La ciudad balneario de Luhacovice - lugar de veraneo del compositor checo Leos Janácek

r_2100x1400_radio_praha.png

Les invitamos a emprender imaginariamente una excursión a Luhacovice, la ciudad balneario más grande de Moravia, donde solía veranear el célebre compositor checo Leos Janácek.

La ciudad balneario de Luhacovice se encuentra en un valle pintoresco del río Stávnice, que se abre paso por los Cárpatos Blancos, situados en la zona fronteriza entre Moravia y Eslovaquia. Esta sierra forma parte de los Cárpatos, cordillera del plegamiento alpino, situada en el sudeste de Europa Central, que describe un arco de 1 300 kilómetros y que enlaza con los Balcanes a través de los Alpes de Transilvania.

Los Cárpatos Blancos se denominan así por el color blanco de sus rocas, compuestas de caliza. Esta sierra se halla sobre todo en Eslovaquia, pero una tercera parte de ella llega hasta el sur de Moravia. Y precisamente ahí está situada la ciudad de Luhacovice que tiene una tradición balnearia de más de tres siglos.

Luhacovice se hizo famosa gracias a sus catorce fuentes minerales y una fuente sulfhídrica con formidables efectos curativos, sobre todo en lo que se refiere a la diabetes, las enfermedades respiratorias, vesiculares y las de los aparatos digestivo y motor. El origen de estas fuentes data del mar terciario cuyas aguas quedaron sepultadas en el seno de la tierra y levantadas hacia la superficie por el óxido carbónico. A una profundidad de 200 metros estas aguas se mezclan con el agua que, en forma de las precipitaciones, se escurre desde la superficie. Las precipitaciones se mezclan con las aguas del seno de la tierra en diversas proporciones y por lo tanto ha surgido un gran abanico de fuentes minerales.

La primera mención sobre las fuentes minerales fue hecha en 1669 por el médico moravo Jan Ferdinand Hertodt, quien en un tratado describió la composición química de las fuentes, así como los beneficios de su uso. Fue la estirpe condal de los Serényi, de origen húngaro, quienes poseían el feudo de Luhacovice desde 1629, a quien se debe la fundación de dichos baños termales.

El conde Vincenc de Serényi construyó en 1789 las primeras cabinas de baño; veinte años más tarde Luhacovice pudo enorgullecerse con un monumental corso, varios hoteles y una amplia oferta de aguas curativas. La fuente mineral más conocida del lugar, la Vincentka, lleva hasta hoy el nombre del conde Vincenc. También otras fuentes llevan denominaciones en honor a los miembros más destacados de esta estirpe: la Ottovka, la Amandka, la Electra y otras.

Los baños registraron su mayor apogeo desde el año 1902, cuando los condes de Serényi encomendaron la administración de los mismos al médico Frantisek Veselý. Bajo su dirección benéfica, los procedimientos médicos se han visto enriquecidos con baños sulfhídricos, de lodo y tratamientos por inhalaciones. Hoy en día, Luhacovice, de apenas 6 mil habitantes, acoge durante la temporada a más de veinte mil pacientes.

El señor Veselý invitó a Luhacovice al renombrado arquitecto eslovaco Dusan Jurkovic, quien hizo de la ciudad un ejemplo ilustre de la arquitectura campesina checa con rasgos folklóricos. La esposa de dicho médico, María Calma, escritora y cantante operística, convirtió a Luhacovice en un conocido centro cultural.

Por iniciativa de María Calma fue fundado el Teatro Municipal en 1908 y, debido a sus contactos entre los círculos artísticos, empezó a veranear en la ciudad un gran número de personalidades de la cultura checa, tales como el pintor Antonín Slavícek o los escritores Frantisek Kozík y Vilém Mrstík.

No podemos evitar relacionar a Luhacovice sobre todo con dos genios de la música clásica checa: Leos Janácek y Bedrich Smetana. Leos Janácek pasó en esta ciudad balneario 25 temporadas consecutivas; precisamente allí compuso la Misa Glagólica y las óperas Jenúfa y La Zorra Astuta. Las canciones populares de Moravia del Sur dejaron una profunda huella en la obra de Janácek, ya que en las aldeas vecinas recogía materiales para su ciclo de poemas "Danzas Vlasské".

En Luhacovice conoció a Kamila Stösslová y Kamila Urválková, dos musas en las que Janácek encontró una fuente inagotable de inspiración. A la obra de este gran compositor checo está dedicado el festival internacional de música clásica que se celebra anualmente en Luhacovice; su nombre lleva una calle, un edificio, denominado la Casa Janácek, y en el jardín municipal recuerda sus estancias un busto.

El nombre del compositor Bedrich Smetana está vinculado también con Luhacovice. Aunque él personalmente nunca visitó esta ciudad balneario, tras su muerte vivió allí durante casi treinta años su hija Zdenka y en el cementerio municipal descansan los restos mortales de su segunda esposa y su nieto. En 1909, con motivo del 25 aniversario del fallecimiento de Bedrich Smetana, fue construida en la plaza céntrica una casa modernista denominada en su homenaje la Casa Smetana.

Y no hay que olvidar tampoco que en Luhacovice buscó un alivio físico y psíquico también el compositor Josef Suk, sobre todo después de la muerte de su amada esposa Otilka y su suegro, otro célebre compositor checo, Antonín Dvorák.

Sin embargo, la historia de la ciudad es más antigua que la de sus baños. Los arqueólogos descubrieron en las afueras de Luhacovice hallazgos prehistóricos que son testimonio de que los cazadores de mamuts poblaron ese territorio ya hace 30 mil años.

En el siglo noveno de nuestra era llegaron a esa región las tribus eslavas y en 1261 fue construida, en lo que hoy se conoce como Luhacovice, una fortaleza contra las incursiones de los tártaros. La primera mención escrita sobre la existencia de la ciudad data del año 1412.

Además, la ciudad de Luhacovice no se limita a ofrecer a sus visitantes tan sólo la balneoterapia y programas musicales. En visita obligatoria se convierte, por ejemplo, el palacio barroco del año 1736, antigua sede de los condes Serényi, propietarios del feudo de Luhacovice.

Los aficionados al deporte pueden disfrutar allí de una amplia gama de posibilidades, desde las canchas de tenis y campos de golf hasta las piscinas públicas. A dos kilómetros de la ciudad hay una presa con una superficie de 40 hectáreas, ideal para practicar los más diversos deportes acuáticos.

El paisaje montanoso que rodea Luhacovice invita a los visitantes a practicar el senderismo. En la ciudad y en sus afueras no hay ninguna instalación industrial que cause polución y por lo tanto el aire fresco alcanza los parámetros de clima alpino.