Inauguran el Museo de los Sobrevivientes en la antigua fábrica de Oskar Schindler, ubicada en República Checa
La antigua fábrica de Oskar Schindler en Brněnec, cerca de Brno, se ha transformado oficialmente en el Museo de los Sobrevivientes, un nuevo espacio dedicado a conmemorar a las víctimas del Holocausto y a quienes lograron sobrevivir gracias a la intervención del empresario alemán.
A 80 años del final de la Segunda Guerra Mundial, finalmente y de forma oficial se ha abierto esta semana el Museo de los Sobrevivientes en Brněnec, en las instalaciones de la antigua fábrica del empresario alemán Oskar Schindler.
Este nuevo espacio conmemorativo homenajea tanto a Schindler como a los más de 1200 judíos que rescató de un trágico final, al trasladarlos desde el campo de concentración de Płaszów hasta su fábrica. Su objetivo era, precisamente, evitar que los prisioneros fueran enviados al campo de concentración de Auschwitz.
Consultado por la Radio Checa sobre la importancia de este hito, Milan Šudoma, gestor del proyecto Arca de Schindler, destacó, en primer lugar, la labor de Daniel Löw-Beer, quien en 2020 dio el puntapié inicial para comenzar con la reconstrucción del predio.
“Todos los edificios, toda la fábrica, se encontraban devastados. Él se hizo cargo de la iniciativa, uniéndose al fondo de la fundación Arks, que ya existía. Su apoyo financiero fue tal que el fondo pudo comprar la mayoría de los edificios de la antigua fábrica, lo que permitió, luego, comenzar a trabajar en su reconstrucción”.
Un sitio importante para la historia ubicado en Chequia
Aunque la película La lista de Schindler, dirigida por Steven Spielberg en 1993, situó principalmente la acción en Polonia, Oskar Schindler era originario de Svitavy, una localidad de la región checa de Moravia. En la fase final de la guerra, estableció una fábrica en Brněnec, donde empleó a más de mil trabajadores judíos. El lugar se convirtió en una especie de refugio forzado que, paradójicamente, significó la salvación para muchos.
Šudoma detalló cómo está compuesto el predio.
“Dentro de la zona, hay tres edificios que están protegidos como monumentos. Son los edificios que formaban parte de la fábrica o campo de trabajo de Oskar Schindler, al que trasladó a los prisioneros de Polonia en 1944. Nosotros comenzamos a reparar el techo de uno de estos edificios, mientras que el municipio de Brněnec se encuentra reparando el de otra de las construcciones, de la que son propietarios, y quieren construir allí un centro de información que estará conectado a nuestro museo. En la tercera construcción se halla el antiguo edificio de la lavandería”.
Un proyecto al rescate de la memoria
Tras la guerra y la liberación del lugar por el Ejército Rojo, la fábrica continuó funcionando durante décadas. Sin embargo, a partir de los años 2000 cayó en el abandono, hasta que en 2016 algunos de sus edificios fueron declarados monumento nacional. Dos años después, la Fundación Arks —impulsada por descendientes de las familias Löw-Beer y Schindler— adquirió el sitio y puso en marcha el proyecto Arca de Schindler con el objetivo de transformarlo en un museo.
Su esperada inauguración contó con la presencia de cientos de invitados, entre ellos descendientes de los judíos salvados por Schindler. Una de las asistentes fue Margaret Keneally, hija del escritor Thomas Keneally, autor del libro El arca de Schindler, que inspiró la famosa película de Spielberg. Margaret Keneally entregó al museo importantes documentos históricos.
“Traje tres documentos. Se trata de algunas transcripciones originales de las entrevistas que mi padre mantuvo con algunos de los prisioneros aquí, hablando de cómo era la vida en el lugar y de cómo sobrevivieron. También traje algunas transcripciones originales del juicio de Amon Göth, comandante de Płaszów, Polonia – es parte del manuscrito original que transcribió a mano. Con las entrevistas, quiero destacar, en primer lugar, la historia de los sobrevivientes; en segundo lugar, el hecho de que se hizo justicia con el juicio de Amon Göth; y, en tercer lugar, la necesidad de seguir contando las historias. Así que, la parte de la historia que él contó estará aquí, y este lugar es una parte importante para mantenerla viva”.
Un museo en constante reconstrucción
Hasta el momento, solo una cuarta parte del edificio ha sido restaurada, el resto permanece visible tras paneles de vidrio, lo que permite a los visitantes observar su estado original. Entre las exposiciones permanentes destacan una cronología del lugar antes, durante y después de la guerra, así como objetos de época, materiales audiovisuales y testimonios de los sobrevivientes.
Debido al alto coste de las obras y al estatus de monumento protegido de algunos edificios, el museo aún no se encuentra abierto al público de forma regular. Por ahora, únicamente se permite el acceso a grupos con reserva previa. A pesar de ello, la apertura del Museo de los Sobrevivientes marca un paso importante en la preservación de la memoria del Holocausto en Europa Central, desde un lugar en el que se escribió un episodio de esperanza durante una de las etapas más oscuras de la humanidad.
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