Checos ayudan a la escolarización de Boquerón

Desde hace más de 30 años el sacerdote jesuita Juan Carlos Constable y la psicóloga educativa María Luisa Quadri conviven con los habitantes de Boquerón y ayudan al desarrollo de este lugar olvidado en el norte de Argentina. Los proyectos realizados son apoyados también por amigos donantes de la República Checa. Los misioneros han visitado estos días Praga para contar sus experiencias.

Juan Carlos Constable
El Monasterio de Santo Tomás en el Barrio Pequeño de Praga acogió este miércoles a un grupo heterogéneo de personas. Checos, eslovacos e hispanohablantes, que se han solidarizado con la gente necesitada de Boquerón. El misionero argentino Juan Carlos Constable vino para informarles y agradecerles.

“Yo quería agradecerle de vuelta a Luis Pérez Cuesta, al Padre Antonio Rivas y a todo el grupo de apoyo de Boquerón que nos permite a nosotros seguir proyectando cosas en función de la gente. Pero es no solamente eso, nosotros también somos alimentados. Eso es muy importante”.

Dependiendo de sus propias posibilidades económicas, los donantes checos pueden ofrecer una beca a un alumno que estudia fuera de San José del Boquerón o contribuir a una escuela. En la zona hay 23 escuelas, 17 de ellas creadas por la misión. Todas son estatales, pero el Gobierno no las financia, explica Juan Carlos Constable.

“El niño cuando va a la escuela va a estudiar, pero también va a comer. Las familias van a cocinar, la mamá, el papá van a ayudar a la escuela. El Gobierno nos deja librado muchas veces únicamente al sueldo del maestro pero después se olvida. Entonces nos toca a nosotros como parroquia o como personas que estamos viviendo allí apoyar a los chicos en zapatillas, útiles, alimentos, en proyectos de cercado de la escuela, en limpieza”.

Cada donante recibe un informe anual sobre el niño patrocinado, para estar al tanto de sus resultados en la escuela, así como de las novedades en su vida. Y si quiere puede ir a ver a su “ahijado” en Boquerón. Juan Carlos Constable cuenta que ya han tenido visitas checas en la misión.

“Hasta han hecho comida checa. Fue una maravilla. Llegó un matrimonio que se casó y viajó como luna de miel allá a Boquerón”.

Además de fomentar la educación, los misioneros construyen junto con los habitantes locales aljibes, enseñan a las mujeres a tejer y forman a apicultores. La Asociación Boquerón-Praga colabora con la iniciativa desde 2002. Juan Carlos Constable llegó a Boquerón hace 35 años y piensa quedarse otros 40 más. Según dice: “Al principio no había nada, pero estaba la gente”.

Más información en www.boqueron.info