Los checos se han aficionado a los analgésicos y somníferos

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En la República Checa crece de manera alarmante el consumo de analgésicos, somníferos y calmantes.

Desde los años 90, los checos se han habituado a resolver sus problemas síquicos y físicos consumiendo analgésicos, somníferos y calmantes en cantidades industriales. Desde 1993 el consumo de estos fármacos aumentó en la República Checa en un 120 por ciento.

He aquí un ejemplo de una típica consumidora de pastillas: Una joven empresaria de 23 años no podía dormir acosada por los problemas de su negocio. Para conciliar el sueño empezó a tomar somníferos. Primero una pastilla, después dos, tres, cuatro...y acabó tomando 40 pastillas diarias.

La sicóloga Jarmila Landová dice sobre la afición de los checos a los calmantes y somníferos: "Vivimos en un gran estrés. La gente no presta atención a sus problemas y quiere resolverlos en el momento. Tomar una pastilla es fácil. Los fármacos son fácilmente accesibles, existen miles de preparados que ofrecen bienestar instantáneo y la gente los consume. Una alternativa a las pastillas es la sicoterapia, que no es tan costosa como la gente piensa, pero es un tratamiento a largo plazo. El estilo de vida americano pregona:piensa de manera positiva, deja los problemas atrás. Sin embargo, se olvida de que con el tiempo los problemas acabarán por asaltarnos por la espalda", advierte la sicóloga checa.

En la República Checa son diariamente hospitalizadas 25 personas por hemorragia estomacal. La mitad de ellas por abusar de fármacos. Según el portavoz del Colegio Checo de Farmacéuticos, Jan Horácek, el abuso de analgésicos y calmantes daña el páncreas, la mucosa del estómago, los riñones y el duodeno, provocando también trastornos del hígado.

Con los analgésicos suele también combatirse la resaca, de manera que el estómago sufre doblemente. Los analgésicos y los antipiréticos, también consumidos en abundancia por los checos, no crean adicción como las drogas duras, pero pueden crear una dependencia síquica.

Las mujeres suelen tener más problemas con el abuso de fármacos que los hombres. Según Karel Nespor, jefe del departamento de dependencias de la clínica siquiátrica de Bohnice, en Praga, ello se debe a que las mujeres son más sensibles y también prestan más atención a su cuerpo.

Cuando hace 100 años el doctor Felix Hoffmann fabricó la primera píldora de aspirina no podía imaginar que un día existiría una correlación directa entre el nivel económico de los países y el consumo de analgésicos y calmantes. Cuanto más avanzado el país, más fármacos consume.

El consumo de fármacos crece del Este al Oeste. En la República Checa se consumen más fármacos que en Rusia, pero menos que en Francia o Estados Unidos.