La madre checa a la que le quitaron sus hijos en Noruega solo podrá verlos media hora al año

Eva Michaláková con una foto de sus hijos, foto: ČT24

El caso de los niños tomados de sus padres checos por las autoridades noruegas se agrava y se van desvaneciendo las esperanzas de que los menores regresen a su país de origen. De nada han servido las presiones políticas ni la presencia en Oslo de una diputada checa.

Eva Michaláková con una foto de sus hijos, foto: ČT24
En mayo de 2011 el Instituto noruego para la Protección del Niño retiró la custodia del matrimonio Michalák de sus dos hijos, al sospechar que podían estar sufriendo abusos sexuales. La investigación policial sobre esta familia checa terminó finalmente sin resultados, pero el Estado noruego se sigue negando a devolver a los menores a su madre o incluso a sus abuelos, lo que desde el año pasado escandaliza a la opinión pública checa.

La atención mediática y la situación de indefensión de ciudadanos checos en el extranjero llevó a las instituciones checas a intervenir. El eurodiputado democristiano Tomáš Zdechovský asumió la iniciativa y comenzó una investigación, lo que sirvió para sacar a la luz varios casos similares.

Tomáš Zdechovský, foto: Dandieczech CC BY-SA 3.0
Ahora, pese a la lucha legal y política, los esfuerzos de Eva Michaláková por recuperar a sus hijos han dado un paso hacia atrás. Tras la última reunión con el Instituto noruego para la Protección del Niño ha pasado de tener derecho a ver a los pequeños dos veces al año durante dos horas a hacerlo durante solo 15 minutos, en teoría a petición de uno de los menores.

La diputada checa Jitka Chalánková, que estuvo presente en la reunión, se mostró indignada.

Jitka Chalánková,foto: TOP09
“Estoy consternada por el modo en el que ven el cuidado de los niños. Realmente todo viene dado por el distinto punto de vista de que en Noruega los niños pertenecen al Estado. Es absolutamente impactante, porque no había ningún árbitro, las opiniones subjetivas de los trabajadores sociales era lo que contaba. Y lo más impactante fue que la madre preguntó qué motivos tenían, por qué se habían llevado a sus hijos y si había algo que podía hacer para mejorar su modo de cuidar a los niños y recuperarlos. Y ellos no dijeron nada”.

Y todo incluso tras la intervención del Gobierno checo, que prometió vigilar con especial diligencia el cuidado de los niños en caso de que pudieran regresar a Chequia. Michaláková ya intentó sin éxito recurrir la decisión ante los tribunales noruegos e incluso ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo.

Una institución draconiana

El próximo paso será la reunión en febrero del ministro checo de Relaciones Exteriores, Lubomír Zaorálek, con su contrapartida noruega, con el fin de llegar a una solución amistosa. La situación es sin embargo desfavorable para la madre checa debido a la impunidad con que actúan los servicios sociales noruegos, afirma el colaborador de la Televisión Checa Yngvar Brenna.

Eva Michaláková, foto: ČT
“Según la legislación los niños se pueden quitar de sus padres en Noruega solo cuando su vida se vea amenazada, por ejemplo por abusos sexuales o maltrato físico o psicológico, o cuando los padres no pueden encargarse del niño. Pero cada vez hay más casos en los que se retira a los niños pasando por encima de esta normativa. Según un estudio de la Universidad de Oslo, en los últimos 20 años han crecido en un 200% los casos de retirada de custodia”.

Por su parte la embajada noruega en Praga ha emitido un comunicado en el que señala que Eva Michaláková ha proporcionado a los medios de comunicación solo una parte de la verdad y que la retirada de la custodia y la asunción de la tutela de los niños se ha hecho en base a una situación de gravedad. Qué situación exactamente es algo que no ha querido desvelar para no faltar al derecho a la privacidad de los niños y sus padres.

Un detalle que podría resultar clave en este caso es que los Michalák, según han reconocido, abofeteaban a los niños como medida disciplinaria, un castigo que en Noruega está penado por la ley.

Mientras tanto los menores llevan ya casi cuatro años separados de sus padres, que en este lapso de tiempo ya se han divorciado, y viviendo con una familia de acogida, cada uno con una distinta. De hecho una final probable es que sean definitivamente adoptados.