La torre de Žižkov: una nueva perspectiva de Praga, y no solo por las vistas

Foto: CTK

Es uno de los símbolos más representativos de Praga, pero aunque parezca mentira, no forma parte de de ese romántico centro histórico, sacado de un cuento de hadas, en el que todos pensamos cuando hablamos de la capital checa. Esta vez, en Radioviajes, hemos visitado la torre de la Televisión de Praga.

Foto: CTK
Con su altura de 134 metros, la torre de la Televisión es el edificio más alto de la República Checa y uno de los pocos símbolos arquitectónicos de la Praga moderna. El monumento es también conocido como torre de Žižkov, debido al nombre del barrio donde se encuentra, y de hecho se ha convertido en referente y parte insustituible de esta parte de la ciudad.

Y todo a pesar de que al principio los habitantes de Žižkov se opusieron a la construcción de la torre. Temían que las antenas emisoras fuera perjudiciales para la salud.

Sin embargo finalmente el proyecto salió adelante y no parece que la torre cause ningún daño, al contrario. La antena es ahora una seña de identidad para Žižkov y la mayor parte de sus habitantes la sienten como propia.

El animado barrio praguense no sería el mismo, sin duda, sin la vista nocturna de la torre iluminada, que sirve de farol a los que a menudo nos dejamos perder por sus bares y tabernas.

¿Pero que nos ofrece la torre de Žižkov? En primer lugar, y desde un punto de vista práctico, es una antena, y como tal cubre la mayor parte de emisiones de radio y televisión a cien kilómetros a la redonda. Además, también ofrece cobertura a una compañía de teléfonos móviles.

Desde el punto de vista turístico, la torre es un lugar ideal para pasar la tarde. En su interior alberga un restaurante y una cafetería, que se hallan a 66 metros de altura y en los que podemos tomarnos algo mientras disfrutamos de las vistas a la ciudad.

Es cierto que el restaurante podría estar más alto, pero su posición es así a propósito. La altura es suficiente para tener una buena perspectiva y garantiza que, aunque haya niebla y mal tiempo, los comensales siempre van a poder ver algo por la ventana. Aunque sea el panorama de tejados del barrio de Žižkov.

Además, un poco más arriba, a 93 metros, dispone de tres miradores en forma de cabina. Al ser espacios cerrados, el visitante se encuentra protegido del viento y del frío.

Las impresionantes vistas de los miradores abarcan la mayor parte de la ciudad, lo que ha provocado que su importancia no sea solo turística, sino también política, como nos cuenta el director de la torre, Jaroslav Šejda.

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“Acuden aquí frecuentemente nuestros representantes políticos, principalmente para encontrarse con mandatarios extranjeros, ya que la torre es especialmente apropiada para presentar a Praga. Desde un solo punto se puede ver casi todo: los lugares donde hay obras, los suburbios, el sistema de transporte, todos los aspectos urbanísticos… Es muy interesante presentar la ciudad de este modo.”

Además de ser un punto de encuentro turístico y político, la torre de la Televisión también juega un papel cultural. Šejda nos aconsejó también dejarnos caer por el sótano del edificio.

“En la torre también realizamos exposiciones. Ahora mismo tenemos una de fotografía que muestra la transformación del barrio del distrito de Praga 3 en un barrio moderno. Podemos ver los viejos edificios y los nuevos que los han reemplazado”.

Jaroslav Šejda
Las obras de la torre se iniciaron en 1985 y se concluyeron en 1992, así que en comparación con el resto de monumentos de Praga, no es más que un bebé.

Y precisamente lo que más llama la atención de los visitantes es que toda la torre de Žižkov está cubierta de bebés gigantes que gatean sobre ella como hormigas.

Se trata un proyecto del conocido escultor checo David Černý. Según nos cuenta Šejda, la compañía que gestiona la torre llevaba buscando ya durante un tiempo algo para añadir al edificio y otorgarle más personalidad.

“Todos los que miraban la torre se daban cuenta de que faltaba algo, que estaban bien hecha pero que debería tener algún tipo de añadido. Por ejemplo, en la torre de Sydney, en Australia, pusieron antes de las Olimpiadas las figuras de una pareja bailando, que se podía ver desde toda la ciudad. Nos parecía claro que algún tipo de personaje de forma humana sería bueno para la torre porque le daría un toque menos rígido a su arquitectura”.

Sin embargo a idea no fue originalmente concebida para la torre. Según Šejda, esta serie de esculturas fueron pensadas al principio para algo totalmente distinto.

“Černý pensó al principio en hacer los bebés y poner cada uno en las representaciones de la República Checa en el exterior, es decir, uno en la embajada checa de Madrid, otro en la embajada de París, de Berlín, etc. Pero al final eso no fue viable, porque las embajadas están en edificios muy diferentes y algunos no permitían algo así. Entonces se hizo la exposición aquí en la torre. Los bebés estuvieron un año y nos dimos cuenta de que quedaban muy bien allí”.

De esta manera, los bebés hicieron de la torre su hogar y hasta hoy en día siguen provocando la sorpresa de los turistas que visitan la torre por primera vez. Pero, ¿qué significan? Šejda nos desvela el misterio.

“Los bebés son de un tamaño superior al real, son todos iguales y sus caras son diferentes a las de una persona normal, son esquemáticas. Significa que la gente del futuro tendrá toda el mismo genoma, que todos tendrán el mismo ADN.”

En octubre la torre de la Televisión fue noticia. El cambio de sistema analógico a digital en las emisiones televisivas obligó a cambiar la antena transmisora.

La delicada operación la realizó un helicóptero especial, que con toda delicadeza descolgó el viejo emisor, de varias toneladas, y lo sustituyó por el nuevo. Todo delante de un boquiabierto público de vecinos y periodistas.

Pero a la torre todavía le esperan más cambios, esta vez relacionados con su función turística y cultural. Šejda nos da los detalles.

“Existe un proyecto de aprovechamiento de los espacios debajo de la torre, para que puedan ser utilizados como centro de conferencias. Y además se restaurarán las cabinas que sirven de mirador y los restaurantes. En cuanto a las cabinas, queremos instalar un sistema multimedia que mostrará en unos monitores los diferentes monumentos de Praga vistos desde la torre, enfocados más de cerca. Las pantallas también proporcionarán datos sobre los monumentos de interés para los visitantes.”

Y es que una torre panorámica no es un icono fijo e inmutable de la ciudad, sino que en su condición de edificio moderno, se ve obligada a mejorar continuamente.

La torre de Žižkov no está sola, forma parte de una asociación mayor destinada a fomentar este tipo de monumentos por todo el mundo. De esta manera las innovaciones introducidas por una torre son rápidamente compartidas y asimiladas por las demás, como nos cuenta Šejda.

“Nuestra compañía es miembro de la Federación Mundial de Grandes Torres (World Federation Great Towers), con sede en Melbourne, Australia, y que abarca las torres y miradores más altos del mundo, como la Torre Eiffel o el Empire State Building de Nueva York, por ejemplo. Y todas las torres intercambiamos experiencias para mantener alto el estándar y el interés de los turistas”.

Y así, alzándose por encima del barrio más ardiente de Praga, dejamos atrás la torre de Žižkov, con sus bebés, su original estructura de tres columnas, y su desarrollo constante. Una nueva perspectiva de la ciudad de Praga.

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Autor: Carlos Ferrer
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