Pierre Lemaitre: “Praga es una ciudad brillante y herida, habitada por un pueblo perdedor e increíblemente creativo”

Pierre Lemaitre

Pierre Lemaitre, uno de los mejores escritores franceses de la actualidad, hace unos años desafió su aversión a viajar y pasó diez días en Praga, ciudad que juega un rol crucial en su flamante novela Un futuro prometedor, traducida al español y ambientada en plena Guerra Fría. En esta entrevista exclusiva, el ganador del Premio Goncourt revela sus hallazgos sobre Praga, una ciudad hermosa y, sobre todo, tan intrigante como los servicios secretos que recorren su novela.

“Creo que una de las originalidades del libro es mostrar que, incluso en la época comunista, Praga era una ciudad vibrante, donde la gente se divertía y salía a bailar”.
Pierre Lemaitre

Todo autor enfrenta, en alguna instancia del proceso de escritura, una crisis que amenaza con dejar su obra inconclusa. En su última novela Un futuro prometedor, el escritor francés Pierre Lemaitre, ganador del premio Goncourt, pasó también por esa crisis, aunque no atribuye sus dudas a la trama, de la que siempre estuvo muy seguro, sino a la ciudad donde transcurre parte de la historia. Tal como él mismo cuenta en entrevista exclusiva con Radio Praga Internacional, su visión como turista no coincidía con la realidad del comunismo de los años sesenta, lo cual dificultó la construcción del escenario de la novela.

Praga en los años 60 | Foto: FORTEPAN/LHM,  Wikimedia Commons,  CC BY-SA 3.0

“En mi mente, Praga en los años 60 era Moscú: una ciudad triste, apagada, policial, inquietante, gris. Entonces, unos amigos checos me dijeron: ‘Cuidado, estás cometiendo un error, porque Praga no se parecía en absoluto a Moscú, ni siquiera en esa época’. Así que tuve que ir, a mí no me gusta mucho viajar, no me gusta moverme, volví a Praga y tuve la suerte de conocer a personas mayores, de más de 80 años, que habían vivido en la época que yo describía y me transmitieron una imagen completamente contraria de la ciudad, que me fue muy útil para la novela. De hecho, creo que una de las originalidades del libro es mostrar que, incluso en la época comunista, Praga era una ciudad vibrante, donde la gente se divertía y salía a bailar. Es contraintuitivo, porque no es para nada la imagen que uno tiene de una ciudad detrás del Telón de Acero en los años 60”.

Tu misterioso alguien

Pierre Lemaitre | Foto: Marta Calvo

Pierre Lemaitre regresó a Praga a principios del 2024, luego de muchos años, justamente para poder conciliar esas dos imágenes tan distintas: la que tenía en su cabeza y la que aparece en su novela, parte de la serie Los años gloriosos, conformada también por El ancho mundo y El silencio y la cólera.

Cada uno de esos trabajos aborda diferentes desafíos y momentos históricos que van enfrentando los miembros de la familia. Ahora nos encontramos en 1959, en un momento en que los Pelletier disfrutan de una relativa calma hasta que uno de sus hijos es enviado a Praga, en plena Guerra Fría, para llevar a cabo una misión peligrosa y planeada hasta el detalle que, sin embargo, no saldrá como esperaba, poniéndolo a prueba.

En ese sentido se puede decir que aunque todas las novelas de Lemaitre suelen ser bastante distintas, esta novela comparte con las otras al menos un elemento en común: el secreto.

Praga en los años 60 | Foto: Nagy Gyula,  FORTEPAN/Wikimedia Commons,  CC BY-SA 3.0

“Fue parte del tema desde el inicio, también reforzado por la historia. El espionaje gira en torno al engaño, la confianza, la verdad oculta. Yo creo que, en efecto, los servicios secretos son el inconsciente colectivo de las sociedades occidentales: algo que no se ve, pero que a veces emerge, como con un lapsus en escándalos tipo Rainbow Warrior o Kim Philby, para luego volver a esconderse. Como el inconsciente freudiano, nos gobierna sin que lo sepamos. Así que la disimulación es clave no solo en el plano de los personajes, sino también en la trama y en la geografía misma del libro, entre dos mundos que se mienten mutuamente a ambos lados del Telón de Acero. Así, François pertenece a un mundo que miente, y de golpe es impulsado a ese otro mundo que es igual de mentiroso, y por razones exactamente opuestas. Así que, en efecto, la cuestión de las mentiras está realmente en el centro de esta novela”.

En Un futuro prometedor al momento de detallarle al involucrado su misión se dice de Praga que “es una ciudad bajo vigilancia, allí las autoridades son suspicaces hasta la paranoia, lo vigilarán, lo escucharán, lo seguirán, lo espiarán, su margen de maniobra será reducido y requerirá cierta sangre fría”. Desde que se le ocurrió trabajar con esa línea narrativa, Lemaitre puso en funcionamiento las antenas encargadas de profundizar e ir a fondo en aquello que aún no se conoce.

Foto: archivo de la StB

“Es curioso. Todos los novelistas viven esta experiencia: cuando uno trabaja en un tema, empiezan a aparecer cosas que se conectan con él. No creo que sea casualidad; solo que, cuando uno está poseído o obsesionado por un tema, permanece atento, incluso inconscientemente, a todo lo que pueda nutrirlo. En este caso, le hablé del tema a una amiga de mi esposa, que vivió en Checoslovaquia y habla checo y ella me dijo: ‘Tengo una amiga que…’. Finalmente, viajé con una persona cuyo nombre aparece en los agradecimientos: es una funcionaria checa del Ministerio de Finanzas francés, formada en la ENA (École Nationale d'Administration), muy calificada, y gracias a acuerdos bilaterales entre Francia y otros países, vive en París, pero su familia y amigos están en Praga, así que organizamos el viaje juntos y nos fuimos con ella a Praga”.

La angustia de las influencias

Vítězslav Nezval | Foto: Památník národního písemnictví

El hecho de que un autor tan prestigioso y, a la vez, exitoso como Lemaitre localice uno de sus libros en Praga es todo un acontecimiento. Sin embargo, la tradición literaria que une a Chequia con Francia es tan rica como antigua, incluyendo a autores tan importantes como Apollinaire, Breton, Sylvie Germain, Laurent Binet, Pierre Assouline y hasta Albert Camus, quien escribió, antes de El extranjero, una novela poco conocida que también transcurre en parte en Praga, publicada en forma póstuma: La muerte feliz. Muchos de esos autores franceses que se detuvieron en Praga fueron además grandes lectores de literatura checa y, en efecto, en las páginas de Un futuro prometedor se habla de un notable libro de poesía: Praga con dedos de lluvia, escrito por Vítězslav Nezval en 1936.

“No, no, no conocía a Nezval. Me lo mencionó el escritor francés Laurent Binet, que escribe cosas extraordinarias. Mientras le hablaba de mi tema, él me recomendó Praga con dedos de lluvia de Nezval, pero no, no lo leí. Verás, como yo mismo iba a visitar Praga, confié en mi propia mirada, trato de no leer si voy al lugar en persona. Por ejemplo, cuando escribí El ancho mundo tenía el mismo problema con Saigón: no conocía nada del sudeste asiático y no podía viajar por el COVID, así que tuve que leer novelas para formarme una idea. Pero cuando puedo viajar, no leo novelas sobre el lugar, porque termino influenciado por la visión de otro escritor”.

Un futuro prometedor | Foto: editorial Salamandra

La idea de Lemaitre fue, entonces, reemplazar esas lecturas por su experiencia directa, visitando la ciudad durante diez intensos días en los que, básicamente, se ocupó de desobedecer por completo su tendencia a no moverse mucho. Y de todos esos sitios que tuvo el privilegio de recorrer y conocer con locales se queda sobre todo con dos.

“Me gusta mucho Malá Strana, ese barrio y especialmente la placita justo después del Puente de Carlos, siempre hay un mercado ahí y me encanta ese ambiente. Además, lleva a un pequeño parque a lo largo del río que me gusta mucho. Y el segundo lugar que me fascinó fueron las catacumbas de la Iglesia del Niño Jesús de Praga que describo en el libro. Fue una experiencia increíble, gracias a una amiga periodista de mi compañera, conocimos al cura de la parroquia, que hablaba algo de francés y se mostró muy contento de mostrarme las catacumbas. Me dijo: ‘No lo hago muy a menudo; el último escritor que vino fue Dan Brown’.

Malá Strana | Foto: Magdalena Kašubová,  Radio Prague International

Dan Brown, un maestro en escribir sobre nada

En efecto, El último secreto de Dan Brown se publicará en todo el mundo en septiembre de este año y aunque todavía no trascendieron con precisión los lugares que aparecen en ese libro, ya sabemos, al menos, que muy posiblemente esa cripta figure como escenario. En todo caso, además de ser uno de los escritores franceses más destacados de la actualidad, y a pesar de que no le gusta hablar mucho de sus colegas, Pierre Lemaitre se caracteriza también por definir magistralmente a algunos de ellos. En una entrevista de 2016 dijo, por ejemplo, que Michel Houellebecq es “un escritor reaccionario y sobrevalorado que tiene un talento formidable para leer este tiempo”. Por supuesto no queríamos perder la oportunidad de preguntarle también por Dan Brown, con quien no parece tener mucho más en común que el hecho, justamente, de haber escrito sobre Praga.

“Dan Brown sabe contar historias, es muy buen narrador, pero creo que le falta fondo, materia”.
Pierre Lemaitre

“Tengo una admiración técnica por Dan Brown: porque creo que sabe contar historias, es muy buen narrador. Pero creo que, en comparación con otros novelistas, le falta fondo, materia. Me pasa lo mismo con Harlan Coben, son autores que escriben sobre la nada, pero lo hacen muy bien. Entonces eso me molesta un poco porque admiro al artesano que cuenta, pero una historia que no remite a nada más que a sí misma, me incomoda”.

Hermosos perdedores

Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

A diferencia de esas historias asépticas que él les atribuye a esos escritores, Pierre Lemaitre suele desplegar en sus libros un verdadero artefacto narrativo donde hasta incluso los más mínimos aspectos formales están también al servicio de la historia que se intenta contar. Un claro ejemplo de eso en esta novela es la gran cantidad de frases en checo que aparecen sin traducir ni explicar.

Praga | Foto: Štěpánka Budková,  Radio Prague International

“Praga es una ciudad donde aún se habla mucho francés, incluso en la época en que transcurre la novela. Yo estaba tan concentrado en absorber información que ni escuchaba el checo, realmente. No traduje las frases al francés a propósito, ya lo había hecho antes con el polaco en Los colores del incendio. Me gusta esto porque en Francia nadie habla checo. Nadie. Así que coloco al lector en la misma posición que el personaje, que no entiende lo que le dicen y tiene que tratar de adivinarlo. Por eso no quise traducir esas frases. Claro, pedí a mi amiga checa que me las escribiera, copié y pegué, pero luego surgió un problema: había que grabarlas para el audiolibro. Siempre grabo yo mismo la versión en audio de mis libros, pero ahí me di cuenta de que habría un problema: tenía que decir las frases en checo. Entonces pedí ayuda a mi amiga. Lo intenté y pasé horas tratando de pronunciarlas sin éxito, soy extremadamente malo para los idiomas, soy muy snob y solo hablo francés. Así que tuve que dejarle la tarea a un actor, que se encargó de decirlas en checo. Fue un gran alivio para mí porque no sé cómo habría hecho para grabarlas. Tuve más suerte con el polaco porque justo estaba en París un amigo escritor polaco cuando yo grababa. Lo llevé al estudio, le hice grabar las frases en polaco y luego las pegamos en la grabación, ajustando las voces para que no se notara la diferencia. Fue un truco bastante descarado. Pero con el checo, la única persona que conocía que hablaba el idioma era una mujer, y ahí no pudimos hacer el truco”.

Reduta Jazz Club | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Asegura Lemaitre que él no es capaz de hablar mucho sobre París por tratarse de su ciudad natal. En su opinión, las ciudades donde una persona vivió su infancia no se pueden juzgar como las otras porque están atravesadas por el filtro de la memoria. Es decir, si la infancia de esa persona fue feliz, amará a esa ciudad; y si no, la odiará. Por el contrario, en Un futuro prometedor, novela homenaje a John le Carré en la que aparecen muchos escenarios praguenses como el Puente de Carlos, la Plaza de Wenceslao, el hotel Alcron y hasta el histórico local de jazz Reduta, en un momento se lee que nadie es capaz de resistirse al encanto de Praga. Pero ¿en qué consiste exactamente ese encanto?

“Yo pienso que Praga es una de esas ciudades a las que precede su propia reputación. Cuando llegas, ya sabes cosas sobre ella, aunque sean falsas. Como Venecia, son ciudades envueltas en su mito y eso provoca algo mágico. Praga es brillante cultural y arquitectónicamente: Mozart, Kafka, están presentes de inmediato. Pero lo particular que tiene es también que es una ciudad brillante habitada por un pueblo de perdedores. Un pueblo increíblemente creativo y, al mismo tiempo, vencido por el comunismo, el nazismo… Es una ciudad herida. Esa contradicción crea una emoción única. Diría que Praga está a medio camino entre Viena, brillante, sofisticada, y Edimburgo, que representa un pueblo perdedor pero hermoso. Los ganadores suelen ser feos. Los perdedores son siempre bellos”.

Hotel Alcron,  donde se hospeda el personaje de la novela | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Aunque su estadía en la capital checa fue breve, esos días bastaron para que Pierre Lemaitre descubriera que Praga no solo es, como él mismo dice, una ciudad misteriosa, seductora y rica, que mezcla romanticismo, desesperación y esplendor. Praga es también una ciudad muy concentrada, cuyo centro se puede recorrer en apenas tres días, aunque, a la vez, lo suficientemente enigmática para exigir toda una vida, e incluso más, en el intento de llegar a descifrarla.

Atardecer en Praga  | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

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