Gonçalo M. Tavares, el escritor que Saramago veía como futuro Nobel, fue uno de los protagonistas de la Feria del Libro de Praga

Gonçalo M. Tavares, el escritor elogiado por Saramago

En su regreso a Praga, el escritor portugués anunció la inminente traducción al checo de su libro Jerusalén, una novela que llevó a decir a Saramago que Tavares escribe tan bien que habría que pegarle. En diálogo con Radio Praga Internacional habla de la enorme vigencia del autor de Ensayo sobre la ceguera, de la energía inspiradora de Praga y su visión sobre los usos literarios de la inteligencia artificial.   

“La Metamorfosis de Kafka es uno de los mejores libros sobre la pandemia porque quién no ha tenido un hijo o un pariente en su casa al que se le dejaba el plato evitando el contacto”.
Gonçalo Tavares

El escritor portugués Gonçalo Tavares ha visitado Praga en varias ocasiones, y seguramente este regreso no sea el último. Su primer viaje a la capital checa fue parte de un viaje de estudios del que apenas guarda recuerdos. Luego regresó con su familia y también presentó algunas traducciones de sus libros. Por eso, su participación en la trigésima edición de la Feria del Libro Svět Knihy, que se celebró el fin de semana pasado y tuvo como invitado de honor a Portugal, más que de una novedad se trató de una consecuencia natural.

Libro en checo | Foto: editorial Smršť

“Aquí estoy un poco anunciando la edición que va a salir ya en otoño, tal vez en noviembre, de Jerusalén en checo. Algunos años atrás han salido un par libros de mi obra Barrios: creo que ‘El señor Valery’ y ‘El señor Brecht’, y entiendo que van a salir más libros el proximo año. Aquí estoy también representando, de alguna forma, a Portugal, que fue el país invitado en la Feria de Praga. Entonces es una mezcla entre hablar de la cultura portuguesa, de la literatura portuguesa en general, y también hablar de mi literatura, un poco eso”.

El Nobel prometido

Ese libro que los lectores checos podrán leer a partir del mes de noviembre, lo hizo merecedor a Gonçalo M. Tavares del Premio Literario José Saramago en el año 2005, un importante galardón que sigue existiendo y, desde el año 1999, se otorga cada dos años a escritores de lengua portuguesa menores de 40 años. Una bendición colateral de ese acontecimiento fue haber conocido, a los treinta y cinco años, a ese gran referente de las letras portugesas al que, a partir de entonces, cruzaría varias veces más. Y a pesar de que él mismo considera que sus estilos eran muy distintos, Saramago quedó tan impresionado con su obra Jerusalén que soltó una frase inolvidable: ‘Tavares escribe tan bien que dan ganas de pegarle’.

José Saramago | Foto: Presidencia de la Nación Argentina

“Y Saramago ha dicho otras cosas de mí como que iba a ganar el Nobel, cosas muy pesadas en el sentido de que para un joven puede ser algo muy fuerte, pero yo soy muy tranquilo y todo eso lo escucho con mucha gratitud porque que un escritor mayor de edad y a la vez grandísimo en calidad tenga una atención para un autor que está empezando y es mucho más joven es muy fuerte y tengo la suerte de que muchos de los escritores que admiro como Enrique Vila-Matas, Juan Gabriel Vásquez, Mathias Énard y después también la Premio Nobel Olga Tokarczuk, tanta gente extraordinaria, hayan leído y les haya gustado para mí es muy fuerte porque, claro que es importante que les gusten a los lectores y a los críticos, pero con los compañeros de oficio es otra cosa porque ellos saben, como lo sabía Saramago, lo difícil que es escribir un libro fuerte”.

En definitiva, asegura Tavares qué él toma esos elogios con mucho agradecimiento y, en algún punto, también con cierta responsabilidad, pero de ningún modo es algo que se le haya vuelto en contra. Por otro lado, agrega que la fuerte postura política de izquierda de Saramago y sus frecuentes intervenciones políticas hicieron que, en Portugal, mucha gente dejara de leerlo, algo que cambió en forma rotunda después de su muerte.

Olga Tokarczuk | Foto: Karpati and Zarewicz/Svět knihy

“En Portugal está sucediendo algo muy interesante y es que Saramago está siendo cada vez más leído porque ahora se separa a la obra y se trata de una escritura muy fuerte y es un clásico muy curioso porque, por ejemplo, durante la pandemia uno de los libros más leídos ha sido Ensayo sobre la ceguera, y eso es distintivo de los clásicos como Kafka: que muchos años después pueden explicar un hecho de la sociedad a través de libros que han escrito cien años antes. La Metamorfosis de Kafka es para mí uno de los mejores libros sobre la pandemia porque quién no ha tenido un hijo o un pariente en su casa al que se le dejaba el plato evitando el contacto, y eso está pasando mucho con Saramago: sus libros tienen una potencia de clásico, una potencia para explicar el futuro, y eso es fuerte, eso es muy fuerte”

Agrega Tavares que otro fenómeno muy particular es que lo más jóvenes están leyendo mucho a Saramago, tal como sucede también con otra escritora portuguesa que, a pesar de no ser tan famosa a nivel mundial, muchos compatriotas la ubican a la altura de Saramago y Pessoa: Agustina Bessa-Luís (1922-2001), ganadora del prestigioso Premio Camões en 2004.

En la Feria del Libro de Praga | Foto: Martina Kutková,  Radio Prague International

Cosas que se hacen con lecturas

El reino | Foto: editorial Seix Barral

Teniendo en cuenta los nombres que han elogiado su literatura, podría pensarse que Tavares no es, como suele decirse, un escritor para escritores, sino más bien un escritor para extraordinarios escritores. Sin embargo, él valora además otra cosa que hace tiempo viene despertando su obra: la inspiración de muchos artistas contemporáneos, referentes de disciplinas tan diversas como la música, el teatro, la ópera, la pintura y la danza. Cuenta, por ejemplo, que eso le ha pasado mucho con su ensayo ‘Atlas del cuerpo y la imaginación’, y eso es lo que más lo entusiasma: tener lectores que hacen cosas con la lectura.

“Es bonito saber que la obra también va saliendo de la literatura para otros mundos, porque a mí también me gustan, por ejemplo, mucho las artes performativas, las artes contemporáneas, entonces yo pienso que estoy muy influenciado por las artes en general y, de alguna manera, después hay como una reciprocidad de que mis textos migren también hacia las artes contemporáneas. Yo escribo mucho para artistas, por ejemplo, para catálogos, hay muchos artistas que me piden textos”.

Tavares | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Asegura que muchas veces eso se vuelve algo hasta material ya que suele intercambiar textos por obras, un canje de trabajo que puso en práctica nada menos que con Julião Sarmento, un destacado artista nacido en Lisboa en 1948 y fallecido en 2021 que representó a Portugal en la Bienal de Venecia en 1997. Juntos publicaron un libro llamado La piedra y el dibujo, que mezcla textos de él e ilustraciones de Sarmento realizadas a partir de sus frases.

La marca de Europa Central

Con varias actividades en la Feria del Libro Svět Knihy, que incluyeron una exploración muy personal de temas filosóficos y literarios y una conversación con la escritora checa Bianca Bellová, Tavares dice sentirse a gusto en Praga.

“Si viviera en Praga podría escribir mucho porque es una ciudad que tiene una energía muy interesante”.
Gonçalo Tavares

Y aunque no es inmune a la lectura de clásicos como Kafka, Kundera, Čapek y Bohumil Hrabal, cuyo libro Yo que he servido al rey de Inglaterra le encantó, más que sentir una preferencia por la literatura de un país en particular, dice que le interesa más pensar en zonas.

“Hay una literatura digamos de Centroeuropa: Chequia, Alemania, Austria, Polonia que me parece muy fuerte y, de alguna manera, diría que me ha influenciado mucho, no necesariamente la checa sino en general, en El reino, que incluye los libros Jerusalén, Aprender a rezar..., etc., y todo eso tiene mucho de Europa Central, donde está incluida la literatura checa”.

Stand de Portugal en la Feria del Libro de Praga | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

En ese sentido dice Tavares que, como suele interesarse mucho en la historia de las ciudades, hay algo que es capaz de observar en Praga y que, por ejemplo, no encuentra en Lisboa, la ciudad en la que vive.

“Son ciudades muy doloridas, muy dolorosas, entonces en Praga, en el centro de Praga, en algunos barrios, es como si las paredes o el suelo tuvieran una tensión que no está totalmente apaciguada. Yo no soy historiador, pero para un escritor es una energía muy fuerte, yo tengo muy en claro que escribiría mucho en Praga, si viviera en Praga podría escribir mucho porque es una ciudad que tiene una energía que me interesa”.

Yo, Robot

Foto ilustrativa: madebyfaisal,  Pixabay,  Pixabay License

A pesar de ser un autor que suele reflexionar mucho sobre el uso de la tecnología, afirma Tavares que, por el momento, no tuvo la necesidad ni el deseo de explorar los usos de la inteligencia artificial ni para complementar ni para corregir sus textos. Y mientras apunta para que no se le olvide una idea que se le acaba de ocurrir con las palabras ‘robot’ y ‘Rimbaud’ para un probable futuro texto, considera que, al menos en el ámbito literario, el debate respecto a la inteligencia artificial suele encararse de un modo equivocado.

Gonçalo M. Tavares  | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“En el campo estético para mí es claro que, tarde o temprano, la máquina va a hacer cosas extraordinarias en términos creativos, como quizás ya esté pasando, entonces no me parece que la discusión correcta sea la estética; es decir, preguntarse si las máquinas pueden hacer una película o un poema tan bien como los humanos, porque si hoy no lo hacen en unos años sí lo harán. Entonces, yo creo que es una cuestión más bien ética que estética: éticamente, no es correcto ceder los derechos de autor a las máquinas, por lo que yo creo que la protección de la creación humana tiene que ser extraordinaria”.

En otras palabras, sostiene Tavares que, cuando llegue el día en el que las computadoras hagan mejores poemas que los humanos, habrá que tomar la decisión ética de prestar más atención a lo que escribe Rimbaud que a lo que escriben los robots.