El Puente de Carlos, de Praga, necesita amplias reparaciones

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El Puente de Carlos, construido en el siglo XIV por el rey de Bohemia y emperador romano-germánico, Carlos IV, con las estatuas barrocas del siglo XVIII, es el monumento más visitado de Praga. Sin embargo, esta joya de la arquitectura gótica nacional necesita amplias reparaciones que costarán millones de coronas checas. Como ni la alcaldía ni el Estado tienen para ello suficientes recursos financieros, fue lanzada recientemente una recolecta pública.

El Puente de Carlos, construido en el siglo XIV por el rey de Bohemia y emperador romano-germánico, Carlos IV, con las estatuas barrocas del siglo XVIII, es el monumento más visitado de Praga. Sin embargo, esta joya de la arquitectura gótica nacional necesita amplias reparaciones que costarán millones de coronas checas. Como ni la alcaldía ni el Estado tienen para ello suficientes recursos financieros, fue lanzada recientemente una recolecta pública.

Sobre la necesidad de reparar el Puente de Carlos se habla entre los expertos checos desde principios de los años noventa. El mal estado del puente se debe sobre todo a una reconstrucción poco profesional, realizada entre los años 1966 y 1975. En aquél entonces, el interior del puente se rellenó con hormigón y debajo de la calzada se colocó otra capa de hormigón.

No obstante, ya a finales de los años setenta aparecieron los primeros defectos. El más grave se puso de manifiesto en la primera mitad de los años ochenta, cuando, durante la reconstrucción de una escalera que une el puente con la adyacente Isla de Kampa, se comprobó que fallaban el aislamiento contra la filtración del agua y el sistema del desagüe.

En fin, el puente sufre grandes filtraciones del agua lo que, junto con la urea de sal utilizada en el pasado para derretir la nieve de la calzada, ocasiona el deterioro de la mampostería. La decisión final de que hay que reparar nuevamente el Puente de Carlos, fue tomada en 1996 tras publicarse el informe pericial elaborado por Jirí Witzany, rector del Instituto Politécnico checo.

El informe advierte que la gran humedad que sufre el puente debido a la falta del aislamiento, genera nocivos y alarmantes procesos bioquímicos en la mampostería, lo que confirmaron las primeras sondas realizadas en noviembre del año pasado. Las sondas revelaron también que grandes vaivenes de la humedad y la temperatura modifican la estructura del puente. "Se trata de movimientos milimétricos, pero irreversibles", explica el rector Witzany.

Los expertos calculan que los gastos para la reparación del Puente de Carlos alcanzarán los 250 millones de coronas, o sea unos siete millones de dólares. Sin embargo, hay especialistas que sostienen que dicha suma no bastará y que la reparación del puente sobrepasará los 400 millones de coronas.

La Unión Checa de Ingenieros avanza incluso la cifra de mil millones de coronas en caso de que no se complete la exploración del puente y no se elabore un nuevo proyecto de reparación que determine con exactitud el precio del material, la tecnología y el trabajo.

"Si no se fija el precio final, puede pasar lo que pasó con la construcción del invernadero del Jardín Botánico de Praga cuyos gastos pasaron, por falta de un proyecto preciso, de los programados veinte millones de coronas a los 200 millones", advierte Vladimír Krízek, presidente de la Unión Checa de Ingenieros.

Tampoco se conoce la fecha del comienzo de la primera fase de reparación del Puente de Carlos. La idea inicial de la Alcaldía de Praga era que este monumento cultural empezara a renovarse en marzo del año próximo y que los trabajos duraran tres o cuatro meses. Sin embargo, un grupo de concejales ha objetado recientemente que debería esperarse hasta que se conozca el coste exacto de los trabajos.

Lo que sí es cierto es que ni el Estado ni la Alcaldía de la capital checa tienen dinero para la reparación del Puente de Carlos. Por el momento, el Estado checo se muestra reticente a liberar recursos financieros senalando que el puente es propiedad de Praga y que por ello es la alcaldía de la capital checa la que debería ocuparse de los correspondientes trabajos.

La Alcaldía de Praga se compromete a cubrir la mayor parte de los gastos, pero objeta que el Puente de Carlos goza del estatuto de Monumento Nacional protegido por el Estado y que por lo tanto también el Estado debería contribuir a su reparación.

Los concejales esperan conseguir una parte de recursos, en concreto 128 millones de coronas, tres millones y medio de dólares, en la recolecta pública que convocaron el pasado mes de septiembre. Hasta el mes de junio de 2004, los interesados podrán enviar dinero a una cuenta bancaria especial o echarlo directamente a las alcancías que la Alcaldía colocó en el casco histórico de Praga.