A 900 años de la muerte de Cosmas, el cronista medieval checo, su oficio parece poco atractivo hoy

La ciudad de Doksy, al norte de Praga, por fin ha encontrado cronista después de una búsqueda de 20 años.

Se cumplen 900 años de la muerte del cronista Cosmas, autor de la primera documentación de la historia checa. Pero hoy día este viejo oficio, que los ayuntamientos están obligados a cubrir, no atrae casi a nadie.

Cosmas | Foto: Národní knihovna ČR

En 2025 se cumplen 900 años de la muerte de Cosmas, el famoso cronista medieval checo y de su Chronica Bohemorum (Crónica bohemia), considerada la primera documentación de la historia checa. Varias instituciones culturales checas se han sumado a la iniciativa de promover este importante patrimonio histórico.

La Capilla de los Espejos,  Clementinum | Foto: Národní knihovna ČR

Por ejemplo, la Biblioteca Nacional de Praga y Prague City Tourism conmemoran la vida y la obra de Cosmas con una amplia gama de eventos. Entre ellos, el más destacado será una exhibición que se inaugurará el 25 de septiembre en la Galería Clementinum y la Capilla de los Espejos. Allí, casi todos los manuscritos medievales de Cosmas que sobrevivieron serán presentados, incluso el manuscrito de Leipzig con la única imagen conocida de su autor. Además, la exposición enfatizará la gran influencia de Cosmas en la historiografía checa y la memoria cultural.

Crónica de un fin anunciado

Chronica Bohemorum  (Crónica bohemia) de Cosmas | Foto: Museo Nacional

Sin embargo, el oficio de Cosmas y otros historiadores como él, parece no tan atractivo para los jóvenes, ya que en un mundo donde casi todos crean una crónica sobre su propia vida, a nadie le apetece ocuparse de esto profesionalmente. Por otra parte, los ayuntamientos todavía tienen la obligación legal de mantener crónicas, no obstante, el incumplimiento de esta tarea no se castiga, así que cuando no aparecen voluntarios, los libros de los municipios se quedan vacíos. Aunque las crónicas modernas ya se pueden crear en el espacio digital, los jóvenes rara vez se muestran interesados, ya que la profesión es bastante exigente, mal pagada y a menudo hasta ingrata. David Macháček, corresponsal regional de la Radio Checa, explicó más.

“La antigua generación de cronistas, aquellos que llamamos la vieja escuela, está llegando a su fin. Estos son los cronistas que escriben sus registros a mano, rellenando un libro tras otro en letra clara, dejándolos para la posteridad. Estos cronistas ya están por retirarse porque o les falta la fuerza o admiten que sus manos ya no son lo suficientemente estables para la tarea. Y a los jóvenes no les apetece porque, si bien las crónicas no tienen que ser escritas necesariamente a mano, es un trabajo no muy atractivo. A veces, la razón también puede ser las diferentes perspectivas del cronista y el ayuntamiento acerca de qué apuntar y cómo hacerlo”.

El cronista Denis Lampa,  de Svobodné Heřmanice,  fue en su día el cronista más joven de la República Checa. | Foto: Romana Kubicová,  Český rozhlas

La ciudad de Doksy, al norte de Praga, por fin ha encontrado cronista después de una búsqueda de 20 años. La señora en cuestión empezará su trabajo con gran retraso, ya que se le ha pedido tratar de describir los momentos más destacados de la historia de la ciudad durante estas dos décadas en aras de la continuidad. Sin embargo, los registros retroactivos traen consigo desventajas: las descripciones serán más o menos formales y les faltará la observación humana directa de la naturaleza de la vida en la ciudad.

Aunque eso no es nada. En el primero de los tres libros de la Crónica Bohemia, Cosmas recopiló todo lo acontecido desde la creación del mundo hasta el año 1038, poco antes del nacimiento del propio cronista. Todo es ponerse y buscar la inspiración.

El cronista de la ciudad de Cheb,  Jindřich Josef Turek | Foto: Josef Šorfa,  Český rozhlas

David Macháček dice que la ley no determina el tipo de información que los cronistas deben incluir, pero es de gran importancia que las crónicas contengan algo que vaya más allá de los presupuestos o los permisos de construcción.

David Macháček | Foto: Český rozhlas

“La crónica de una ciudad debería captar los momentos más significativos de la vida en el municipio a través de la perspectiva del cronista porque los datos fidedignos ya están registrados en otros documentos. Lo más valioso de estas crónicas es que, aparte de estos datos fidedignos, también capturan la atmósfera y el espíritu y proporcionan nuevas observaciones. Estas son las cosas que los archivistas consideran importantes, el toque personal del cronista. Escribir una crónica es una competencia específica o más bien una serie de competencias. El buen cronista no sólo sabe cómo recoger y clasificar la información, sino también tiene un buen uso del idioma. Además, es necesario poder tomar fotografías o quizás hacer ilustraciones. Y encima, tiene que ser minucioso y persistente”.