Gabriel Ciappesoni, el científico uruguayo con corazón checo

Gabriel Ciappesoni

El científico uruguayo Gabriel Ciappesoni estudió genética animal en Praga gracias a una beca. En esta entrevista, contó cómo ha utilizado estos conocimientos en su trabajo de investigación sobre genética y emisiones de metano en el sector agropecuario en Uruguay y qué le ha traído por Praga en esta ocasión.

En los años recientes, Praga se ha establecido como una ciudad que da la bienvenida a muchos estudiantes internacionales. En el caso del uruguayo Gabriel Ciappesoni, sin embargo, Praga lo recibió en un momento cuando no muchos extranjeros venían a estudiar en la capital checa. Ciappesoni estudió agronomía y después hizo un doctorado en genética animal en la Universidad Checa de Ciencias de la Vida en Praga (ČZU). Según dijo a Radio Praga Internacional, la decisión de hacer la mayor parte de sus estudios superiores en Chequia era algo que ni él vio venir.

“Es una pregunta que me han hecho muchas veces. Hasta yo me la he vuelto a hacer. En realidad, yo estaba en Uruguay estudiando en la Facultad de Veterinaria. Ya estaba en cuarto año y ahí me enteré que el gobierno checo estaba dando becas a través de la Embajada para estudiar toda la carrera de grado. Y así me presenté, me salió la beca y vine, pero sin tener mucho conocimiento ni siquiera del idioma checo ni de la cultura ni nada. Es más, en la Embajada yo miraba ahí como un folleto que había del idioma y me decía: “Bueno algunas palabras entiendo”. Con los años, me di cuenta que era alemán lo que estaba mirando y no checo. Así que en checo no hubiera entendido nada. Entonces, fue un poco por no saber, pero sí saber que quería estudiar algo fuera de Uruguay”.

 Facultad de Ciencias Agrícolas Tropicales en Praga | Foto: Česká zemědělská univerzita

Antes de comenzar con sus estudios en la Facultad de Ciencias Agrícolas Tropicales, Ciappesoni se tuvo que inscribir a curso de checo en la localidad de Dobruška, en Hradec Králové, junto a otros extranjeros que, como él, habían venido a mediados de los años 90 a estudiar en Chequia. Su experiencia con el idioma no era nada fácil, especialmente al principio. Los primeros semestres en la universidad checa eran un reto con respecto a la velocidad con la que se enseñaba en el aula o las tareas y exámenes escritos, que, por suerte, no eran muchos. No obstante, con el paso del tiempo, Ciappesoni se acostumbró al idioma gracias no sólo a la práctica y su perseverancia, sino también a los buenos maestros que tuvo.

“Al principio sí iba muy despacio, pero después empezó a fluir. Como al principio era un reto, no queríamos saber nada del idioma checo, pero luego, cada vez podamos hablar checo, lo buscamos para hablarlo. Mi mujer es peruana, pero la conocí acá, en la República Checa, así que ella también habla checo porque estudió acá. Así que cada tanto, entre nosotros como lengua secreta, hablamos checo en público”.

De arrear vacas al laboratorio

La razón de elegir precisamente el camino de la agricultura y la genética no fue casualidad para Ciappesoni. En realidad, esta decisión se remonta a los tiempos cuando aún estudiaba en Uruguay. Además, al llegar a la República Checa, conoció a otras personas que se dedicaban a las áreas que a él le gustaban como, por ejemplo, la mejora genética, lo que lo impulsó a estudiar estas disciplinas.

“Dicen que cuando las carreras son algo más vocacionales, es cuando algo en la vida a uno le pasa, como algún clic, algún momento especial. Y a mí, hace mucho tiempo en el campo de un amigo en Balcarce, que es un lugar de Argentina, yo era muy niño y me hizo bajar del auto a arrear unas vacas en el campo. Y ahí, como que me quedó el gusto. Si bien yo no vengo de familia de campo, eso me atraía. Después, por eso empecé a hacer veterinaria y de la veterinaria me di cuenta que la genética, que era de las primeras materias que teníamos, era súper interesante”.

Facultad de Ciencias Agrícolas Tropicales | Foto: Hudeckovar,  CC BY-SA 4.0

Actualmente, Ciappesoni vive y trabaja en Uruguay en varias materias de la genética animal. El científico definió su oficio como un servicio con investigación, ya que sus descubrimientos se utilizan para la resolución de problemas concretos de los productores.

“Estos son nuestros principales clientes y trabajamos junto con ellos. Ellos nos mandan datos de sus animales, cuánto pesan, cuánto van creciendo, la calidad de la carne o la calidad de la lana, y nosotros hacemos un proceso estadístico, les decimos un ranking de cuáles son los mejores animales y cómo van a reproducir a sus hijos. Y eso lo usan para la selección”.

El experto explicó que ahora su equipo se dedica principalmente a la eficiencia de los animales y las emisiones de metano, temas relevantes no sólo para Uruguay. Sin embargo, para llegar a un producto, el proceso de la investigación previa es inevitable, destacó Ciappesoni.

“Por ejemplo, ahora estamos focalizados en las emisiones de metano y en la conversión de alimento en la eficiencia de los animales, entonces, siento que una parte previa de investigación es desarrollar los protocolos de cómo hacer las mediciones, de cómo llevar eso a una evaluación genética nacional y después poder hacerlo rutinario”.

Compartiendo conocimientos de Uruguay en Europa

Aunque ahora Ciappesoni pasa la mayoría de su tiempo en Uruguay, reconoce que trata de mantener contacto con Chequia de alguna u otra forma. Por ejemplo, esta vez vino a Europa por varias razones. Primero, asistió a la reunión anual de la Asociación Europea de Producción Animal en Innsbruck, Austria. Su participación allí giraba en torno a proyectos que se dedican a la disminución de las emisiones de metano en el ganado desde el punto de vista genético.

Posteriormente, el experto viajó a Chequia para otro evento, organizado por el Instituto de Investigación de Producción Ganadera en Praga, acerca de la organización de la investigación agrícola. Allí, como enfatizó Ciappesoni, aparte de hablar sobre lo que se hace científicamente, abordó también el tema de la financiación de la ciencia en Uruguay, especialmente la ciencia relacionada con la investigación en producción agrícola.

Foto: Radio Prague International

“Nosotros tenemos casos muy interesantes porque, primero, en Uruguay la producción agropecuaria es muy importante. Es un porcentaje mucho mayor que en la República Checa, entonces, tenemos varias instituciones, donde yo trabajo, como es el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria. También trabajo en la Facultad de Agronomía. Claro, tenemos un financiamiento que es mixto, donde los productores, cuando venden, la primera venta que hacen de un producto de carne, de grano o de madera, tienen que pagar un porcentaje de un 0,4% y eso va para financiar las actividades del instituto. Y una parte igual la tiene que poner, o generalmente la pone, el Estado. Entonces, nosotros siempre tenemos fondos que dependen de la venta. Si los productores venden más, también nosotros recibimos más dinero de los fondos”.

La importancia de las becas de estudio

Ciappesoni está convencido de que más allá de los acuerdos establecidos entre las instituciones, la mejor forma de fortalecer las relaciones entre Uruguay y Chequia es a través de los intercambios de estudiantes que sirvan como vínculos entre las instituciones en ambos países.

“Hay áreas que son en común. El Instituto, lo que es hoy la Facultad aquí en la Universidad Checa de Ciencias de la Vida, la ČZU, donde yo estudiaba antes, está muy dirigido a los temas ambientales, lo cual nosotros también estamos trabajando desde varios puntos. Primero, el punto genético. Estamos trabajando mucho en lo que son las emisiones de metano, en el mantenimiento del ambiente y en lo que se produce. Nosotros somos productores de carne y de lana, entonces, como eso se produce, es importante. Y bueno, creemos que ahí hay alguna colaboración que podemos tener con ellos, ya que están trabajando en temas similares con otros objetivos, pero con tecnologías o metodologías similares”.

Finalmente, Ciappesoni cree que este tipo de intercambios puede fomentar no sólo el desarrollo del ámbito de la genética o la agricultura. Una experiencia semejante es siempre enriquecedora en el sentido cultural también y muestra que, aparte de las diferencias, existen muchas similitudes entre ambas naciones.

Autor: Lora Lúkova
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