Hradištko rescata del olvido a sus españoles fusilados por los nazis hace 80 años

La placa con los nombres de las víctimas

Decenas de descendientes de las víctimas españolas del campo de concentración nazi de Hradištko, viajaron desde España y Francia para asistir al homenaje que se les ha dedicado en el 80 aniversario de su fusilamiento. Este martes, además, continúan los actos de recuerdo, en los que también se honrará a František Suchý, gracias a quien se conservan las cenizas de esos republicanos españoles y las de otros dos mil miembros de la resistencia contra los nazis. Un retoño del árbol de Guernica se plantará en Praga en su honor y se estrenará el documental Popel, con la presencia de los ministros de Asuntos Exteriores de la República Checa y Español.

Antón Gandarias Lekuona  (a la izquierda) | Foto: Daniel Ordóñez,  Radio Prague International

Con voz emocionada, Antón Gandarias Lekuona, sobrino de Ángel Lekuona, cerró el acto institucional en memoria de las decenas de fusilados, como su tío, en los días 9, 10 y 11 de abril de 1945 en el campo de concentración nazi de Hradištko, a 40 kilómetros de Praga. Tras escucharse los discursos institucionales de diplomáticos franceses y españoles y de la alcaldesa de Hradištko, tras sonar los himnos nacionales checo, español y francés, los relatos de familiares de las víctimas, y todos sus nombres leídos por niños del colegio de la localidad bohemia, Gandarias entonó Al alba, la canción que Luis Eduardo Aute le dedicó a los últimos fusilados por el dictador Francisco Franco en España en 1975. Culminaba así toda la emoción acumulada, no solo durante el acto, sino durante tantas décadas de ausencia y hasta olvido.

Evitar ese injusto olvido y homenajear a aquellos que dieron su vida luchando contra el nazismo hace ahora justo 80 años es lo que se hizo este lunes en Hradištko, con la inauguración de un monumento con el nombre de todos aquellos fusilados entre quienes había seis españoles, cinco italianos, tres polacos, un suizo, un ruso y treinta franceses. Varios postes originales del antiguo campo de concentración soportan ahora dos placas con todos sus nombres.

La placa con los nombres de las víctimas | Foto:  Daniel Ordóñez,  Radio Prague International

Nombres como los de Antonio Medina, un minero de la localidad andaluza de Motril, padre de cuatro niños y afiliado al sindicato anarquista de la CNT. Su nieto, también llamado Antonio Medina, imaginó qué pensaría su abuelo si pudiera ver el acto organizado en su recuerdo.

Foto: Daniel Ordóñez,  Radio Prague International

“Estaría orgulloso de ver que, no solo yo, sino mis primos y todos, han estado ahí de una manera o de otra, siempre han aportado algo para el reconocimiento de su memoria. A mí lo que me emociona siempre cuando hablo de él es, que yo a él no lo conocí, no lo conoció prácticamente ni mi padre, que era un niño con cuatro años cuando lo vio por última vez. Y, claro, él no pudo tener el sentimiento de alguien que mira la cara de su padre. Yo sí que lo he vivido, he visto la cara de mi padre. Pero él te lo decía, te lo contaba: la falta de su padre, la vida que le quedó sin tener a un padre al lado.

Mi abuela era una proscrita y no tuvieron ninguna opción para poder sobrevivir después. Así que mi padre fue una víctima como su padre. Y sus hermanos exactamente lo mismo. El hermano mayor tuvo que hacer de padre, y a un chaval qué le vas a pedir… La cosa fue durísima. Y como eso lo he vivido, muchas veces me emocionó cuando hablo sobre este tema, porque ves a tu padre que podía haber sido otra cosa y acabó así”.

 Enric Moner Castell | Foto:  Gotzon,  Wikimedia Commons,  CC BY-SA 4.0

Igualmente emocionante es este homenaje para Antón Gandarias, después de todos los años que ha pasado investigando sobre su tío Ángel Lecuona, el hermano mayor de su madre, en una familia de 11 hermanos.

“Pues es algo inenarrable, porque yo, cuando empecé con esta historia hace más de veinte años, era por curiosidad de querer saber algo, pero al final te vas encontrando en este camino con un montón de hilos que los vas atando, con un montón de amigos y amigas, y al final hemos llegado a este reconocimiento en Hradištko”.

František Suchý con su madre y su padre,  director del crematorio de Praga-Strašnice en 1929 | Foto: archivo de František Suchý jr./Paměť národa

La búsqueda de información de esos parientes ha terminado uniendo a muchas personas en la misma situación, lo que ha sido fundamental para el éxito de la investigación, cuenta Antón.

“Nuestra primera intención, cuando supimos la historia de Ángel Lekuona y de Enric Moner, fue encontrar a todas las familias, y fuimos localizando a la familia Antonio Medina, de Pedro Raga, de Rafael Moyá, de Vicente Vila Cuenca, y fuimos haciendo un entramado de esas familias para llegar a hacer un reconocimiento, que llega tarde, pues son ya 80 años de estos esos acontecimientos, pero bueno, ha llegado”.

Y es que en España es un reconocimiento que para muchos miles de víctimas del fascismo sigue sin llegar.

“Alguien me preguntó: "¿Qué te parece que sea la primera Stolperstein que se instala en el País Vasco?" Y le dije: "Pues preferiría que fuera la última”.
Antón Gandarias

“Mi tío tiene instalada una Stolperstein (una piedra en el suelo que recuerda el nombre de alguien que pasó por un campo de concentración nazi), y alguien me preguntó: "¿Qué te parece que sea la primera Stolperstein que se instala en el País Vasco?" Y le dije: "Pues preferiría que fuera la última, o sea, que todos y cada uno de los refugiados y deportados del Estado español –que fueron cerca de 9000, con cerca de 6000 muertos– que cada una de esas personas tuviera el mismo reconocimiento que han tenido estos”.

Debido a la dictadura de Franco, los supervivientes de los campos de concentración nazis españoles y, a menudo, las propias familias de las víctimas, tuvieron que empezar una nueva vida en el extranjero por la persecución que sufrían en su país. De hecho, en Hradištko había más descendientes franceses que españoles de las víctimas españolas homenajeadas. Ese es el caso de los descendientes de Enric Moner o Rafael Moyá, por ejemplo.

Campo de concentración nazi de Hradištko | Foto: Národní archiv/Paměť národa/film Popel/Unai Zaballa/Unai Eguia

La solidaridad de los checos con los prisioneros de los nazis

“Los prisioneros casi no comían, tenían un pedazo de pan y una sopa al día. Los habitantes de Hradištko sabían perfectamente por dónde habían pasado cada día porque no había flores”.

Unai Eguia

Todos estos parientes de los españoles asesinados, al descubrir en 2022 que las cenizas de sus familiares estaban en Praga, han estado viajando a la capital checa y a Hradištko. Antón Gandarias tiene la sensación de que igual de bien que le tratan a él cada vez que ha venido a Chequia durante todo este proceso de investigación y recuerdo, es como se portaron aquellos habitantes de Hradištko con los prisioneros de los nazis, de los que quedó constancia que hacían mucho por ayudarlos dentro de las pocas posibilidades que tenían.

“Los habitantes de aquí intentaron ayudarles todo lo que podían. Intentaban escamotear un cachito de pan que dejaban escondido debajo de un árbol para cuando viniese el prisionero y le avisaban de dónde estaba… Son formas de solidaridad de un pueblo oprimido como fue el checo, con unas personas oprimidas, con ese traje de rayas, los veían esqueléticos por aquí andando. Con estas cosas, quieras que no, al final uno se siente casi checo”.

František Suchý,  el director del crematorio de Praga-Strašnice y su esposa en 1950 | Foto: archivo de František Suchý jr./Paměť národa

Pero todos los actos de homenaje de los que van a ser objeto estos días son posibles gracias a que hace 80 años, František Suchý, director del crematorio de Strašnice, en Praga, por entonces, desoyó las órdenes recibidas de la Gestapo y conservó tanto las cenizas como la identidad de todos los asesinados, tanto en el campos de concentración de Hradištko como ejecutados en la cárcel de Pankrác. Si no es por él, que se jugó la vida y la de su familia por ello, nunca habrían sido localizados los restos, que desde el final de la Segunda Guerra Mundial han estado siendo homenajeados en el cementerio de Strašnice sin que sus descendientes en España lo supieran.

Unai Eguia | Foto: Daniel Ordóñez,  Radio Prague International

Todo ello fue descubierto gracias a la investigación de años de personas como Antón Gandarias, Antonio Medina y muchas más, pero quizá quien le dio un mayor empuje a todo fue Unai Eguia, que sin ser familiar de víctima ni historiador, resultó indispensable para aunar los esfuerzos de todos ellos y tirar de los hilos hasta dar con el paradero de las cenizas y la increíble persona de František Suchý.

En un acto en el Ayuntamiento de Hradištko, Eguia, presentó el libro, recién publicado, en el que reúne todos los frutos de su incansable trabajo. Se trata de una novela histórica que ha titulado Y los campos se quedaron sin flores. Unai Eguia explica a qué se refiere el título.

“Los pocos habitantes que había alrededor del campo sabían cuando habían salido los deportados a trabajar, porque era un campo de concentración para trabajo esclavo. Y se desplazaban por toda esta zona militar y no comían nada, tenían un pedazo de pan y una sopa al día.

Foto: Daniel Ordóñez,  Radio Prague International

Y condimentaban esa sopa con plantas, con hojas, con flores… Entonces, los habitantes del lugar sabían perfectamente por dónde habían pasado cada día porque no había flores, los campos se quedaban sin flores”.

Del acto de homenaje, Unai Eguia destaca en particular la lectura de todos los más de cincuenta nombres de las víctimas por parte de niños de Hradištko. La presencia de niños, que representan el futuro, da especial sentido a su investigación y al acto en sí, piensa Unai.

“Me ha emocionado, sobre todo, porque los niños, los alumnos de la escuela del pueblo, han venido y han depositado una rosa por cada deportado asesinado y han dicho en el micrófono su nombre. Eso me ha gustado”.

Un “hijo” del árbol de Gernika para František Suchý

Este martes, continúan los actos de homenaje, no solo a las víctimas, sino también al propio director del crematorio de Strašnice, František Suchý y su familia, a quienes considera Eguia que también se ha olvidado injustamente. Por iniciativa de Unai y de las familias, que le deben a Suchý haber encontrado a su pariente asesinado y desaparecido, una losa se añade este martes al monumento en el cementerio en honor de los más de 2000 luchadores contra el nazismo cuyas cenizas descansan en Strašnice.

“La sociedad debe conocer la historia de František Suchý porque necesitamos héroes. Hay que tener mucha sangre fría para hacer lo que hizo”.

Unai Eguia

Desde ahí, el homenaje se trasladará al cercano Parque František Suchý, donde sucederá algo muy especial. Se plantará un joven árbol, pero no uno cualquiera. El Parlamento del País Vasco aprobó conceder a František Suchý un retoño del árbol de Guernica, un roble centenario de un gran valor simbólico que representa la libertad. Un honor al alcance de pocas personalidades a lo largo de la historia, destaca Unai.

“Para el pueblo vasco significa las libertades del pueblo vasco, pero es extensible a las libertades de todos los pueblos y lo otorga a personas, asociaciones o municipios que merecen ese reconocimiento por algo que hayan contribuido a hacer. En este caso, František Suchý es merecedor de tener su propio árbol y espero que Praga y los praguenses lo cuiden y que en unos años dé sombra y otros frutos. Y espero que los frutos de ese árbol y de esta investigación perduren”.

Y es que para Unai Eguia, es indispensable que la sociedad conozca historias como la de František Suchý.

“Conocer esa historia es fundamental y creo que otro trabajo será el pedagógico. La sociedad debe conocerla, porque necesitamos héroes, necesitamos figuras donde nos proyectemos, porque hay que tener mucha sangre fría para hacer lo que hizo František Suchý y otros héroes que conocemos. Pero la sociedad necesita mirarse al espejo y decir: ‘Quizás eso lo puedo hacer yo también”.

Los ministros de Exteriores de España y Chequia, José Manuel Albares y Jan Lipavský, asisten al estreno del documental Popel

Foto: Daniel Ordóñez,  Radio Prague International

El colofón a todos los actos es el estreno en la noche de este martes en el cine Dlabačov de Praga del documental Popel (Cenizas), del director vasco Oier Plaza, con la asistencia del ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, y su homólogo checo, Jan Lipavský.

La película, que este lunes tuvo ya un prestreno para los vecinos de Hradištko en su ayuntamiento, cuenta tanto la historia de František Suchý como la de los deportados españoles asesinados, pero también la de la propia investigación de Unai Eguia, Lucie Hašková, Antón Gandarias y Antonio Medina, entre otros muchos, destacando la importancia de la memoria y el reconocimiento de las víctimas. Porque el homenaje a Ángel Lekuona, Antonio Medina, Antonio Clemente, Pedro Raga, Enric Moner y Rafael Moyá, es el homenaje a todos aquellos que cayeron heroicamente luchando por la libertad.

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