Karlova Studanka

Karlova Studanka, foto: CzechTourism

En esta edición daremos un recorrido por la localidad de Karlova Studanka, en la región nororiental de la República Checa, conocido por sus incontables centros de balneoterapia.

Karlova Studanka, foto: CzechTourism
Karlova Studanka se encuentra alejada de las grandes ciudades. Basta con mirar el mapa para darse cuenta que no existen autopistas que conduzcan directamente hasta ese balneario termal, tampoco es posible llegar en tren y en autobús es necesario hacer varios transbordos antes de llegar al destino.

Karlova Studanka está ubicada en una de las zonas menos contaminadas de Europa. Es famosa especialmente por la pureza del aire que ahí se respira. Por esa razón cientos de mineros de la cercana ciudad de Ostrava viajan todos los años para curar sus males respiratorios precisamente en esa localidad. También el poder curativo de sus aguas termales es una de las razones que atrae a ese lugar a miles de personas al año.

Karlova Studanka posee una larga e interesante tradición en lo referente a tratamientos de balneoterapia, los que datan del año 1785. La primera fuente de aguas termales fue hallada ese mismo año por el maestro alemán Francisco Maximiliano II y posteriormente fue bautizada con su nombre.

Karlova Studanka se encuentra alejada de las grandes ciudades, foto: Google Maps
El primer baño termal en Karlova Studanka lucía muy diferente a los actuales. Se trataba de una simple barraca de madera en cuyo interior habían cerca de quince cabinas. En cada una de ellas se encontraba una tina, también de madera, donde los viajeros se trataban principalmente enfermedades de la piel.

Entonces el agua se calentaba de una manera muy particular. Los encargados del lugar transportaban desde fundiciones cercanas desechos ardientes que eran arrojados directamente a las tinas. Según los lugareños fue un ciudadano apellidado Riedel quien descubrió los efectos curativos de las aguas de Karlova Studanka mientras buscaba la manera de calmar con calor los fuertes dolores en una pierna. Más tarde, en el siglo XIX fueron descubiertas otras cuatro fuentes de aguas termales, que fueron bautizadas con los nombres Carlos, Antonio, Vilem y Fuente Sin Nombre.

Posteriormente se llegó a la conclusión que sería más sencillo calentar el agua fuera de las tinas, además, porque los días en que las fundiciones no trabajaban los baños termales debían cerrar sus puertas al público. A partir de ese momento el agua se empezó a calentar sumergiendo metales ardientes que eran calentados en el fuego.

Karlova Studanka, foto: Zdeňka Kuchyňová
Con el paso del tiempo se fueron implementando técnicas para que el proceso de calentamiento del agua fuera más simple. Así, a finales del siglo XIX se comenzó a calentar el agua mediante vapor caliente, método utilizado hasta nuestros días.

El balneareo de Karlova Studanka recibió ese nombre en 1803 según Carlos Ludovico, nieto de la emperatriz María Teresa. Aunque muchos viajeros acuden al lugar en busca de tranquilidad, al llegar se encuentran una agitada aldea, por cuyas calles suelen circular cientos de vehículos al día. Además, carece de una zona peatonal adonde los pacientes acudan al clásico paseo vespertino que caracteriza a todas las ciudades termales.

La mayoría de los centros de balneoterapia están en el centro del pueblo y se localizan uno al lado del otro, a los costados de la carretera que cruza la aldea. Se trata principalmente de edificios históricos que le dan un toque sumamente romántico al lugar. El más antiguo data de principios del siglo XVIII, concretamente del año 1782. Se trata de la Casa Odra. Pero quizá el edificio más conocido es la Casa Silesiana, donde suele hospedarse el presidente Havel durante sus estadías en Karlova Studanka.

Karlova Studanka, foto: Markéta Hálová, CC BY-SA 3.0 Unported
A pesar de recibir a miles de visitantes al año, la localidad de Karlova Studanka no es un destino turístico muy habitual, principalmente debido a su ubicación. A pesar de encontrarse a sólo 280 kilómetros de Praga, el viajero puede demorar hasta siete horas en llegar a su destino.

La mayoría de las casas y edificios del pueblo están transformadas en centros de balneoterapia y casi todas las personas que viajan a ese lugar lo hacen por problemas de salud. No obstante, Karlova Studanka cuenta con un sinnúmero de atractivos turísticos, especialmente en esta época del año. Una de las posibilidades es la ruta ciclística que recorre trece kilómetros a través de bosques, pintorescas aldeas y, quizá lo que resulta más atractivo, es que desde todos los ángulos del camino se puede apreciar la majestuosidad del Praded, la montaña más alta de la región de Moravia.

Karlova Studanka, foto: CzechTourism
Para quienes no quieren alejarse mucho de la aldea, quizá una de las mejores alternativas es visitar pozo de agua potable ubicado exactamente en el centro del pueblo. Se trata de un enorme pabellón de madera al que acuden a diario grandes cantidades de personas de todas partes para beber sus aguas ricas en minerales. Además, a pocos minutos de viaje se encuentran las cascadas de Karlova Studanka. A quienes les gusta caminar, pueden hacer una excursión bordeando el riachuelo de Bile Opavice, que es donde desembocan las aguas de las mencionadas cataratas.

Karlova Studanka se encuentra a sólo siete kilómetros de la cumbre del monte Praded en la sierra de Jeseniky, que con 1491 metros, es una de las montañas más altas del país. Por esa razón, esa zona resulta destino obligatorio para montañistas checos y extranjeros.

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