El 79% de los checos cree que la Constitución debería garantizar el derecho al aborto

Manifestación por el derecho al aborto

Las ONG Konsent y Amnistía Internacional República Checa están luchando por incluir el derecho al aborto en la Constitución. Con los ejemplos desalentadores de Estados Unidos o Polonia, buscan proteger la salud reproductiva de las mujeres frente a posibles fluctuaciones políticas.

En la República Checa, el aborto es legal y accesible hasta las doce semanas de embarazo. Hasta la semana siete, se puede realizar con una aspiración endouterina o mediante la píldora abortiva. Entre las semanas ocho y doce se requiere un procedimiento quirúrgico. Mientras que esa es la realidad actual, ejemplos de países vecinos como Polonia, o más lejanos, como Estados Unidos, demuestran, que el derecho al aborto no es intocable.

Siguiendo el ejemplo de Francia, que inscribió el derecho al aborto en su Constitución el año pasado, las ONG Konsent y Amnistía Internacional República Checa han lanzado una campaña con el fin de lograr lo mismo, porque, según explica Daniela Magyar, jefa de relaciones públicas en Konsent, siempre hay un riesgo de que las mujeres checas puedan perder el derecho a decidir sobre lo que pasa con su cuerpo.

Daniela Magyar | Foto: archivo de Daniela Magyar

“Desde el año 2000 se han registrado siete intentos en Chequia, aunque no todos buscaban limitar explícitamente el aborto como tal. Por ejemplo, el pasado 25 de marzo, un grupo de diputados propuso que las pruebas de embarazo incluyeran un enlace a una página web creada conjuntamente con Hnutí pro život (Movimiento por la Vida), una organización básicamente antiabortista, con el fin de convencerlas de que no tienen que abortar, darles razones para no hacerlo. En nuestra opinión esto supone una injerencia en la decisión autónoma de esas mujeres. Afortunadamente, no se aprobó, pero faltó poco”.

Movimiento por la Vida es la organización que más visiblemente lucha por la restricción del aborto en Chequia. Según afirma Magyar, sus miembros estuvieron involucrados en los siete intentos mencionados y llevan influyendo en decisiones políticas desde hace más de dos décadas.

Manifestación del carácter agresivo del Movimiento 'Hnutí pro život'  (2012) | Foto: Filip Jandourek,  Český rozhlas

“Movimiento por la vida tiene una influencia horrorosa en nuestro país. En 2001, algunos de sus miembros llegaron a ocupar escaños en el Parlamento y aprobaron una ley que establecía que el feto debía ser enterrado, que era necesario darle un funeral formal, considerándolo por lo tanto un ser humano. Afortunadamente, esto se derogó posteriormente. La organización está muy comprometida políticamente. Nosotros consideramos problemáticos que, por ejemplo, en nuestras conversaciones con el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, en el propio Ministerio admitan que colaboran con Movimiento por la Vida y que incluso consideran muy positiva su labor, y cito textualmente, ‘el respeto por la protección de la vida en todas sus etapas a nivel de toda la sociedad”.

 ‘No juzgamos,  ayudamos’ | Foto: Hnutí pro život

Los posters y folletos de Movimiento por la vida, conocido por su lema ‘No juzgamos, ayudamos’, se pueden ver en las calles, el metro o incluso en consultorios ginecológicos. En abril de 2024, la organización participó incluso en un congreso de ginecología, provocando gran controversia y críticas por parte de la comunidad médica o las ONG. De acuerdo con Magyar, es la retórica de la organización, la supuesta “opción” que ofrecen, la que no deja ver a primera vista que se trata de un grupo antiabortista que busca interferir en la decisión autónoma de las mujeres.

Una interpretación jurídica peligrosamente ambigua

El objetivo principal de Konsent y Amnistía Internacional República Checa es lograr que el derecho al aborto se vea incluido en la Carta de los Derechos y Libertades Fundamentales que forma parte de la Constitución checa. Según explica Magyar, el texto actual podría generar problemas en el futuro.

“Lo que contiene actualmente es una especie de conflicto entre dos principios, la inviolabilidad de las personas y la privacidad, y, al mismo tiempo, la protección de la vida humana antes del nacimiento. Así surge una zona gris y nosotros queremos evitar que se interfiera en el sentido negativo”.

“Lo que contiene en este momento es una especie de conflicto entre dos principios, la inviolabilidad de las personas y la privacidad, y, al mismo tiempo, la protección de la vida humana antes del nacimiento. Así surge una zona gris y nosotros queremos evitar que se interfiera en el sentido negativo. Queremos que el derecho al aborto quede consolidado, para que sea más difícil cambiarlo, porque, precisamente, vemos en los países que nos rodean que operar con ese derecho es relativamente fácil si no está garantizado por la Constitución”.

A diferencia de una ley ordinaria, modificar la Carta requiere una mayoría constitucional en el Parlamento, es decir, como mínimo tres quintas partes de todos los diputados y tres quintas partes de los senadores presentes en el momento del voto.

Foto: Konsent

La campaña por la inclusión del derecho al aborto en la Constitución la lanzaron las dos ONG en marzo de este año, con una petición que desde entonces ha recogido casi 23.000 firmas. Con esta y otras actividades, las organizaciones buscan lograr que temas importantes desde el punto de vista del género, como la salud reproductiva o la pobreza menstrual se vean reflejados en los programas electorales y ganen más visibilidad, explica Magyar, y añade, que, en 2026, las actividades se extenderán más allá de Praga.

“Para el año que viene tenemos previsto hacer una gira por las regiones donde, como es lógico, el problema de los abortos es aún más grave que en Praga. En ciudades pequeñas o pueblos, el acceso de las mujeres a la atención médica suele ser peor. Además, a menudo viven al límite de la pobreza o no tienen dinero para abortar. Otro punto un poco problemático en Chequia es también que la interrupción del embarazo no está cubierta por el seguro médico. Y no todas las mujeres en esa situación tienen entre 200 y 300 euros, que es el precio medio de la interrupción. Simplemente no se pueden permitir un gasto inesperado como este”.

La población a favor, algunos ginecólogos en contra

Manifestación por el derecho al aborto | Foto: Konsent

Uno de los argumentos más usados por lo críticos del aborto es que se trata de una especie de método anticonceptivo para mujeres irresponsables, además de una decisión egoísta, cuenta Magyar. No obstante, afirma que los datos demuestran que las mujeres que más necesitan interrupciones son mayores de 35 años y suelen tener ya dos o más hijos.

“Esto significa que es realmente fundamental que el aborto pueda realizarse de forma segura. Y con la supresión o la restricción de este derecho, estamos poniendo en peligro a toda la familia, ya que, en casos extremos, esta podría perder a la madre”.

Los esfuerzos de Konsent y Amnistía se ven respaldados por la opinión pública ya que, de acuerdo con una encuesta realizada por NMS Market Research y encargada por Konsent, el 68% de los checos está de acuerdo con que el derecho al aborto esté recogido en la Constitución, al tiempo que afirman no estar muy bien informados sobre el tema, cuenta Magyar.

Acto simbólico para conmemorar a las víctimas de abortos inseguros o inaccesbiles | Foto: Konsent

“Los miembros de NMS nos comentaron en varias ocasiones que la gente se sorprendía de que el derecho al aborto aún no formara parte de la Constitución. También tenemos datos de una encuesta un poco más antigua, que indican que casi el 80% de los checos opina que la mujer es la que debería decidir sobre la interrupción del embarazo, que el padre del feto no debería intervenir, que es una decisión que le corresponde a la mujer. Solo el 2% de los ciudadanos se pronunció a favor de una prohibición total, por lo que el apoyo es realmente grande”.

“Casi el 80% de los checos opina que la mujer es la que debería decidir sobre la interrupción del embarazo, que el padre del feto no debería intervenir, que es una decisión que corresponde a la mujer. Solo el 2% de los ciudadanos se pronunció a favor de la prohibición total, por lo que el apoyo es realmente grande”.

A pesar de este apoyo y la legalidad del aborto, muchas mujeres en Chequia se siguen topando con obstáculos tras llegar a la decisión de que quieren terminar su embarazo: al acudir al consultorio ginecológico y solicitar la documentación necesaria para recibir el aborto en el hospital. Numerosas mujeres contaron sus experiencias a Konsent, detallando un trato que en muchos casos como mínimo roza el acoso, desde intentos de convencerlas a que no interrumpieran el embarazo hasta acusaciones de que usan la interrupción como método anticonceptivo o argumentarles que no aprecian el encontrarse en una situación que muchas mujeres desearían.

Foto: Konsent

De acuerdo con Daniela Magyar, se trata de un problema muy reportado y que no tiene solución a corto plazo.

“Es cierto que a menudo nos han contado mujeres que los médicos tardaban, a propósito, en darles la receta para la píldora, hasta que se agotara el plazo cuando se la podían tomar, para que luego solo tuvieran la opción de una interrupción quirúrgica. O que los médicos manipulaban las fechas de las consultas de manera que ya no pudieran abortar, lo cual es terrible. Creo que la solución consiste, sin duda, en informar a los médicos, de ofrecerles una formación integral, de explicarles por qué las mujeres deberían tener este derecho y cómo, en lugar de desanimarlas, deberían apoyarlas en su decisión y mostrar empatía por su situación. Porque realmente no creo que para las mujeres la decisión de abortar sea fácil. No conozco a ninguna mujer que haya tenido que tomar una decisión así y se lo haya tomado a la ligera”.

Citas de la página web de Konsent, testimonio:

“Llamé enseguida a mi ginecólogo y le dije que no quería el embarazo. Sinceramente, no me siento cómoda conmigo misma, y no podía imaginarme con un niño. Tengo treinta años y en el consultorio me echaron una bronca increíble, me decían que sólo la píldora funciona, los preservativos no, sólo la píldora, y que era terrible lo que estaba a punto de hacer. Que algunas mujeres esperan este momento durante años”.

“Me dijeron que era joven, lo que es ideal para el embarazo, y en general la doctora no ocultó su desacuerdo e incluso me puso el sonido del corazón del feto para que lo oyera”.

Obstáculos adicionales para extranjeras

Las extranjeras que viven en Chequia lo tienen aún más complicado, incluso con residencia permanente, explica Magyar, y eso a pesar de una ley que establece que las ciudadanas comunitarias deben gozar de las mismas condiciones que las mujeres con ciudadanía checa, legislación que además se ve respaldada por un decreto del Ministerio de Salud.

“El 43% de los hospitales se negó a realizar la interrupción a una ciudadana de la Unión Europea porque la mujer no tenía residencia permanente en Chequia”.

“Lamentablemente, el Colegio de Médicos Checo interpreta el reglamento vinculado a la ley de manera diferente y establece que el derecho al aborto en nuestro país lo tienen solo las extranjeras que cuentan residencia permanente aquí, lo que excluye a muchas mujeres. Según una investigación de A.S.A.P. (Alianza Praguense de Apoyo al Aborto), una organización que se dedica a los abortos en nuestro país y que dispone de muchas de estas cifras, el 43% de los hospitales se negó a realizar la intervención a una ciudadana de la Unión Europea porque no tenía residencia permanente. Así que, aunque el público crea, por ejemplo, que una polaca puede venir un fin de semana y abortar, no es tan fácil”.

Anticoncepción gratuita, información centralizada y un trato más digno

La campaña lanzada por Konsent y Amnistía Internacional República Checa también tiene objetivos adicionales. Por ejemplo, conseguir que la anticoncepción sea gratuita para todos, como en Reino Unido, o al menos para una parte de la población. O luchar contra la pobreza menstrual.

En el marco de los abortos, las ONG abogan por una web centralizada manejada por el Ministerio de Salud que informe de manera detallada y oficial sobre las posibilidades que tienen las mujeres que deseen terminar su embarazo.

Otro de los objetivos es lograr un cambio en el uso de la píldora abortiva, detalla Magyar.

“En Chequia, la normativa establece que se puede tomar hasta la séptima semana del embarazo, aunque la OMS y el fabricante de la píldora recomiendan su aplicación hasta la semana doce. La interrupción farmacológica es mucho más suave para el cuerpo de la mujer, ya que se produce algo similar a un aborto espontáneo. Esto significa que no se necesita una intervención quirúrgica, se reduce el riesgo de complicaciones, infecciones, etc. Y, al mismo tiempo, supone una carga mucho menor para el sistema sanitario, ya que la mujer no necesita una habitación, un anestesista ni un equipo de médicos”.

Manifestación por el derecho al aborto | Foto: Konsent

Pero esa es solo una parte de la historia, ya que las mujeres actualmente solo pueden tomar la píldora bajo supervisión ginecológica, básicamente sufriendo sus efectos mientras se ven forzadas a sentarse en una sala de espera, doloridas e incómodas, y en muchos casos rodeadas por mujeres embarazas, cuenta Magyar. Por estas razones, la campaña lucha por que las mujeres puedan tomarse la píldora en casa y aboga por que reciban más concienciación en cuanto a sus efectos, no solo físicos, desde el punto de vista de posibles riesgos, sino también psicológicos, ya que, según detalla la experta de Konsent, lo que se produce es una tormenta hormonal cuando el embarazo termina y el cuerpo tiene que adaptarse.

Foto ilustrativa: Sharon McCutcheon,  Pixabay,  CC0 1.0 DEED

De acuerdo con Daniela Magyar, el objetivo de todas estas medidas no es incrementar el número de abortos. Este, de hecho, es el más bajo desde 1956, de acuerdo con datos de la Oficina de Estadísticas Checa, que indica que en 2022 se realizaron alrededor de 27.500. Se trata de lograr que las mujeres puedan decidir sobre su cuerpo y, si lo desean, puedan acceder al aborto de manera justa y segura.

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