¿Qué jardines botánicos visitar en Chequia?
Con motivo del Día de los Jardines Botánicos, Juan Pablo Bertazza y Kristina Kellnerová recorren algunos de sus favoritos en República Checa y mencionan otros que aún les quedan por descubrir.
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De los paisajes tradicionales de praderas y bosques checos, a las selvas tropicales, las estepas africanas o las laderas montañosas de Asia, la República Checa cuenta con una rica red de jardines botánicos que no solo permiten admirar plantas exóticas de todo el mundo, sino que también cumplen un importante papel en la protección de la naturaleza y la educación ecológica. En este artículo, presentamos tan solo unos de los más imprescindibles.
Praga, un epicentro botánico
En el barrio de Troja, muy cerca del zoológico de Praga y del palacio barroco del mismo nombre, se encuentra una de las mayores joyas botánicas del país. El Jardín Botánico de Praga se extiende por 52 hectáreas y ofrece a sus visitantes una travesía vegetal que incluye especies del sur de África, Australia y el Mediterráneo. Destacan el pintoresco jardín japonés y el invernadero tropical Fata Morgana, donde los visitantes pueden sumergirse en un entorno selvático repleto de orquídeas en flor, cascadas y vegetación exuberante. Desde lo alto, se disfruta también de vistas panorámicas sobre el río Moldava.
En la periferia suroriental de la capital, en Průhonice, se halla otro de los jardines botánicos más destacados de Chequia. Fundado en el siglo XIX, alberga una de las colecciones más amplias de rododendros, azaleas, lirios y rosas del país. Sus jardines de rocas y áreas temáticas reflejan diversos ecosistemas globales.
El jardín forma parte del patrimonio de la UNESCO. No menos relevante es el Jardín Botánico de la Universidad Carolina, fundado en 1775. Esta institución académica mantiene una colección de más de seis mil especies vegetales, desde plantas tropicales y subtropicales hasta hierbas medicinales y flora típica del karst checo, convirtiéndose en un punto de referencia para los amantes de la botánica.
Brno y Olomouc: Investigación y exotismo
En Moravia del Sur, el Jardín Botánico de la Universidad Mendel en Brno se destaca por su vocación investigadora. Sus invernaderos albergan numerosas especies tropicales y subtropicales, muchas de ellas raras o en peligro de extinción. Además de su valor estético, cumple una labor esencial en programas de conservación vegetal.
En Olomouc, uno de los jardines más antiguos de Chequia invita a un viaje entre invernaderos que albergan desde palmas y cactus hasta plantas tropicales frutales como el cafeto. Este jardín organiza regularmente exposiciones y actividades educativas con un enfoque ecológico.
Liberec, Plzeň y Hradec Králové: Colecciones únicas y conciencia ambiental
En Bohemia del Norte, el Jardín Botánico de Liberec, fundado en 1876, se distingue por su carácter íntimo y una impresionante colección de plantas carnívoras, orquídeas y helechos. También cuenta con una sección especialmente dedicada a cactus y suculentas originarias de África y América del Sur. Más al oeste, en Pilsen, el jardín botánico se combina con un espacio educativo donde los niños pueden descubrir la flora checa de forma interactiva. Entre sus principales atractivos figuran un invernadero tropical y colecciones de hierbas, árboles frutales y cactus.
En el este del país, la Jardín Botánico de Hradec Králové está especializado en el cuidado y el estudio de plantas medicinales. Aunque se utiliza principalmente para tareas docentes y de investigación, también está abierto al público. Los visitantes pueden ver el invernadero de la colección, el jardín de la azotea, las exposiciones al aire libre con plantas medicinales, pero también el departamento de plantas venenosas, la colección de peonías, el jardín francés y el sendero natural de la farmacia. El jardín también recoge semillas de plantas medicinales para el intercambio internacional.
Arboretos: El mundo de los árboles en versión checa
Además de los jardines botánicos, Chequia alberga destacados arboretos, auténticos museos vivos que permiten recorrer distintos continentes a través de sus árboles y arbustos. Uno de los más renombrados es el Arboretum Nový Dvůr, cerca de Opava. Fundado en 1906, posee más de siete mil especies leñosas provenientes de cinco continentes. Allí es posible descubrir desde flora del Himalaya y del Báltico, hasta árboles gigantes como las sequoias y ejemplares milenarios como el ginkgo, considerado un fósil viviente. Otro punto verde de interés es el Arboreto Bílá Lhota en la región de Olomouc, el Arboreto Křtiny cerca de Brno y el Arboreto Sofronka cerca de Pilsen, este último especializado en pinos y su mejora genética.
Un compromiso con la biodiversidad
La mayoría de los jardines botánicos checos colaboran activamente en la conservación de especies amenazadas, trabajando junto a organizaciones internacionales. Algunas de las plantas que crecen en ellos podrían tener en estos espacios su última esperanza de supervivencia.
Así, visitar un jardín botánico en Chequia no es solo una experiencia estética, sino también un recorrido educativo y una oportunidad para tomar conciencia sobre la diversidad y fragilidad del mundo vegetal.
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