‘El Sonámbulo de Verdún’: la Europa del siglo XX contada desde Praga, Viena y las trincheras

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La novela de la escritora sevillana Eva Díaz Pérez, ‘El Sonámbulo de Verdún’, hace un recorrido por la convulsa historia del siglo XX en el Viejo Continente. Para ello aprovecha tan solo el lapso de tiempo que tarda una bala de la Primera Guerra Mundial en llegar a su fatal destino. La autora habló de su nueva obra para Radio Praga.

El siglo XIX no acabó hasta 1918. Las cenizas de los viejos imperios dieron paso a nuevos estados, pero el continente no ha dejado desde entonces de buscar su identidad en la que se mezclan un presente muy distinto a un pasado no tan distante de cambios, revoluciones, enfrentamientos y catástrofes.

A través de los ojos y de las historias de personajes que nada tuvieron que ver con las decisiones que marcaron el destino del continente, ‘El Sonámbulo de Verdún’, novela recién publicada de la escritora y periodista Eva Díaz Pérez, forma parte también de esa búsqueda dentro de un pasado trágico, pero no exento de romanticismo.

El ‘corazón’ de Europa no es solo su centro geográfico, o un eslogan turístico, sino donde de verdad se ha escrito desde siempre la historia del continente, dice Eva Díaz, y por eso es ahí donde ha situado su novela.

Eva Díaz Pérez
“El libro es un homenaje a Europa, y sobre todo al corazón de Europa, y se desarrolla sobre todo entre Viena y Praga, como ejemplo de la ‘Mitteleuropa’ de Claudio Magris, como si estuviera ahí justo en ese sitio la explicación de nuestra querida, amada y herida Europa, precisamente ahora que Europa está viviendo momentos desconcertantes, que camina sin rumbo y sin certeza. Esta novela es un homenaje a esa Europa, a todo lo que somos, y que en cierto modo parece que se ha olvidado”.

El tercer vértice geográfico de la novela es Verdún, como su propio título avanza. Sus páginas de hecho comienzan en una trinchera de la Primera Guerra Mundial en esa ciudad francesa que albergó una de las batallas más duras y decisivas del conflicto.

Verdún, 1916
“Hay una escena, con la que arranca la novela el 12 de febrero de 1916, con una bala que sale de la trinchera alemana en los campos de Verdún. El tiempo que tarda en llegar hasta la cabeza de un soldado en la trinchera francesa, es el tiempo que dura la novela. Lo que pasa que la novela va hacia delante y hacia atrás, y en ese tiempo, con esas idas y venidas en el tiempo, se cuenta la historia de Europa en el siglo XX”.

La mirada al devenir de Europa que es ‘El Sonámbulo de Verdún’, parte de los últimos días del Impero Austrohúngaro, y como los vivieron las ciudades de Viena y Praga.

“Son dos miradas a esa Europa. Por un lado está esa imagen de la Viena orgullosa de su pasado, con todos esos palacios de la monarquía habsbúrgica, el tema del vals y todas estas liturgias de gran imperio, y que tantos grandes escritores, como Stefan Zweig o Joseph Roth, han contado, los últimos días de la decadencia del gran imperio. Pero después estaba la mirada de Praga, que me interesaba muchísimo. Es una mirada más rebelde, traviesa, insumisa. Claro, el Reino de Bohemia había estado oprimido durante largo tiempo por el Imperio Austrohúngaro, y al leer a tantos escritores checos, esa mirada también estaba. La mirada de los que se ríen un poco de todo ese gran imperio, de esa gloria, de ese pasado de siglos y de todo tan pomposo. La mirada eslava era otra”.

Esa memoria checa gamberra de la Primera Guerra Mundial pasa en primer lugar por ‘Las Aventuras del Buen Soldado Švejk’ de Jaroslav Hašek, dice Eva Díaz, y también está en los relatos de Bohumil Hrabal. Por otro lado, las memorias de Jaroslav Seifert, ‘Toda la Belleza del Mundo’, dibujaron en la cabeza de la autora la Praga de otra época en la que se basa su novela.

‘El Sonámbulo de Verdún’ tiene cuatro protagonistas a quienes unen hilos invisibles. Ellos no coincidirán nunca, pertenecen a lugares o tiempos distintos, pero el lector sabe qué los relaciona.

Uno de ellos es Jaroslav Smoljak, un soldado checo que va a la Gran Guerra como parte del Ejército Austrohúngaro. Una vez en el frente, al igual que hicieron decenas de miles de checos, Smoljak deserta y pasa a engrosar las filas enemigas para así combatir al vetusto imperio y luchar por la libertad de su nación.

Por otro lado está Libuše, una chica de la Praga de hoy día, cuenta Eva Díaz Pérez.

“Libuše es un personaje de hoy, una adolescente con una mirada curiosa sobre su ciudad, de la que está totalmente enamorada, pero que también se da cuenta de que ahora es una postal turística, querida por los visitantes, pero en la que si rascas un poco hay también toda una historia de horror, de opresión… igual que debajo de las alfombras de muchos lugares hermosos”.

Reinhard Heydrich
El lector descubre a la vez que Libuše la historia de la ciudad y de Europa a través de las vivencias de sus propios familiares en varios momentos clave, continúa explicando la autora.

“Cuenta la historia de su familia. Habla por ejemplo de su abuelo, que estuvo en la Guerra Civil española en las Brigadas Internacionales y luego vuelve a Checoslovaquia. Durante el comunismo sufre un proceso, represión… con este personaje podía contar todo lo que había pasado en Praga después de la ilusión del nacimiento de la nación cuando acabó la Gran Guerra. También hablo de partes de la Segunda Guerra Mundial, de la ‘Heydrichiáda’, cuando mataron en Praga a Reinhard Heydrich, hablo de Hitler, o de la dictadura comunista.”

Viena
Los otros dos protagonistas son vieneses. Uno es Klaus Werger, otro soldado de la Primera Guerra Mundial, pero austriaco, que hace crónicas de batallas. Es otro punto de vista sobre Verdún, al que se suma el del cuarto personaje principal, que visita el lugar en la actualidad.

“La contemplación del pasado donde hubo tanto horror desde el presente lo vemos a través de otro personaje, un austriaco que es Fritz, un artista que había pertenecido al movimiento del accionismo vienés, y que en la actualidad está preparando una obra artística de reflexión de memoria sobre la Gran Guerra. Él mismo va reflexionando a lo largo de la historia sobre cómo todo se va convirtiendo en un espectáculo del horror. Reflexiona sobre la batalla, sobre las guerras y su significado. Al mismo tiempo son reflexiones que él tiene sobre su propia vida y que tienen relación, por determinados azares, con otros personajes de la novela”.

En ‘El Sonámbulo de Verdún’, su autora ha querido además ser novedosa desde el punto de vista narrativo, explica.

“El narrador que cuenta la historia, un narrador omnisciente, interpela al lector constantemente, porque la novela intenta aportar algo nuevo dentro de la novela histórica, un género que creo que está bastante trasnochado, anquilosado… narrativamente es ciertamente ingenuo. Entonces yo quería darle una vuelta de tuerca e introducir una voz contemporánea pero dentro de una historia sobre el pasado, en una novela de época. Este narrador interpela al lector, le muestra las trampas narrativas que existe en este tipo de género, lo parodia, se ríe, es irónico con él y cuenta las cosas con escepticismo”.

La fascinación de Eva Díaz Pérez por Europa Central no terminará con ‘El Sonámbulo de Verdún’. La historia que ahora tiene en la cabeza para su próximo proyecto, avanza la autora, transcurre entre Venecia y Trieste, el enclave, hoy italiano, que sirve de puerta entre oriente y occidente en Europa, que se sitúa entre el mundo latino, germánico, eslavo, balcánico y mediterráneo.

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