“La puntualidad de los tranvías checos es algo increíble”

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Lydia Aparicio Fernández-Almagro es una española de 27 años que estudió en su país telecomunicaciones. Hace algún tiempo llegó a la República Checa con el programa Erasmus. Una vez terminados los estudios decidió quedarse en este país centroeuropeo “para vivir una experiencia extrema y diferente”.

Lydia Aparicio Fernández-Almagro
Lydia, cuéntanos, ¿cuál fue tu primer contacto con la República Checa?

Yo vine hace dos años y medio con el programa Erasmus. Pasé un año estudiando en la FEL Faculty, es decir, la Facultad de Ingeniería Eléctrica, de la Universidad Técnica de Praga. Fue un ambiente de estudiantes, internacional, genial.

Y, ¿después volviste a España?

Antes de venir con el Erasmus, yo sabía que quería quedarme vivir aquí y tuve mucha suerte, porque me contrataron incluso antes de terminar la carrera. Tuve que terminar los estudios primero y después ya empecé a trabajar en agosto de ese año.

¿Por qué elegiste precisamente la República Checa?

Dentro de la opción de Erasmus, la única que era más diferente de lo que es Alemania, Austria y otros países típicamente europeos, era la República Checa. Además, tenía amigos que habían venido aquí y me dijeron que era precioso, completamente diferente, mucho más humano, no tan internacional. Me apetecía vivir la experiencia más extrema, algo diferente, que no fuese como todo el resto de Europa.

¿Te sorprendió algo después de venir acá a la República Checa?

¡Muchísimas cosas! Me sorprendió todo: la comida, las costumbres, los horarios, la puntualidad de los tranvías... Fue algo increíble para mí. En España, tú vas a una parada de autobús y no hay horario. Cuando llegué aquí y vi que estaban por minutos pensaba que era una broma. Y luego vi que llegaban a la hora y me sorprendió muchísimo. Me sorprendió también que la ópera y el teatro fuesen tan baratos. En España nunca he podido ir a la ópera y aquí voy cada mes. La opción cultural en Praga es superbarata, amplísima y muy rica.

Con el trabajo lo tenías bastante fácil. ¿Qué tal con las relaciones con los checos? ¿Es difícil para un extranjero relacionarse con ellos?

Lydia Aparicio Fernández-Almagro y sus amigos
Lo mío tiene un plus más. Yo estoy trabajando en una compañía rusa, en un departamento con solo hombres, y soy la única mujer extranjera. Entonces, sí, tengo dificultades, porque no hay apenas comunicación. Mi checo no es como para trabajar con él y mis colegas no se sienten cómodos hablando en inglés, prefieren hablar en su lengua, y yo lo entiendo. Pero, por lo general, bastante bien.

¿Cómo describirías Praga a un amigo tuyo que nunca ha estado aquí?

Se está corrompiendo muchísimo con el turismo. Pienso que el Gobierno está vendiendo un poco la ciudad, que se está internacionalizando demasiado, y es una pena. Siempre digo que es como España antes del euro, con sus pequeños bares, con la gente, pero con muchísimas más libertades que cualquier otro país de Europa, en cuanto a la bebida, la vida nocturna y estas cosas. Hace mucho frío. El carácter de los checos es duro, no son tan abiertos como en España. Esto es lo que digo siempre.

Trata de mencionar algunas cosas que, según tu opinión, caracterizan a la República Checa o a los checos.

Frío: tanto ambiental como social. Miedo a la internacionalización. Y, lo siento, pero una comida terrible. Echo de menos el pescado, las cosas a la plancha, las cosas frescas, la verdura, la fruta…

¿Has pensado alguna vez en quedarte para siempre?

No. Cuando vine aquí sabía que era por un período largo, pero también sabía que quería moverme. Probablemente me vaya a otro país, o quizás vuelva a España, o a lo mejor estoy pensando en irme a Latinoamérica. No lo tengo muy claro adónde, pero ya estoy buscando.