En los cimientos del palacio de Bucovice está enterrado un peregrino

Palacio de Bucovice (Foto: www.czechtourism.cz)

En esta edición les llevaremos al palacio de Bucovice, en Moravia del Sur, que representa uno de los más hermosos ejemplos arquitectónicos del renacimiento italiano fuera de la Península itálica. El patio de arcadas del palacio de Bucovice, uno de los más grandes en territorio checo, está formado por 90 columnas decoradas con 540 relieves que reflejan motivos de guerra, blasones, animales y seres fantásticos, mascarones e instrumentos musicales.

A diferencia de otros castillos y palacios, el de Bucovice no se encuentra en un lugar elevado, sino en un valle. En el año 1567 empezó a arreglarse el terreno pantanoso para que en 1575 pudiera iniciarse la propia construcción. Ésta duró diez años, lo cual no es mucho para aquel tiempo, apuntó el administrador del monumento, Pavel Ecler.

Palacio de Bucovice (Foto: www.czechtourism.cz)
"Lo curioso es que no se trató de una reconstrucción de un castillo o de una fortaleza más antigua, sino que el palacio fue edificado según un proyecto renacentista original. En la República Checa hay sólo dos palacios situados en una llanura, Kratochvíle, en Bohemia, y Bucovice".

El palacio de Bucovice lo hizo construir Jan Sembera Cernohorský de Boskovice, un noble moravo poderoso y rico.

Jan Sembera Cernohorský de Boskovice era un verdadero caballero renacentista. Era un hombre educado, pero de carácter colérico. Estudió en Italia y Viena, amaba el arte, pero también era un excelente jinete y espadachín.

Según una leyenda, Jan Sembera decidió fundar el palacio en una colina que se alza sobre la ciudad de Bucovice. Los albañiles empezaron a construir los cimientos, pero cuando regresaron por la mañana toda la obra del día anterior estaba en ruinas, todas las piedras que con gran esfuerzo habían subido al cerro se encontraban en el valle.

 Pavel Ecler
Jan Sembera se enfadó muchísimo y mandó vigilar la construcción por la noche. Así se puso en evidencia que los que destruían la obra no eran unos vándalos, sino el mismo diablo. El noble ordenó a los guardias proteger el palacio en construcción cada noche, pero no sirvió para nada. Cada vez que aparecía el diablo, los soldados huían de miedo y el demonio tenía el camino libre para llevar a cabo sus malignas intenciones.

Entonces, Jan Sembera decidió construir el palacio en la llanura, lo cual era poco habitual. Pero tampoco en el valle la obra proseguía con éxito y no se sabía porqué. Nadie derrumbaba los muros construidos por la noche, pero las piedras caían por sí mismas.

Hasta que un día pasó por delante un peregrino de Tierra Santa. Al ver lo que ocurría dijo: "Yo sé porqué el edificio no quiere ser acabado. En los cimientos de ese palacio debe ser emparedada una persona buena. Se hace en otras partes del mundo y ha tenido buenos resultados".

Jan Sembera reflexionó un instante y luego se le ocurrió una idea diabólica. Pensó que si el peregrino había visitado Tierra Santa debía ser seguramente una persona buena. Lo hizo capturar y enterrarlo en los cimientos. A gran sorpresa de todos a partir de ese momento los problemas desaparecieron y en Bucovice se edificó un precioso palacio.

Palacio de Bucovice
Los historiadores estiman que el palacio de Bucovice fue diseñado por el arquitecto Jacopo Strada, comisario de las colecciones artísticas del emperador austríaco Rodolfo II, explicó Pavel Ecler.

"No es seguro, pero lo testimonia, por ejemplo, el hecho de que si comparamos el palacio de Bucovice con los proyectos del palacio Neugebäude en Viena, cuyo autor es Jacopo Strada, encontramos bastantes elementos similares".

El palacio de Bucovice sirvió a Jan Sembera como residencia principal debido a su posición favorable en las cercanías de la ciudad de Brno, donde tenían su sede las instituciones más importantes de Moravia, incluyendo el tribunal y la asamblea provincial.

Después de la muerte de Jan Sembera el palacio de cuatro alas pasó a manos de la familia noble de los Liechtenstein, apuntó el administrador del palacio de Bucovice, Pavel Ecler.

"Me permito citar unas palabras un poco feas. Según dicen las fuentes históricas Jan Sembera no tenía ningunos descendientes, sólo dos hijas. Ello significa que la estirpe de los señores de Boskovice desapareció con Jan Sembera por línea paterna. Las hijas se casaron con los hermanos Karel y Maxmilián de Liechtenstein".

Palacio de Bucovice
En un inventario hecho en 1637 consta que en el palacio de Bucovice permanece tan sólo una pequeña parte del mobiliario original. El resto se trasladaba a lugares ocultos debido a la Guerra de los Treinta Años, que entonces estaba en su punto álgido.

En el año 1645 el palacio de Bucovice fue sitiado por un destacamento fuerte del ejército sueco.

"Cuatrocientos mercenarios suecos fueron enviados para asaltar la ciudad de Uherské Hradiste y asegurar provisiones para el ejército del general Torstenson que asediaba Brno. Al pasar alrededor de Bucovice los soldados pensaron que también podrían llenar sus propios bolsillos y atacaron el palacio. A pesar de que éste fue defendido sólo por un par de empleados y cazadores del señor, quedó a salvo y los suecos sufrieron graves pérdidas. Se dice que de los cuatrocientos mercenarios fallecieron unos doscientos".

Como venganza los suecos prendieron fuego al pueblo de Bucovice. Dos terceras partes de las casas quedaron reducidas a cenizas. A pesar de que la nobleza ayudó a los habitantes con la reconstrucción, el pueblo tardó cien años en restablecerse de la catástrofe.

Sin embargo, la ciudad de Uherské Hradiste se salvó del ataque. Los soldados no trajeron las provisiones necesarias lo cual ayudó, sin duda, a los defensores de Brno a repeler el ataque de las unidades enemigas.

Palacio de Bucovice
Los Liechtenstein residieron en el palacio de Bucovice hasta el año 1681 cuando murió el último descendiente masculino de la línea de Karel de Liechtenstein. El palacio sirvió posteriormente como sede de la administración del señorío. Desde 1722 albergó la contaduría central de los Liechtenstein, explicó Pavel Ecler.

"Fue un pequeño ministerio de Hacienda de los Liechtenstein. La familia poseía en aquel entonces una quinta parte de Moravia, Baja Austria y una parte de la Alta Austria, es decir una superficie mucho más extensa de la que ocupan varias de las actuales unidades administrativas de la República Checa. Tomando en cuenta cuántos empleados tiene una administración regional podrán imaginarse que los doce contables de los Liechtenstein, que no disponían de ordenadores o máquinas de escribir, tenían bastante que hacer".

La contabilidad residió en la planta baja del palacio. En las salas más valiosas fue ubicado el archivo lo cual tuvo como consecuencia la realización de una serie de cambios que hoy no serían aceptados por los protectores de los monumentos históricos.

Al establecer el archivo los Liechtenstein hicieron desmontar todas las estufas y tapiar todas las chimeneas para prevenir un incendio.

"Según menciona en sus memorias el consejero de contabilidad Raffersberg, las estufas eran gigantescas y muy hermosas. Los azulejos decorados de manera preciosa se vendieron a los burgueses y se dice que el material de una estufa desmontada era suficiente para construir tres estufas nuevas. Algunos azulejos eran tan grandes que un niño pequeño podía esconderse tras ellos".

Qué ocurrió con el archivo de los Liechtenstein, con el palacio de Bucovice y sus propietarios en los años siguientes se lo contaremos en una de las próximas ediciones del espacio Radioviajes.

No la dejen escapar porque añadiremos otras leyendas sobre el fundador del palacio de Bucovice, el caballero Jan Sembera Cernohorský de Boskovice.

Foto: Martina Schneibergova

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