Košíře, el asombroso barrio oculto de Praga en el que el tiempo se detuvo
Aunque muchos praguenses no la conocen, Košíře cautiva lentamente con su encanto. Zona de contrastes y bohemia, sus bosques y colinas evocan paisajes de otra época, algo que supieron aprovechar filmes tan icónicos como Pelíšky. En esta entrevista, Ivana Buttry, autora de un notable libro dedicado al barrio, nos muestra por qué esta zona tan especial de Praga merece una visita atenta.
Como muchos otros barrios de Praga, Košíře comenzó siendo un pequeño pueblo fuera de los límites de lo que hoy es la capital checa y se integró a la ciudad en 1922 con la creación de la Gran Praga. Sin embargo, a diferencia de muchas otras zonas, tiene una particularidad: a pesar de estar bastante bien conectada, sigue siendo desconocida para algunos praguenses, quienes creen que está más lejos de lo que realmente está, o simplemente no le prestan atención. Algunos incluso la ven como una extensión obrera de Smíchov, asegura Ivana Buttry, autora del encantador libro Imágenes de Košíře.
“La gente no encuentra muchos motivos para ir hasta allí desde el centro de Praga. Además consideran que, cerca del centro, hay parques muchos más bonitos, pero con este libro trato de mostrar que Košíře merece una visita, incluso porque ocurrieron una serie de eventos que tuvieron una influencia muy clara en la historia de nuestra república, como la disputa entre Albert Vojtěch Frič y Edvard Beneš, o el descubrimiento, casi de espionaje, que realizó el inventor Ludvík Očenášek de una conexión telefónica secreta entre los ministerios de Defensa de Viena y Berlín”.
Como la palma de su mano
Ivana es la autora de los textos, pero las imágenes que incluye la obra son, en realidad, de su padre, el gran pintor praguense Ivan Svatoš. Ella cuenta que la idea maduró durante bastante tiempo, aunque surgió, de hecho, gracias a que su padre tiene todo un archivo de imágenes de ese barrio en el que vivió tantos años. Y cada vez que ella las veía, pensaba que era una pena que nadie más las viera porque capturaban sitios que ya no están ya que fueron demolidos.
“Esa es una de las facetas de la historia del libro, y la otra es que he vivido allí más de 25 años y, cuando nació mi hija, comenzó a preguntar sobre algunas cosas: ¿por qué se llama así la estación Kavalírka y qué pasó en determinado parque? En realidad eran cosas que, al tratar de explicarlas de alguna manera, me hacían dar cuenta de que Košíře ofrece muchas historias que podían resultar interesantes no solo para nuestra familia, sino también para otras personas”.
Para no dejar a nuestros oyentes sin las respuestas, aclara Ivana que Kavalirka remite a los antiguos caballeros, mientras que el nombre Košíře probablemente remita a unos cuchillos especiales y curvos que se usaban para cortar las varas destinadas a tejer cestas. Barrio de contrastes fuertes, en la zona pueden encontrarse mansiones y hasta embajadas como la de Arabia Saudita y casas muy precarias; rincones históricos y edificios muy modernos. Como Ivana sigue viviendo en el barrio, puede decirse que lo conoce casi como la palma de su mano.
“Durante la creación de este libro, el proceso tomó más de tres años y fue un trabajo intenso, ya que visité más de quince archivos y realmente estudié todo con mucho cuidado. Cada vez que encontraba algo, iba inmediatamente al lugar para verificar si realmente era así y si los archivos estaban en lo cierto. En total, recorrí decenas y decenas de kilómetros, y el barrio se terminó de convertir en algo muy cercano a mi corazón”.
La gran revelación
"Me sorprendió descubrir que nuestra familia había vivido hace unos 150 años justo en la casa que mi padre tantas veces había pintado. Pero él no podía saberlo".
Ivana Buttry
Hija de ese gran pintor de Praga que es Ivan Svatoš, y siendo ella misma arquitecta, asegura Ivana que la investigación que llevó a cabo tuvo un foco muy artístico. Y sin perder de vista el objetivo de que el libro pudiera interesar incluso a gente que no conoce la zona, los descubrimientos acerca de su barrio se fueron convirtiendo, al mismo tiempo, en descubrimientos sobre su propia familia. En especial, sobre su padre; quien, según cuenta Ivana, ya a los seis años había empezado a mostrar su talento y, en efecto, una de las primeras imágenes que pintó fue sobre Cibulka, donde su maestro de escuela los llevó con sus compañeros de excursión. Pero lo que más fascinó a Ivana es que su padre solía dibujar siempre una casa concreta de la zona de Buďánka. Investigando un poco sobre esa casa, Ivana llegó a la conclusión de que algunos lugares buscan y les hablan a las personas, y esos sitios permanecen siempre en la memoria.
“Como me llamó la atención que la pintara tan a menudo, luego quise averiguar cuánto tiempo había vivido nuestra familia en Košíře y en qué lugar concreto. Me sorprendió increíblemente descubrir que nuestra familia vivió allí más de 300 años, y hace unos 150 años justo en la casa que él tantas veces había pintado. Pero mi padre, sin embargo, no podía saberlo. Ni yo, ni mi abuela, ni nadie. Encontré esa información en los archivos de la ciudad y fue algo increíble, realmente me puso la piel de gallina”.
Personalidades destacadas de la zona
"Si miras esas colinas hoy en día, te abstraes de las casas y te imaginas los viñedos allí, debió ser un lugar maravilloso".
Ivana Buttry
Por otra parte, a pesar de ser en su momento un pueblito, fueron muchas las personalidades destacadas que vivieron en esta zona: el ya mencionado botánico y explorador Albert Vojtěch Frič, quien ofreció refugio nada menos que a Jaroslav Hašek en su célebre y ya demolida finca Božínka: además de proporcionarle un espacio tranquilo para escribir se dice que también intentó ayudarlo a mantenerse sobrio durante su estancia. Hašek incluso escribió satíricamente sobre Košíře y sus habitantes en su obra Druhý dekameron. También vivió en el barrio la escritora en lengua alemana Lenka Reinerová, autora del excelente libro Kávarna nad Prahou y Alma Vera, una enigmática artista que, según descubrió Ivana en los archivos, era muy importante en su época, aunque hoy no tiene ni una sola mención en toda internet.
“Creo que el barrio tiene un cierto 'genius loci'. Si uno se imagina que antes era un barrio rural, básicamente rodeado de viñedos. Si miras esas colinas hoy en día, te abstraes de las casas y te imaginas los viñedos allí, debió ser un lugar maravilloso que, según me imagino, inspiraba y atraía a la gente, y tenía un cierto potencial. Por un lado se trataba de un entorno rural, pero al mismo tiempo Praga quedaba cerca. En resumen, tiene ese 'genius loci' y creo que funcionaba como un imán. Estoy convencida de que era un imán”.
Un barrio cinematográfico
En su opinión, la mejor manera de recorrer la zona es paseando al perro porque eso suele obligar a las personas a meterse en lugares y rincones quizás inesperados. En ese sentido, considera que aún hay en Košíře lugares donde el tiempo parece haberse detenido, lo cual lo vuelve muy fotogénico.
"El icónico film Pelíšky, por ejemplo, se filmó en Košíře. Y realmente el barrio ofrece varios espacios que pueden servir perfectamente como escenarios históricos para los cineastas".
Ivana Buttry
“De hecho, se filmaron allí muchas películas, porque tiene unas locaciones increíbles. La icónica Pelíšky, por ejemplo, se filmó en Košíře. Y realmente el barrio ofrece varias calles y espacios, no solo Buďánka, que pueden servir perfectamente como escenarios históricos para los cineastas. Así que tiene su encanto, y por otro lado, se están construyendo nuevos edificios, lo cual está bien para que la ciudad se complemente. No tiene sentido conservar algo completamente, creo que no es un buen enfoque y tampoco funciona del todo bien”.
El séptimo arte ocupa un lugar destacado en la zona teniendo en cuenta, tal como dice Ivana, que el pionero Viktor Ponrepo realizó la primera proyección al aire libre en Košíře. Por otro lado, el barrio supo alojar a los estudios cinematográficos Kavalírka, donde se produjeron películas excepcionales que lamentablemente se perdieron en un incendio. Otra curiosidad de Košíře es que fue uno de los primeros sitios del país en contar con tranvía eléctrico, gracias a Matěj Hlaváček, un destacado alcalde que se esforzó mucho por conectar el por entonces pueblo con Praga. No solo buscando mejorar la accesibilidad, sino también para atraer visitantes a lugares como la finca Klamovka, donde él mismo gestionaba un famoso restaurante.
El lugar más famoso del barrio
A propósito de espacios verdes, es imposible no mencionar Cibulka, una finca que un obispo y filántropo convirtió en un sitio único. Cuenta Ivana que, en el siglo XIX, era muy común incluir construcciones de estilo asiático porque formaban parte del buen gusto de la época y eran algo moderno, lo cual explica la existencia, aún hoy, del curioso pabellón chino. Pero en su momento había además algunos detalles sorprendentes como dispositivos en los árboles que, con la ayuda del viento, producían distintos sonidos.
“Por otro lado, es admirable que los propietarios de entonces abrieran el lugar al público, permitiendo que la gente lo visitara. Para mí, Cibulka hoy en día es una prueba de que los milagros ocurren y que hay algo entre el cielo y la tierra. Los actuales propietarios están restaurando el lugar, poniéndolo en perfecto estado, y es aún más interesante el propósito que tendrá gracias a su fundación: convertirse en un espacio para niños enfermos. Esto es exactamente lo que le habría gustado a un filántropo como era el obispo Thun”.
Aunque Cibulka es quizás la parte más conocida del barrio, Ivana dice que los praguenses tampoco suelen visitarla tanto. Aun así, revela que de Košíře se dice que son los pulmones dorados de Praga. Esto se debe a los parques, los bosques pero también sus colinas que, sin estar del todo urbanizadas, ofrecen hermosas vistas de la ciudad.
El veredicto de los locales
En Košíře hay una pequeña biblioteca que durante mucho tiempo anunció con orgullo que acababa de salir un libro sobre el barrio. Ivana asegura que, hasta el momento, las reacciones de los vecinos son muy positivas: el libro les gusta, se lo agradecen y hasta suelen decirle que pese a llevar viviendo en la zona, por ejemplo, unos 30 años no sabían muchas de las cosas que cuenta. Pero si bien se sienten orgullosos de que el barrio sea un poco más conocido, al mismo tiempo temen que lo empiece a ser demasiado.
“Es verdad que la gente local me dice: 'Sobre todo, no lo digas en ningún lado, que no vengan turistas, que lo tengamos así como para nosotros.' Pero es un poco una lástima, porque Košíře es hermoso, lo están restaurando, y algunas cosas desaparecen, pero eso también forma parte de la vida. Creo que es importante capturarlo antes de que desaparezca por completo. Y, sobre todo, recordarlo para las generaciones futuras, porque esa es nuestra tarea: transmitir lo que nos dejaron nuestros antepasados, dejarlo quizás en algún registro escrito, en algún legado vivo para las próximas generaciones”.
Sin ánimo de ofender a sus vecinos de Košíře, destaca Ivana que el objetivo principal de su libro es también motivar a personas de otros barrios a explorar esta zona única de Praga. Košíře conserva huellas del pasado que, aunque discretas, pueden ser descubiertas con la ayuda de su obra. Un ejemplo emblemático es la antigua sinagoga en la calle Na Popelce. Aunque el edificio ha cambiado su función y algunos elementos originales, como la estrella, ya no están, aún es fácilmente reconocible. Por último, menciona que si algún turista extranjero comenzara a incluir Košíře en su itinerario, ella lo consideraría un enorme triunfo.
Relacionado
-
Praga: historias cotidianas
Seleccionamos algunas de las mejores entrevistas emitidas en Radio Praga Internacional durante los últimos años.
-
Jardines de Praga
Preciosas vistas, hermosas fuentes y flores. Vegetación y tranquilidad dentro del bullicio de la ciudad. ¡Visite con nosotros los jardines y parques más bellos de Praga!
















