Chequia estrena una nueva cárcel más humana con los presos

Foto ilustrativa: ČTK

La prisión de Ruzyně, en las afueras de Praga, estrena esta semana un nuevo pabellón recién reformado que ofrece condiciones de vida más agradables para los reclusos en prisión preventiva. La novedad obedece a la puesta en marcha de la nueva Ley de Prisiones, que establece más derechos para los presos.

Foto ilustrativa: ČTK
El nuevo pabellón de prisión preventiva de la cárcel de Ruzyně cuenta con 22 celdas y capacidad para 55 reclusos, que por primera vez en Chequia podrán caminar libremente por los pasillos, realizar visitas a otras celdas y tener mejor acceso a talleres de ocio o formación. Todo en unas instalaciones y mobiliario mucho más dignos, realizados en gran medida gracias al trabajo de los propios presos.

Precisamente la situación de los presos en la República Checa saltó a la discusión pública cuando dos encausados por corrupción, David Rath y Kateřina Pancová, denunciaron públicamente la falta de intimidad, las restricciones innecesarias o el hecho de que, por ejemplo, solo les estuviera permitido ducharse dos veces a la semana.

Petr Dohnal, director general de prisiones, no considera sin embargo que la reforma sea consecuencia de la presión de la opinión pública.

Petr Dohnal, foto: VS ČR
“La estancia en prisión del doctor Rath no tiene en absoluto ninguna influencia en la mejora de las condiciones de los internos. Si no lo hemos hecho antes era porque no teníamos los recursos para empezar, y precisamente este año la amnistía del presidente de la República nos ha dejado las manos libres”.

Antes de la amnistía de Václav Klaus había encarceladas en Chequia 23.000 personas, mientras que en la actualidad son unas 16.700, aunque se calcula que cada semana entran 50 nuevos reclusos en el sistema. El mayor espacio y los menores gastos permitieron a los responsables de la cárcel de Ruzyně emprender por fin las obras.

Los cambios aplican la nueva Ley de Prisiones, que entró en vigor con el Año Nuevo, y de hecho el año pasado entraron también en funcionamiento las nuevas instalaciones de la cárcel de Pankrác. Pronto estarán también acabados los trabajos en las penitenciarías de Brno y Hradec Králové. El plan del Ministerio de Justicia es que para finales de año cada cárcel checa cuente con un departamento de prisión preventiva de estas características.

Sin embargo no todos los presos son aptos para ingresar en este pabellón de primera categoría. Las autoridades penitenciarias descartan a aquellos de comportamiento agresivo, de los que se sospeche que puedan dañar las instalaciones o a sus compañeros, y además a los condenados por delitos graves o de los que se piense que podrían influir a testigos.

Autor: Carlos Ferrer
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