Los checos en el Titanic

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En abril de 1912, hace justamente 100 años, se hundió el Titanic, el mayor transatlántico de su tiempo. En esta edición del presente espacio les hablaremos de los checos que estaban a bordo del Titanic cuando en la noche del 14 de abril de 1912 una violenta sacudida estremeció el buque al chocar éste contra un iceberg.

Titanic
El Titanic, el mayor transatlántico de su tiempo, se abría camino en las aguas del Atlántico en el trayecto del puerto inglés Southampton a Nueva York. En el momento en que el marinero Fleet gritó su desesperado: "¡Delante de la proa hay un iceberg!", a bordo del Titanic se hallaban 2228 personas. Por lo menos cuatro de ellas eran checos.

Terminaba el cuarto día de la travesía. El camarero Rudolf Linhart, de veinte años, oriundo de la ciudad de Rokycany, al oeste de Praga, trajo el té al coronel Astor, uno de los pasajeros más ricos que viajaban en el Titanic, y después fue a tumbarse a su cama en el camarote que compartía con otros camareros. De repente un hombre golpeó a la puerta del camarote gritando: "¡ Nos estamos hundiendo!"

Rudolf Linhart
Rudolf Linhart se vistió rápidamente con lo que tenía a mano y se precipitó a la cubierta. Allí el capitán con sus oficiales organizaba el lanzamiento al agua de las lanchas de salvamento. Linhart fue encargado del bombeo del agua que invadía el interior del transatlántico.

En otro camarote para el personal descansaba el checo Josef Kielbasa, de 16 años. Cuando se estremeció el transatlántico al chocar con el iceberg, el muchacho no se inmutó. Había trabajado en las minas de Ostrava, en Moravia del Norte, y estaba acostrumbrado al peligro.

El muchacho había llegado al puerto de Southampton con un amigo una semana antes de la partida del Titanic. Ambos fueron contratados como camareros en el lujoso transatlántico.

"Sólo una taza se estremeció," recordaba años después Josef Kielbasa al relatar cómo él vivió el momento de la colisión del buque con el iceberg. "Todos pensaban que proseguiríamos el viaje," contó.

Viktor Halva
Otro checo a bordo del Titanic se llamaba Viktor Halva. Viajaba como polizón en el camarote 903 donde se ocultaba debajo de la cama del pasajero que le había ofrecido ayuda. Viktor Halva que había salido a tiempo a la cubierta, relató años depués que ya no volvió a ver a su benefactor que probablemente habría perecido en las frías aguas del Atlántico.

Cuando el Titanic empezó a hundirse las primeras lanchas de salvamento con mujeres y niños ya estaban en el agua. Los pasajeros en chalecos salvavidas se agolpaban en la cubierta. El camarero Linhart recuerda que muchos no querían salir de los camarotes ya que la noche era muy fría. Pero acabaron por obedecer las órdenes del capitán. En ese momento ya estaba claro que los botes de salvamento podrían recoger menos de las mitad de los náufragos.

Titanic
Linhart relató que al principio muchas mujeres no querían dejar a sus esposos y era necesario arrastrarlas a la fuerza a las lanchas de salvamento. "Les prometíamos que los hombres les seguirían pronto," contaba Linhart que se desempeñó en el octavo bote de salvamento como remero sin haber empuñado en su vida un remo.

Entretanto, otros dos checos, Josef Kielbasa y su amigo, pudieron entrar gracias a un marinero conocido en uno de los últimos botes de salvamento. Kielbasa recordaba: "Estaba sentado en el bote y lloraba de miedo."

Linhart que tenía más sangre fía, observaba atentamente todo lo que pasaba en torno a su bote. Posteriormente contó al respecto: "Cuando ya nos habíamos alejado bastante del buque, veíamos tan sólo las luces del Titanic que se hundía. De repente, todas se apagaron. La gente empezó a arrojarse al agua. Nadaban hacia los botes e intentaban agarrarse a sus bordes. Tuvimos que golpearles en las manos porque nuestro bote estaba repleto y temíamos que volcase."

En ese momento reunió el coraje necesario para arrojarse al agua también el checo Viktor Halva quien describiría posteriormente ese momento:

Titanic
"El agua estaba muy fría. Yo buscaba a qué agarrarme. La gente gritaba al desaparecer debajo del agua. Llegué nadando hasta el bote de salvamento más cercano y me agarré. Sus ocupantes me sacaron del agua."

El drama del Titanic culminaba. Un grupo de caballeros vistieron sus fracs para recibir con dignidad en el salón de fumar la inminente muerte. La orquesta del Titanic tocaba.

Según algunas fuentes, entre los componentes de la valiente orquesta había también un checo llamado Karel Stanke. Él habría sobrevivido el hundimiento del Titanic, pero con un shock mental de tal magnitud que no lograría recuperarse y fallecería dos años depués en Praga.

Entretanto, los gritos de los pasajeros del Titanic que se habían arrojado al agua se hicieron cada vez más débiles.También quiénes se salvaron en los botes pasaron momentos dramáticos. Rudolf Linhart recordaba más tarde que el bote estaba lleno de agua y que ésta llegaba hasta las rodillas.

Alois Jelitík
Cuando empezó a amanecer los náufragos divisaron los contornos de un vapor. Era el buque Carpathia y con él llegó la salvación.

A bordo del Carpathia viajaba a Estados Unidos en busca de trabajo el checo Alois Jelitík, de la ciudad de Mohelnice. Jelitík ayudó a subir a los náufragos de los botes a bordo del Carpathia. Por su abnegada ayuda obtuvo de la compañía de navegación una recompensa financiera y un cuadro que reproducía el transatlántico Titanic.

El dibujo en blanco y negro, en un macizo marco, es hoy en día propiedad del museo de Mohelnice al que lo donó la hijastra de Alois Jelitík.

El buque Carpathia
86 años después de la tragedia del Titanic, una docena de dobles checos participaron en el rodaje de la gran producción hollywoodiana sobre la catástrofe de la noche del 14 de abril de 1912. La más dramática fue la escena en que se precipitan toneladas de agua sobre un hombre que huye con un niño de las bodegas del trasatlántico. Era el doble checo Martin Hub. Y también el capitán Smith en los últimos momentos de su vida es interpretado en la película por el doble checo David Listvan.


Repetición del 20 de abril de 2002.