El silencio autocumplido: murió Vargas Llosa, el Premio Nobel cuya fama llegó hasta Chequia

Mario Vargas Llosa

A los 89 años, falleció el escritor peruano y Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, una figura clave del boom latinoamericano que dejó una huella imborrable en todo el mundo. Aunque su conexión con Chequia se remonta a los años sesenta, tuvo un momento consagratorio con su llegada a la Feria del Libro de Praga en 2019, cuando compartió dos memorables charlas con la hispanista y traductora Anežka Charvátová quien, además de rememorar aquel encuentro, reflexiona sobre el impacto de Vargas Llosa en la literatura checa y revela cuál de sus obras es, sin duda, la más admirada en esta parte del mundo.

"La vida tiene eso de maravilloso: si viviéramos para siempre sería enormemente aburrida, mecánica. Si fuéramos eternos sería algo espantoso. Creo que la vida es tan maravillosa precisamente porque tiene un fin".

Anežka Charvátová y Mario Vargas Llosa | Foto: Richard Klíčník

Al enterarse de la muerte del Premio Nobel de literatura Mario Vargas Llosa muchas personas en todo el mundo recordaron quizás esas palabras que uno de los grandes exponentes del boom latinoamericano presagió en una entrevista concedida a BBC Mundo en mayo de 2019.

El mismo mes de ese mismo año, en el marco de la Feria del libro de Praga Svět Knihy, el escritor le decía sorprendido a la hispanista y traductora Anežka Charvátová que le daba miedo el hecho de que ella parecía saber de su obra más que él mismo. Además de haber traducido El hablador, Conversación en la catedral y Cinco esquinas, Charvátová interrumpe un rato su traducción de Le dedico mi silencio para conversar con Radio Praga Internacional sobre la muerte de un escritor que para ella y muchos otros hispanistas llegó a convertirse en algo así como un ser querido.

Anežka Charvátová y Mario Vargas Llosa durante de la Feria del libro de Praga Svět Knihy  (2019) | Foto: Jiří Šeda,  Český rozhlas

“Vargas Llosa murió en su casa de Lima el domingo 14 de abril. Y se murió de muerte natural, de viejo. Y según lo que me decían mis colegas peruanos, ya estaba bastante mal en los últimos tiempos por haber tenido dos veces el COVID. Y tuvo muchas secuelas del COVID y me decían que ni siquiera le funcionaba bien el cerebro, que ya recordaba mal, que casi, casi se parecía a un Alzheimer. No tenía Alzheimer, pero eso le provocaron las secuelas del COVID, según lo que me dijeron”.

Un hombre de letras, de carne y hueso

En su cuenta personal de Facebook, Charvátová no dudó en definir a Mario Vargas Llosa como un ídolo de su juventud, reconociendo que muchos de los libros del autor peruano resultaron fundamentales en su vida, comenzando por La ciudad y los perros que cuenta, además. con el agregado de haber sido la primera novela hispanoamericana que leyó en su vida.

“Yo me podía identificar con sus personajes masculinos, sobre todo: con esos intelectuales llenos de dudas, como si hablara por mí, a pesar de ser tan distante el país desde el cual él escribía”.

Anežka Charvátová

“Fue mi primer encuentro con otro tipo de literatura, con un mundo muy diferente, pero que me encantó desde el primer momento. Me encantó tanto su manera de escribir, ese tipo de escritura que se parece a un rompecabezas, que el lector tiene que ir montando poco a poco... Entonces, para mí, esto es un gran placer: el de poder descifrar, volver a leer y verlo de nuevo desde otro punto de vista. Y además de esta estructura tan genial, de esos inventos formales que tenía Vargas Llosa, también siempre contaba historias que me gustaban mucho y tenía personajes como esos intelectuales que están dudando, que están buscando el momento en el que se jodió su vida, que me parecían muy interesantes y casi que yo me podía identificar con sus personajes, con sus personajes masculinos sobre todo, con esos intelectuales llenos de dudas, como si hablara por mí, a pesar de ser tan distante el país desde el cual él escribía”.

Cuenta Charvátová que, en un principio, la relación de Vargas Llosa con Chequia, o por ese entonces Checoslvaquia estuvo marcada por una ausencia: ya que cuando llegaron a Praga Carlos Fuentes, Julio Cortázar y Gabriel García Márquez, invitados por Kundera, en ese viaje que daría marco al recordado encuentro en un sauna junto al río Moldava, el autor de La insportable levedad del ser había invitado también a Vargas Llosa, que no pudo asistir porque se encontraba fuera de Europa. Sin embargo, en el año 2019, en la edición de la Feria del Libro de Praga que contó con la presencia de Latinoamérica como invitada de honor, el escritor tuvo tres recordadas participaciones: una conversación con su colega Herta Müller, también distinguida con el mayor premio literario, y dos charlas con Charvátová, quien define el instante en que lo tuvo frente a frente como un momento inimaginable, imposible.

Mario Vargas Llosa | Foto: Martina Schneibergová,  Radio Prague International

“Como ver que un escritor es una persona de carne y hueso, además muy simpático y que charla contigo como si fueras su par, que no tiene ínfulas de grandeza ni nada. Entonces, sí, fue muy importante. Y además, uno a veces no quiere conocer a los escritores cuya obra admira, porque muchas veces eso puede ser una decepción. Pero justamente lo que me pasó con Vargas Llosa fue muy lindo: en la charla que tuvimos en el Instituto Cervantes y luego en la Feria del Libro se mostró muy simpático y fue un placer poder hablar con él sobre sus libros, sobre su manera de ver el mundo, sobre su manera de ver el papel de un escritor, de un novelista. Bueno, todo me encantó. Y también me gustó mucho que el encuentro que se hizo en el Instituto Cervantes fue con los hispanistas checos, donde habló también mi profesora, Hedvika Vydrová, que fue otro ídolo mío de la juventud”.

Conversación en La Catedral en español y en checo | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Las aventuras de la valerosa tía Julia y el joven escritor

Tal como quedó demostrado en esas dos conversaciones públicas, tanto se había preparado Charvátová que, tal como ella misma cuenta, había logrado familiarizarse mucho con su manera de hablar y hasta de pensar. Aun así insiste en que la sorprendió gratamente que él fuera una persona tan abierta y simpática. Lo cierto es que ese evento quedó grabado en su memoria por haber marcado el reencuentro de tanta gente y tantos libros importantes que signaron no solo su juventud y sus inicios como traductora sino también toda una época en la que su país comenzaba a abrirse y explorar la literatura que se escribía del otro lado del mundo. En ese sentido, destaca que la obra de Vargas Llosa ocupa un lugar significativo en la literatura checa, aunque tampoco ha estado exenta de algunos altibajos.

“Algunas de sus novelas tuvieron mucha repercusión, pero hay solo una que se reeditó tres veces, y es la más leída, la más querida en este país: La tía Julia y el escribidor”.
Anežka Charvátová

“Me parece que para los checos él fue un poquito menos importante que su eterno amigo y rival Gabriel García Márquez, que se lee más que Vargas Llosa. Vargas Llosa, hasta el momento, ha escrito creo que 21 novelas, la última es Le dedico mi silencio, de la cual dijo que iba a ser la última y, desgraciadamente, sí lo fue. Y de esas 21 novelas, se han traducido al checo, hasta el momento, 15, lo cual es bastante. Yo estoy traduciendo la número 16. Y algunas tuvieron mucha repercusión, pero hay solo una que se reeditó tres veces, y es la más leída, la más querida en este país: La tía Julia y el escribidor”.

Por otro lado, recuerda que La ciudad y los perros sí tuvo mucha repercusión incluso por el contexto, ya que se tradujo al checo en 1966, un año en el que, según cuenta Charvátová, el boom latinoamericano comenzaba a estar muy presente en el ámbito checo porque se tradujeron también los libros más importantes de Carlos Fuentes, la primera novela de José Donoso y los primeros cuentos de Julio Cortázar.

Mario Vargas Llosa | Foto: Instituto Cervantes de Praga

“Entonces ahí sí el mundo se dio cuenta de que existe un novelista peruano muy joven y muy original, y, sí, se leyó mucho. La Casa Verde, luego, publicada a comienzos de los años 80, también. La Guerra del fin del mundo, también. Luego, en los años 90, el interés por Vargas Llosa decayó un poco y hasta ahora creo que no se ha recuperado tanto”.

Aunque las causas del éxito de un libro mantienen un aura de misterio que, por suerte, no siempre pueden detectar ni predecir los famosos algoritmos, como verdadera especialista en el tema, Charvátová entiende que el buen recibimiento que tuvo en Chequia La tía Julia y el escribidor puede deberse a un factor que suele marcar la diferencia en el gusto de los lectores checos.

Libro de honor del Instituto Cervantes de Praga | Foto: Instituto Cervantes de Praga

“Porque es una obra escrita en clave de humor y es menos complicada porque sus libros de los años 60 tienen una estructura muy compleja, genial, lógica, pero hay que trabajar mucho cuando el lector quiere entenderla bien, mientras que la Tía Julia es más asequible y también es muy autobiográfica, y el lector disfruta mucho leyendo ese libro. Y además de los temas del humor, también detrás aparece el eterno tema de Vargas Llosa: la importancia de la escritura”.

Algo del humor que destaca Anežka Charvátová también se aprecia en la anécdota que la escritora y traductora Monika Zgustova compartió en Facebook tras enterarse del fallecimiento de Mario Vargas Llosa. Según cuenta, hace unos quince años lo encontró en plena ciudad de Nueva York, aunque ya se conocían de antes. Él le preguntó cómo estaba y ella respondió emocionada que se sentía feliz porque estaba por publicar su primer libro en inglés. Vargas Llosa, en un gesto de complicidad, decidió acompañarla a su editorial para compartir ese momento. Al despedirse, le dijo—aunque, según aclara Zgustova, no se lo veía para nada entrado en años—: “Preferiría tener tu edad y un primer libro por publicar, que tener ya tantos libros y ser viejo”.