No más pobreza menstrual: la ONG checa que forzó un cambio histórico en solo un año
Las escuelas en Chequia deberán proporcionar productos de higiene menstrual gratuitos a sus estudiantes a partir de 2026. Irena Hůlová, experta en defensoría de SOLA pomáhá, la ONG que en tiempo récord logró convencer a los políticos sobre la importancia del tema, afirma que el nuevo reglamento ayudará a unas 38.000 alumnas de escuelas primarias y secundarias a sobrellevar la regla de manera más digna.
Un nuevo reglamento del Ministerio de Salud checo exigirá a las escuelas que proporcionen productos de higiene menstrual, que deberían encontrarse disponibles directamente en todos los baños de los establecimientos. Con este cambio legislativo culminan positivamente los esfuerzos de la ONG SOLA ayuda (SOLA pomáhá), que hace un año lanzó una campaña por lograr este objetivo. La experta en defensoría de la organización, Irena Hůlová, aseguró en entrevista a Radio Praga Internacional que definitivamente este es un momento para celebrar.
“Creemos que es un gran éxito. El mero hecho de haberlo conseguido en tan solo un año es, en mi opinión, un gran logro. No es habitual que los cambios se produzcan tan rápido. Justo antes de que se aprobara la decisión parecía que el texto iba a decir que los productos menstruales solo se pondrían en un baño de la escuela o que la obligación solo se aplicaría a un baño. Nos opusimos firmemente a ello, diciendo que eso solo conduciría a la estigmatización de la menstruación y de las jóvenes. Afortunadamente, el Ministerio de Educación cedió en este punto, por lo que el decreto, tal y como está redactado ahora, establece que los productos menstruales estarán disponibles en todos los baños de las escuelas secundarias y primarias. Y ese era, en realidad, el objetivo de nuestra campaña desde el principio”.
La responsabilidad de proporcionar los productos de higiene menstrual recaerá sobre las escuelas, que recibirán financiamiento público. En el caso de las escuelas secundarias, las principales aportantes serán las regiones, mientras que, en el caso de los colegios, serán los municipios o ciudades en los que se encuentran. Hůlová explica que, gracias a la normativa, los aportantes sabrán que deben proporcionar fondos adicionales para las escuelas y que no pueden suponer que las escuelas cubrirán los gastos utilizando sus presupuestos existentes. En caso de que esto no se diera así, los centros educativos deben negociar un incremento.
“Hemos calculado que para toda la República Checa el costo sería de aproximadamente dos millones de euros por un año escolar, más un gasto inicial único por las cajas o soportes en los que se colocarán los productos. En promedio se trata de unos 400 euros por cada escuela con aproximadamente 150 alumnas”.
Aunque las autoridades sanitarias serán las responsables de velar por el cumplimiento de la normativa, Hůlová no prevé mucha resistencia, a pesar de que sí hubo instituciones que se opusieron no a la idea como tal sino al carácter obligatorio de la medida.
“Decían: ‘Sí, reconocemos que hay chicas que podrían beneficiarse de ello, pero creemos que debería ser voluntario, no obligatorio’. Lamentablemente, eso solo crearía más desigualdades en la educación, ya que los directores y directoras más concienciados lo introducirían en sus centros, pero en las zonas donde más se necesitan los productos, no estarían disponibles. Por eso hemos luchado por una solución que se aplicara de manera global, que no fuera solo para algunas niñas que, por ejemplo, viven en zonas más acomodadas, donde las escuelas pueden tener más dinero”.
La pobreza menstrual amenaza a 2,5 millones de mujeres
Ante la pregunta de qué regiones de Chequia son las más afectadas por la pobreza menstrual, Irena Hůlová afirma que, como en el caso de la mayoría de los temas que afectan a las mujeres o sus derechos, los datos no abundan.
“Incluso la propia pobreza menstrual es un concepto que apenas se ha empezado a usar más en los últimos meses en el debate social. Pero, por lo que sabemos, la organización Hombre en emergencia, que también suministra productos menstruales a determinadas escuelas, estima que la pobreza menstrual afecta a unas 38.000 niñas de entre 12 y 18 años de edad. Hemos trabajado también con datos sobre la pobreza en Chequia en general y estos indican que hasta el 40% de la población está en riesgo de pobreza, es decir aproximadamente 2,5 millones de mujeres. Esto puede significar que a lo mejor no cuenten con suficientes productos menstruales cada mes. Los datos se corresponden con una encuesta realizada en toda la Unión Europea, en la que también se concluyó que el 42% de las mujeres estaban en riesgo de pobreza menstrual en 2024. Así que la República Checa no se desvía de esta tendencia”.
En lo que sí se desvía es la tasa del IVA sobre los productos menstruales, que es más alta que en la mayoría de los países del continente. Mientras que en España se trata de un 4%, en Alemania de un 7% y en Eslovaquia un 8%, Chequia impone un IVA del 21% sobre las compresas y los tampones.
El rol clave de SOLA ayuda
SOLA ayuda, por su parte, se dedica a toda una serie de actividades que giran en torno a esta problemática. Además de la concienciación sobre el tema de la regla, también se dedica a abastecer de productos menstruales a quienes los necesitan, como diferentes centros de servicios sociales para personas en situaciones difíciles. No obstante, Hůlová afirma que la necesidad de ayuda no siempre es tan evidente.
“Observamos que la pobreza menstrual también afecta a mujeres que no cumplen con lo que la gente en la República Checa típicamente se imagina cuando se habla de pobreza, por ejemplo, a mujeres que se avergüenzan de no tener suficiente dinero para cubrir sus necesidades de higiene vinculada con la menstruación. A menudo se trata de madres solteras, por ejemplo”.
“Menstruación” y “pobreza”, dos palabras que escandalizan
Con su campaña “El papel higiénico no es una compresa” la ONG SOLA ayuda buscó arrojar luz sobre el problema de que, justamente, muchas mujeres no siempre pueden permitirse sobrellevar la regla de manera digna, con los productos de higiene necesarios. Hůlová explica que, a pesar de lo exitosa que ha sido la iniciativa, el tema de la pobreza menstrual sigue siendo algo que mucha gente busca evitar, precisamente el efecto que generan las palabras “pobreza” y “menstrual”.
“A la gente le suele molestar la palabra ‘pobreza’, el hecho de que se le dé algo gratis a alguien ‘que no se lo merece, que vive en la pobreza por pereza, por no esforzarse lo suficiente’. Y, al mismo tiempo, está la menstruación, que se percibe con frecuencia como algo sucio, como algo de lo que no se debe hablar y, sobre todo, como algo personal. En plan, ‘no estamos aquí para ayudarte con tu menstruación, eso es cosa tuya’.
Otro aspecto que no ayuda, de acuerdo con Hůlová, es que los que ocupan la mayoría de los puestos de poder en Chequia son hombres. Son ellos los que deciden sobre presupuestos, las leyes. Y, en muchos casos, no saben absolutamente nada de la regla, lo que explica el por qué hace falta generar conciencia también en ellos.
“Cuando hacemos talleres educativos en SOLA, a menudo incluimos a los hombres, porque observamos que es muy importante hablar con ellos sobre la menstruación y darles al menos los conocimientos básicos. Porque lo que oímos a menudo es el argumento, precisamente por parte de las escuelas, de que ‘sí, genial, lo introduciremos, no se nos había ocurrido que esto pudiera ser algo que las chicas necesitaran’. No lo veían como un problema. Y tengo que decir que incluso entre los representantes políticos-hombres, creo que les daba vergüenza hablar de ello y tenían la actitud de ‘bueno, pues pongamos compresas en las escuelas y dejemos ya el tema’. Y esto nos vino bien, la verdad”.
Seguir el ejemplo de España, Francia y Reino Unido
Según Hůlová, lo ideal sería que SOLA no tuviera que existir, aludiendo a que lo mejor sería que los productos menstruales estuvieran disponibles para todos sin necesidad de tener que reclamar por ellos. Uno de los próximos objetivos de la organización es seguir el ejemplo de Escocia y lograr que las compresas o los tampones se ofrezcan de manera gratuita en todos los edificios públicos, como las librerías o los ayuntamientos. Además, la organización tiene la mirada puesta en España.
“Uno de los temas más interesantes que me gustaría que se discutiera en la República Checa es la baja menstrual. Por ejemplo, en España, hace dos años se estableció que las mujeres que sufren dolores extremos relacionados con la endometriosis, por ejemplo, tienen derecho a tomarse días libres. Me gustaría que se debatiera el tema para que aquí también tengamos la oportunidad de acceder a este recurso, o al menos que los empleadores sean conscientes que este problema es algo a lo que se enfrentan sus empleadas, de modo tal que tengan la posibilidad de trabajar desde casa o de acceder a un día extra de baja por enfermedad, algo que podrían resolver de forma individual con su empleador”.
Otro tema es la falta de información en cuanto a lo que contienen las compresas o los tampones, ya que las cajas actualmente no ofrecen información sobre los materiales utilizados para su fabricación. Hůlová cita investigaciones que han brindado resultados alarmantes en este contexto.
“En Gran Bretaña, por ejemplo, se ha descubierto en los últimos meses que un tipo de tampón contenía 40 veces más pesticidas de lo permitido en el agua potable. Y esto es un tema muy importante que nuestras colegas de organizaciones en España y Francia están sacando a la luz. Hablar de que los productos menstruales a menudo no están regulados en cuanto a lo que pueden o no pueden contener y que, de hecho, actualmente algunos contienen sustancias nocivas, que están prohibidas en el agua potable o en otros productos, pero no en los productos menstruales”.
De acuerdo con Hůlová, la diferencia entre los países mencionados y Chequia es que los primeros cuentan con muchas más políticas o funcionarias en relación con el número de hombres en posiciones de poder; en consecuencia, tienen más peso a la hora de imponer estos temas vinculados a las mujeres, su salud o sus derechos.
“En Chequia, todavía estamos buscando el camino. Pero creo que, con esta nueva normativa sanitaria, con el hecho de que estamos proporcionando productos menstruales en las escuelas, nos convertiremos en el primer país de nuestra región en hacerlo, adelantándonos incluso a algunos países occidentales. De hecho, no hay muchos países de la Unión Europea o de Europa que lo hayan logrado”.
Hůlová añade, que SOLA ayuda también forma parte de la campaña europea Menstrual Matters EU que agrupa treinta organizaciones de toda la Unión y cuyo objetivo es incluir los temas de la menstruación, la salud menstrual, el estigma menstrual o la pobreza menstrual en las políticas europeas, con el fin de que se realicen más investigaciones para que, como sociedad, podamos hacernos una idea más clara de la magnitud del problema.










