
Planteamos la tortura en el cuerpo
“Como nuestra generación es la consecuencia de la dictadura tenemos el deber moral y ético de recordar el pasado y prevenir de que se pierda la democracia, que se pierda la libertad, que se pierda la oportunidad de tolerar al otro”.
Lukas Lizama
“Cada sección tiene una premisa. Pensamos en cómo demostrar la sumisión, la lucha, después demostrar a la burocracia riéndose. Después hay una escena en la que mostramos cómo ellos nos manipulan como peones en un tablero de ajedrez y cómo nosotros no valemos nada. También tenemos una escena que es la tortura. Planteamos la tortura en el cuerpo. ¿Cómo es eso? Y lo planteamos como algo más allá de lo literal de una tortura, es decir, cómo repercute la tensión del cuerpo”.
El resultado es una pieza emotiva, que fue recibida con lágrimas y gratitud en Italia y Bélgica, donde fue presentada como work-in-progress. Dita Aguilera, coproductora de la pieza, describió la reflexión que le inspira esta obra.
“Uno pasa por la experiencia como si fuera propia, una retrospectiva de lo que sabe de las dictaduras, lo que le contaron sus papás, abuelos, etcétera, y ve todos los puntos que nos unen a todos, o sea, que la experiencia es única, a pesar de las distancias geográficas, diferencias nacionales, etcétera, pero la dictadura solo es una para mí. Y a día de hoy, en el momento actual, todavía vemos muchas dictaduras en el mundo”.
El espectáculo, que se presentará en el teatro X10 el 5 y el 26 de octubre y el 1 de noviembre, es una coproducción de Post Bellum con el teatro Memoria de la Nación y contó con el apoyo del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile y la Dirección de Asuntos Culturales de Chile (DIRAC).








