Hace 190 años nació el arquitecto y mecenas Josef Hlávka

Josef Hlávka, foto: Martina Schneibergová

Arquitecto, constructor, político y filántropo, Josef Hlávka dejó una profunda huella no solo en Praga y Viena, sino en muchos rincones del antiguo imperio. La fundación que creó en vida sigue funcionando a día de hoy.  

Josef Hlávka,  foto: Wikimedia Commons,  public domain

A Josef Hlávka siempre le salió bien todo a lo que se dedicó. Desde joven destacó por su empeño y talento. Entre los años 1860 y 1869 su empresa construyó 142 edificaciones. Algo que pocos podían decir por entonces.

En Praga construyó siguiendo sus propios planos el hospital de maternidad de Apolinář, que sigue cumpliendo su cometido hoy día. Hlávka también fundó una residencia para estudiantes con grandes capacidades pero sin recursos materiales.

El hospital de maternidad de Apolinář,  foto: Lenka Žižková

En Viena obtuvo una gran reputación. Su obra más importante en la capital del imperio seguramente fue la Ópera. Pero también construyó el Palacio del Archiduque Guillermo o el instituto donde estudió el futuro presidente checoslovaco Masaryk o muchos edificios de viviendas, en uno de los cuales estableció su oficina.

En 1869, tanto trabajó le pasó factura y sufrió un colapso tras el que las pierna dejaron de responderle, dejando a este hombre de éxito postrado en una silla de ruedas con tan solo 38 años.

Edificio de la Ópera Estatal en Viena,  foto: foto:GNU General Public License,  verze 1.2,  Peter Gerstbach

Hlávka mecenas

Hlávka entonces se mudó a un palacio en Lužany, al sur de Pilsen, cerca de donde había nacido. Allí creó un espacio para albergar a prominentes invitados del mundo de la cultura, la ciencia y política.

Castillo de Lužany,  foto: Jik jik,  Wikimedia Commons,  CC BY-SA 3.0

En Lužany nació el proyecto de la Academia de las Ciencias y las Artes, la construcción de residencias escolares y el nuevo edificio de la Academia de Bellas Artes, entre muchos otros. También se hizo cargo de que se tradujeran por primera vez al checo las obras completas de Shakespeare y apoyó a artistas como el escritor Julius Zeyer o el músico Oskar Nedbal.

Cuatro años antes de fallecer, creó la Fundación Josef, Marie y Zdenka Hlávka, a la que declaró su heredera universal. La institución sobrevivió milagrosamente al nazismo y el comunismo, por lo que es la fundación más antigua aún activa de la República Checa.

Josef Hlávka fue miembro de la Casa de los Señores en Viena, a la que el emperador nombraba a los más importantes ciudadanos de Austria, como fueron, por ejemplo, los checos František Palacký, Josef Václav Myslbek, Antonín Dvořák, Jaroslav Vrchlický y los industriales Emil Škoda, Vojtěch Lanna o František Křižík.

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