Davi Pretto presenta Futuro Futuro en el festival de Cine de Karlovy Vary: “El fin del mundo ya pasó y no nos dimos cuenta”
El prolífico director de cine brasileño Davi Pretto participa en la competición "Proxima" del Festival de Cine de Karlovy Vary con Futuro Futuro, una distopía que se parece mucho a la realidad y que logró realizar en solo 15 días. El film incluye imágenes creadas con inteligencia artificial, que es, a su vez, una de las villanas de la película.
Davi Pretto, que presentas tu película Futuro Futuro en la competición “Proxima” del Festival Internacional de Cine de Karlovy Vary, ¿cómo te están tratando hasta ahora la ciudad y el festival?
Muy bien, es una ciudad que me encantó, muy linda, y la gente es muy generosa, muy amigable. Y estoy con mucha expectativa por mostrar la película. Acá va a ser la primera vez que la presentamos ante una audiencia, y bueno, es muy especial. Estoy muy contento.
En uno de los momentos de la película, un personaje dice: “¿Crees que vamos a ver llegar el final o va a pasar de repente y no nos vamos a dar cuenta?”. ¿Qué pensás?
Creo que el final, de alguna manera, ya pasó y no nos dimos cuenta. Y no me refiero al final del mundo como lo muestra el cine de Hollywood, ese final casi bíblico, ¿no? Como un big bang. No, no ese final. Me refiero al final del día a día, ese mundo que se termina poco a poco.
Para mí, el mundo ya se terminó muchas veces. Si uno piensa en lo que pasa hoy en Gaza, eso es un fin del mundo. Para esa gente, seguro que es así, aunque sea de una manera inexplicable. Y la esclavitud en Brasil también fue un fin del mundo. Y sin embargo, las cosas siguieron, ¿no? Y de alguna manera, nos olvidamos.
Ahora, algo que tiene que ver un poco con el futuro. No sé si es porque pensás que el mundo se va a acabar o ya se acabó, pero siendo muy joven ya tenés cuatro largometrajes presentados en festivales internacionales. ¿Cómo hacés para producir tan rápido tantas películas?
No sé... por un lado, siempre pienso que para hacer cine uno tiene que tener mucha obsesión, porque es algo que te puede sacar de todo muy rápido. Pero también hay que tener suerte. Yo creo que soy muy obsesivo y, a la vez, tengo suerte.
Y tengo un equipo muy grande de amigos, de gente que trabaja conmigo y que hace posible el cine. Mi productora, Paola Wink, que está acá conmigo, trabaja conmigo desde la universidad. Mi montajista, mi sonidista... mucha gente que está ahí haciendo las cosas posibles. Porque hay días muy difíciles, donde uno piensa en hacer otra cosa. Y en esos momentos mirás a tu amigo, a la productora, al sonidista, y pensás: “Estoy acá también por eso, por la amistad y por lo que compartimos.”
Y creo que eso también es una respuesta frente a la inteligencia artificial. La gente se pregunta: “¿Qué va a pasar con el cine con la inteligencia artificial?” Pero si uno hace cine porque quiere estar cerca de la gente, entonces la IA no es una alternativa, ¿entendés? Hacemos cine por eso. La inteligencia artificial, para mí, tiene sentido en los grandes estudios, en las plataformas.
¿La usarías, por ejemplo, para crear una imagen que, sin spoilear, muestre un cierto apocalipsis?
Sí, lo hice en esta película, porque era importante como parte de la investigación. Primero, porque era una película que hablaba de eso. Me pareció importante meterme y entenderlo. Hice todo solo: empecé a estudiar y a entender, porque la verdad es un tema muy extraño. Y me enfermé. Es algo que te aleja de la realidad, como un jueguito. Para hacer una imagen tenés que hacer mil, hasta que una salga bien. Es un juego, y te metés tanto que se vuelve una obsesión. Y me enfermé. Al final de la película, en serio, estaba muy mal. No quiero nunca más ver eso. Porque es una droga. Y creo que va a funcionar por eso: porque es una droga.
Y por la ilusión que da: te hace sentir que todo es posible. Pero eso es mentira. O si es verdad, ¿para qué sirve tanta posibilidad? Esa es la otra pregunta que me hago. ¿Para qué sirve tener todo al alcance de la mano? La humanidad no es eso.
En una entrevista anterior mencionabas que empezaste a trabajar con un cambio en el tipo de planos, ¿no? De más abiertos a más cerrados. Quizás en esta película, donde hay más interacción uno a uno, se ve más ese cambio. ¿Seguiste por ese camino?
Sí. Por ejemplo, la película anterior, Continente, era una película con mucha rabia. Y creo que la filmé de una manera muy diferente. Tenía muchos cortes muy violentos entre los planos. En esta hay algo de la economía del cine también, que influye mucho en cómo filmás.
Si la película es muy chiquita y tenés poca plata, cada toma significa mucho en términos de tiempo y dinero. Esta película fue hecha en 15 días, en semanas no consecutivas. Así que tenés que resolver todo con muy poco. Y por eso también se filma de una forma más contenida, con confianza en pocas tomas por escena.A veces la propia película, sus condiciones, determinan el formato. Y me interesa mucho eso: los límites del cine independiente. No se trata solo de lo que no se puede hacer por falta de plata o tiempo. Se trata también de lo que sí se puede hacer. Y de tener confianza en que algo creativo puede surgir en solo 15 días.
La presión, o mejor dicho, la libertad también: porque uno piensa “si tuviera 15 días más, podría hacer esto o aquello”, pero también podrías filmar para siempre. Pedro Costa, por ejemplo, filmaba durante años. Se puede, pero es otra forma de hacer, con otros resultados.
Nuestra película tiene algo de esa limitación que me interesaba mucho. Por eso también decidimos que la imagen fuera más cerrada en términos del aspecto ratio, para mostrarle a la audiencia que esa era la idea. No estábamos intentando enmascarar nada. La limitación era real: es una película brasileña hecha en 15 días con 200.000 euros. Tiene sus limitaciones, pero juega con ellas también. ¿Qué cine podemos hacer los latinoamericanos cuando queremos hacer ciencia ficción? Bueno, quizás esto. Claro que se puede hacer otra cosa, pero esto también es una aventura. Y me parece divertido mirar las cosas desde ese lugar.
¿Qué camino te gustaría que recorra la película a partir de esta presentación en Karlovy Vary?
Con esta película tengo mucha humildad. Sé que es una película pequeña, y digo con mucho cariño que es una película “rarita”. Es rara, y me encanta. Me encantan las películas raras, el cine de riesgo. Es el cine que amo.
Por eso me encantaría que la película fuera descubierta poco a poco, en festivales que realmente quieran mostrarla, con audiencias que busquen ese tipo de cine. Gente que no esté todo el día en Netflix viendo lo mismo. Porque esta película no es eso. Es una oposición a eso.
Y también hay una oposición ética entre las imágenes generadas por inteligencia artificial y las imágenes de la película. Las imágenes en rojo que usamos —las de la "pureza", como decimos— forman parte de esa línea. La IA viene a generar imágenes en la lógica de las plataformas, de los grandes estudios, del cine mainstream. No está hecha para el cine de riesgo.
La IA no puede recrear la precariedad que nos toca a nosotros. Y está bien. Pero hay que aceptarlo. A mí no me interesa hacer la película de Netflix. No me interesa para nada.
Así que me encantaría que esta película recorriera ese camino, y encontrara festivales como este de Karlovy Vary, que me está encantando, y que la película sea descubierta poco a poco.
Bueno, te deseamos todo lo mejor a vos y a la película, y felicitaciones también por tu español.
¡Muchísimas gracias!








