Los diablos preparan chocolate en Tábor

Foto: Zdeňka Kuchyňová

Visitar el infierno donde los diablos preparan chocolate, probar cerveza de chocolate o admirar la figura de la mayor estrella checa de hockey sobre hielo, Jaromír Jágr, por supuesto también de chocolate. Todo aquello ofrece a los visitantes el Museo de Chocolate, situado en la ciudad de Tábor, en Bohemia del Sur, que se extiende por tres edificios históricos de una superficie total de mil metros cuadrados.

Foto: Zdeňka Kuchyňová
Al traspasar el umbral del Museo de Chocolate y Mazapán de Tábor a uno le podría parecer que ha entrado en el paraíso de los dulces.

Pero es mera ilusión, ya que el chocolate lo preparan ahí los diablos.

Por lo menos en una de las salas que más llama la atención de los niños, según especifica la gerente del museo, Lenka Želivská.

“En el sótano tenemos el infierno, donde los diablos cuecen el chocolate. Al principio los niños tienen miedo y no quieren entrar allí. Pero al enterarse de que los diablos no son reales y de que además les da tanta pereza que ni siquiera se levantan de los sillones, toman aliento y el lugar resulta para ellos tan atractivo que no quieren marcharse”, dijo.

Lenka Želivská,  foto: Zdeňka Kuchyňová
Los visitantes más pequeños aprecian en el museo además las populares figuras de series de dibujos animados.

“A los niños pequeños les llaman la atención por ejemplo las figuras del Topo y la Hormiga Ferdy. Para los niños más grandes tenemos preparado un juego de búsqueda de tesoro. El juego consiste en que los participantes deben buscar información en las presentes pantallas interactivas, que los van llevando hasta el tesoro”, agregó Želivská.

El Museo de Chocolate de Tábor ofrece toda la información sobre la historia y orígenes de este alimento que se obtiene mezclando azúcar con dos productos derivados de las semillas del cacao, la pasta de cacao y la manteca de cacao.

Foto: Zdeňka Kuchyňová
“Tenemos aquí una pantalla interactiva donde proyectamos una película sobre la historia del cacao. La gente se puede enterar, entre otras cosas, de cómo se cultiva el cacaotero y quién lo trajo primero a Europa”, mencionó la gerente.

La civilización de los Olmecas fue la primera en utilizar el árbol del cacao hace unos tres mil años.

Más tarde, el chocolate se convirtió en una bebida popular entre los toltecas, los mayas y los aztecas, que incluso utilizaban las semillas de cacao como medio de pago. Las fuentes históricas indican que un conejo salía a diez semillas, mientras que un esclavo a cien.

Dicen que el primer europeo que probó la bebida xocolatl fue Cristóbal Colón.

Y no le gustó. Lo llevó a Europa, pero el producto no provocó ningún interés en el Viejo Continente.

Tan solo más tarde cuando el conquistador Hernán Cortés trajo al Viejo Continente el cacao junto con la receta para preparar chocolate mezclado con azúcar y vainilla, la bebida acabó por conquistar los paladares de los europeos.

En el museo de Tábor encontrarán también una sala aristocrática dedicada a mostrar la cultura de beber cacao.

En el salón pueden admirar juegos de porcelana y de estaño antiguos que se utilizaban para beber el cacao, así como embalajes históricos de chocolate.

De este salón luego pueden pasar directamente a la chocolatería.

“Aquí pueden comprar chocolate caliente, café y varios dulces. Ofrecemos incluso cerveza de chocolate. Es una novedad y tiene éxito. Incluso parece que vamos a vender más cerveza de chocolate que bombones. Los interesados pueden visitar el taller de los confiteros para ver cómo trabajan. Empleamos a 23 personas, la mayoría de ellas son pensionados discapacitados, así que contamos con el programa de protección amparado por el Estado”, señaló Želivská.

Foto: Zdeňka Kuchyňová
Los visitantes pueden entrar en el taller donde pueden dar rienda suelta a su fantasía para crear sus propias visiones de chocolate.

“Hemos organizado aquí un team building para los empleados de la fábrica Škoda e importadores de todo el mundo modelaron aquí maquetas de automóviles y compitieron entre sí. Organizamos también varios programas de acompañamiento como el cursillo de fabricación de bombones trufados, hacemos degustaciones: chocolate con vino y chocolate con rones. En fin, no se trata solo de una exposición sino de un museo interactivo”.

La región de Tábor no cuenta con una tradición de producción de chocolate tan larga como otras zonas de la República Checa, pero a pesar de ello se trata de un lugar importante en el mapa chocolatero del país.

Foto: Zdeňka Kuchyňová

“En Tábor siempre ha habido sobre todo confiteros de al por menor. La fundadora del museo, la señora Kovandová, es dueña de una empresa de dulces. Comenzó fabricando decoraciones y luego se puso a producir sus propios bombones trufados. La gente quería que les enseñara cómo se fabricaban los dulces lo que la inspiró para abrir este museo”, indicó.

En el museo encontrarán una fuente de dos metros de altura de la que sale un chorro de chocolate que hace la boca agua a los visitantes. Aunque queda prohibido probarlo directamente de la fuente, los amantes de este dulce no deberían perderse una excursión a Tábor.

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