¡Gracias a Joan Baez! La legendaria cantante obtuvo el premio Václav Havel a la trayectoria
La cantante y activista Joan Baez recibió ayer el Lifetime Achievement Award del Centro Václav Havel en Nueva York, en reconocimiento a su trayectoria artística y su lucha por los derechos humanos. Cercana al expresidente checo desde antes de la Revolución de Terciopelo, Baez también dejó una huella profunda en América Latina, donde desafió dictaduras, cantó en español y se convirtió en símbolo de resistencia cultural.
La legendaria cantante y activista Joan Baez recibió ayer en Nueva York el Premio a la Trayectoria del Centro Václav Havel. Este reconocimiento, que forma parte de una serie de distinciones entregadas por la institución, fue creado hace dos años con Salman Rushdie como primer galardonado, y en 2024 lo obtuvo Peter Gabriel, otro músico profundamente comprometido con la defensa de los derechos humanos. En esta ocasión, el premio adquiere un significado especial por la estrecha relación personal que Baez mantuvo con Václav Havel, uno de los presidentes más emblemáticos y admirados de la historia checa. Así lo destacó Bill Shipsey, miembro del consejo del Centro Havel y presidente del comité de la gala.
“Intentamos con mucho empeño que Joan aceptara el premio este año y estamos muy agradecidos de que lo haya hecho. Ella conocía a Václav Havel desde antes de la Revolución de Terciopelo. Creo que se conocieron por primera vez en Bratislava en mayo o junio de 1989, cuando ella lo hizo entrar clandestinamente a su concierto permitiéndole cargar su guitarra, de modo que la policía secreta que lo seguía no supiera dónde estaba. Fue un evento importante, varios meses antes de la Revolución de Terciopelo en noviembre de 1989. Esa noche, desde el escenario en Bratislava, pidió públicamente apoyo para la Carta 77 y mencionó a Václav Havel. Como resultado, el concierto, que estaba siendo transmitido en vivo por la televisión checoslovaca, fue interrumpido. Cortaron la señal, pero Joan siguió cantando. Luego volvió a Praga en varias ocasiones, especialmente en el 20º aniversario de la Revolución de Terciopelo en 2009, poco antes de que Václav Havel falleciera en 2011, y apareció con él en el escenario, nuevamente con su guitarra, en la Plaza de Wenceslao”.
El Centro Václav Havel es una organización dedicada a preservar y promover el pensamiento y los valores del expresidente checo en Estados Unidos y, tal como indica Shipsey, se enfoca además en todo lo que tenga que ver con los valores de la democracia, los derechos humanos y la defensa del arte como un canal privilegiado de apoyo a la libertad en toda su magnitud. Es decir que, teniendo en cuenta esos principios, las razones por las que Joan Baez merecía este premio estaban realmente soplando en el viento.
“Y así ha sido la vida de Joan Baez desde que irrumpió en la escena como adolescente en los cafés de Cambridge, Massachusetts, en 1958, y también a lo largo de las décadas de los 60, 70, 80 y 90. Es una trayectoria realmente notable. Su carrera de activismo en favor de la democracia, los derechos humanos y la libertad lleva 65 años en pie. Además, según nos contó Dáša, la esposa del presidente Havel, Joan fue una influencia muy importante para él como artista. Por supuesto, también tuvo otros amigos músicos como Frank Zappa, Lou Reed e incluso los Rolling Stones, pero Joan Baez fue muy especial para él por su activismo y su compromiso”.
Una voz cercana a Latinoamérica
Joan Baez es de ascendencia mexicana por parte de su padre, un destacado físico con profundas convicciones pacifistas, lo que influyó directamente en ella, desarrollando desde muy joven una gran sensibilidad hacia las luchas sociales. No solo en Estados Unidos, donde participó en múltiples marchas por los derechos civiles, especialmente en el contexto de la guerra de Vietnam, sino también en América Latina, donde su presencia ha sido muy significativa. Además de visitar y ofrecer conciertos en numerosos países de habla hispana, Baez ha interpretado canciones en español junto a varios artistas latinoamericanos, acercando así el folk estadounidense a las tradiciones musicales del continente.
Su vínculo con Chile, en particular, es muy fuerte: en 1974 grabó el disco Gracias a la Vida en homenaje a la cantautora Violeta Parra, que pronto se convirtió en un himno global de esperanza y resistencia. En 1981 viajó por primera vez al país, y aunque el gobierno de Pinochet le prohibió realizar conciertos públicos, diversas agrupaciones sociales organizaron con ella una actuación tan clandestina como conmovedora en un salón de la parroquia Santa Gemita, en Ñuñoa. Ese mismo año, Baez ya había manifestado su oposición a la dictadura argentina, y más adelante lo haría también en Brasil. La actuación en Chile quedó registrada en el álbum Joan Baez en Chile. En ese sentido, a una artista como Baez le sienta especialmente bien la emblemática frase de Havel, “la verdad prevalece”, elegida como lema del premio que recibió este año.
“Lo elegimos este año porque, lamentablemente, vivimos en una época en la que la verdad parece casi prescindible en medio de un mundo de posverdad. Las autocracias están en auge, no solo en Rusia, China y Corea, sino que también aparecen tendencias autocráticas en democracias tradicionales, incluso en Estados Unidos. Lo que queremos es promover los valores que Václav Havel defendió durante los años 60, 70 y 80 en la entonces Checoslovaquia, y destacar cuán importantes siguen siendo en el mundo contemporáneo. Por eso elegimos el lema La verdad prevalece”.
La legendaria cantante Joan Baez aparece representada en la reciente película Un completo desconocido (A Complete Unknown), que narra la irrupción de Bob Dylan en la escena musical. Encarnada por la actriz Monica Barbaro, la película muestra la relación artística y sentimental entre Baez y Dylan, sobre todo durante su colaboración en los años 60 y su participación en el emblemático Newport Folk Festival. En definitiva, Joan Baez también fue clave para que el arte y la voz de Dylan empezara a resonar de a poco en todo el mundo, algo que, por supuesto, incrementa también la importancia de esta enorme figura que, en el día de ayer, sumó a su impresionante trayectoria un nuevo reconocimiento con impronta checa.
“Ella vive en Woodside, California. Yo tuve el gran placer de estar con ella en Milán durante cuatro días en mayo, pero voló desde California para estar presente para aceptar el premio y hablar en la ceremonia. Se trata nada menos que del premio principal que entregamos esa noche, el Premio a la Trayectoria. No es un premio que se entregue todos los años. Es realmente un reconocimiento excepcional que damos a personas excepcionales. Y no hay nadie que consideremos más excepcional, en términos de los valores que defendía Václav Havel, que Joan Baez, ya que además era amiga personal suya”.
Con la cálida voz de Joan Baez endulzando aún sus oídos, asegura Bill Shipsey que el legado de Václav Havel está más vigente que nunca y él se siente profundamente orgulloso de seguir difundiendo su ejemplo y legado en el mundo.








