El robot checo YuMi, un compañero en la línea de montaje

YuMi, foto: ČTK

La compañía checa ABB Elektro-Praga ha comenzado las pruebas de su primer robot industrial de nueva generación, YuMi, que trabaja directamente en la línea de montaje con un compañero humano. La precisión del prototipo es tal que puede enhebrar una aguja.

YuMi, foto: ČTK
Se llama YuMi, una abreviatura de “You and Me”, y su cometido es trabajar en la línea de montaje asistiendo a un operario humano con las tareas que requieren mayor precisión y velocidad. Se trata del primer prototipo de robot industrial de nueva generación de la República Checa, y ha sido desarrollado por la empresa checa ABB Elektro-Praga, siguiendo el camino marcado el año pasado por el primer modelo del mundo, puesto en marcha en Finlandia.

Durante la presentación pública de YuMi, el director de la planta de Jablonec nad Nisou, Petr Kovář, recalcó las cualidades del robot, y cómo estas se complementan con las de su compañero de carne y hueso.

“YuMi es capaz de ser muy rápido en su programación, en la llamada programación intuitiva, que dirige sus brazos. Por otro lado el ser humano es mejor en cuanto a que reflexiona, tiene mejores sentidos, puede hacer previsiones”.

YuMi, foto: ČTK
En la prueba realizada en la fábrica de Jablonec, YuMi colaboró con el operario en el montaje de enchufes, añadiéndoles el protector de seguridad infantil. La compenetración entre el trabajador humano y el robótico fue tal que se pudo producir sin problemas dos enchufes cada 18 segundos.

Una de las principales novedades de YuMi es, por un lado, su mayor habilidad. Dispone de 14 ejes de movimiento en lugar de los tradicionales ocho, y es capaz de proezas como enhebrar el hilo en una aguja. Además, el aparato es mucho más sensible en el trato con personas, se detiene por ejemplo si alguien lo toca, lo que le permite compartir mesa y no tener que estar aislado tras unas rejas, como pasa con los robots de la generación anterior, detalla el director de ABB Elektro-Praga, Vitězlav Lukáš.

YuMi, foto: ČTK
“Si se llega al contacto entre el robot y el hombre, no existe la amenaza de que el trabajador sea lastimado de algún modo. El robot está recubierto con una capa de material blando”.

El precio en el mercado de YuMi será de unos 40.000 dólares. Tras la primera prueba, el operario, Michal Svoboda, describió a su nuevo compañero como un buen trabajador que, además, “nunca se pone a discutir”.