Israel reconoce a tres checos de Volinia como Justos entre las Naciones

De izquierda: Anna Azari, Alena Drmolová y Rostislav Vrobel

Durante la Segunda Guerra Mundial, los Čepek, una familia checa asentada en la región de Volinia, no dudó en poner su vida en peligro para salvar a nueve judíos. Este miércoles, el estado de Israel le rindió homenaje en la embajada israelí en Praga.

El 2 de agosto se recuerda mundialmente como el Día del holocausto gitano y, este año, en el mismo día, el estado de Israel decidió reconocer a tres checos de Volinia como Justos entre las Naciones in memoriam.

Los checos en Volinia  | Foto: Paměť národa

El título de Justo entre las Naciones existe a partir de 1963 gracias a la iniciativa del memorial israelí para las víctimas del holocausto Yad Vashem y se otorga para rendir homenaje a todas las personas que sin ser de origen judío pusieron en peligro su propia vida durante la Segunda Guerra Mundial para salvar a los judíos del holocausto. Desde los años 60 el título lo recibieron unas 30.000 personas y, este miércoles, se les sumaron tres checos de la familia Čepek. Más detalles sobre la familia ofreció para la Radio Checa Petra Mohylová de la Embajada de Israel en Praga.

“El estado de Israel reconoce a la familia Čepek como Justos entre las Naciones porque durante la Segunda Guerra Mundial ofrecieron protección y refugio a la familia Gerstein. Durante unos 10 meses los escondieron en su finca en České Ozerany, en el territorio de Volinia”.

Hoy en día, Volinia es un territorio situado al noroeste de Ucrania pero en el pasado fue parte del Imperio Ruso. Los checos se asentaron ahí a partir de la segunda mitad del siglo XIX ya que la tierra prometía mejores condiciones de vida que el Imperio austrohúngaro del que las tierras checas formaban parte entonces.

Foto:  Kateřina Šulová,  ČTK

“La familia Čepek vivía en un pueblo llamado České Ozerany donde tenía su finca. El padre se llamaba Bohuslav, la madre Olga y tuvieron tres hijas y un hijo. Por supuesto, la época más difícil llegó con el estallido de la Segunda Guerra Mundial o, mejor dicho, cuando la Alemania nazi atacó la Unión Soviética y el frente pasó varias veces por esta zona”.

Las tropas alemanas ocuparon el territorio de Volinia en 1941 e inmediatamente instalaron ahí su política de genocidio de la población judía. No obstante, las masacres se dirigían también contra los propios checos como fue, por ejemplo, el caso de la liquidación del pueblo de Český Malín en 1943. Y ese mismo año aparecieron en la puerta de los Čepek miembros de la familia judía de los Gerstein.

“En esta época sucedió la historia de la que estamos hablando, la salvación de la familia Gerstein. Un día de la primavera del año 1943, apareció en la puerta de los Čepek un grupo de nueve personas que pedían refugio. Por supuesto, en este momento ya cualquier tipo de ayuda a los judíos significaba muerte inmediata para todo aquel que la brindara. Aun así, al señor Čepek no le dio miedo y les brindó refugio junto a otro campesino del pueblo checo y entre los dos salvaron a las nueve personas”.

Ambas familias tuvieron suerte y consiguieron sobrevivir el terror de la Segunda Guerra Mundial. Prosigue Mohylová que al acto de entrega del título Justos entre las Naciones para la familia Čepek, llevado a cabo en la residencia de la embajadora israelí en Praga, asistieron tanto los descendientes de los rescatadores como los de la familia Gerstein para encontrarse por primera vez.

“Esta historia tiene un final feliz. Todos los Gerstein sobrevivieron y, después de la guerra, se fueron a Canadá. Y creo que la historia tiene otro punto muy emocional y es que sus descendientes ahora vuelven a la República Checa para encontrarse por primera vez en persona con los descendientes de los salvadores de sus antepasados”.

Incluida la familia Čepek, 125 checos o, anteriormente, checoslovacos fueron reconocidos como Justos entre las Naciones. Pero no solo se trató de personas que habían convertido sus casas en refugios. Una de los Justos entre las Naciones es, por ejemplo, Milena Jesenská, periodista que mantuvo correspondencia con el famoso escritor praguense Franz Kafka y tradujo uno de sus relatos. Antes de la ocupación nazi de las tierras checas, Jesenská convencía a sus compañeros judíos para que huyeran de Checoslovaquia. Desde 1939, ayudaba a preparar el camino de escape para los compatriotas en peligro. En su piso praguense alojaba a refugiados judíos, les compraba comida y les arreglaba documentos necesarios para el viaje. Después de que sus actividades fueran reveladas por la Gestapo, fue detenida y deportada al campo de concentración femenino Ravensbrück donde falleció. Su nombre junto a los demás Justos entre las Naciones checos se pueden contemplar en la placa conmemorativa, situada en la entrada a la Sinagoga de Pinkas en Praga, memorial para las víctimas judías del holocausto procedentes de las tierras checas.

Autores: Noemi Fingerlandová , Martina Kutková
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