Ceremonial y protocolo

Milan Frola, foto: archivo de MZV ČR
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Milan Frola es un diplomático muy querido por su tarea como cónsul checo en Argentina. Profundo conocedor de la cultura latina, siente que hoy está cumpliendo otro de sus sueños: trabajar en el área del Ministerio de Relaciones Exteriores que organiza las visitas diplomáticas a Chequia, un universo tan desconocido como curioso que nos presenta en esta entrevista.

Para dar cuenta de su trayectoria laboral, el diplomático Milan Frola, que nació en la región de Moravia del Sur, debería tener no tanto un currículum sino más bien un planisferio. Es que su trabajo lo fue llevando por diversos rincones del mundo, residiendo en países tan distintos como Venezuela, Nigeria y Argentina. En efecto, la misión que desempeñó entre 2013 y 2017 como cónsul checo en Buenos Aires dejó muy buenos recuerdos. Pero, tal como dice el propio Milan Frola, un diplomático debe estar siempre preparado para salir de la zona de confort.

Buenos Aires,  foto: Milena Štráfeldová

“Ahora estoy trabajando en el departamento de Protocolo del Ministerio de Relaciones Exteriores y nosotros, a diferencia de otros países, tenemos varios protocolos: cinco en total y cada autoridad máxima tiene su protocolo como el presidente y el primer ministro. Nosotros velamos por el protocolo del ministro de relaciones exteriores”.

Milan Frola explica que el área de protocolo se divide a su vez en dos departamentos: el de privilegios e inmunidades, donde se abordan temas de la vida cotidiana del cuerpo diplomático que, al día de hoy, incluye aproximadamente 6500 personas; aunque él se desempeña, en realidad, en el otro departamento que trabaja con el protocolo mismo de las visitas.

“Porque diplomacia no es solo la manera de decir las cosas sino también los distintos tipos de tratamiento, los detalles que se notan y pueden expresar muchas cosas, siempre recuerdo a Madeleine Albright, antigua canciller de Estados Unidos de origen checo que siempre se ponía una joya expresando un sentimiento o queriendo decir algo”.

La Embajada Checa en Argentina,  foto: Jakub Halfar,  Archivo del Ministerio de RR.EE. de la República Checa

Es decir que el trabajo de Milan Frola consiste en organizar la logística de algunas visitas de cancilleres y altas autoridades de organismos internacionales. En concreto, al recibir determinada visita el equipo de protocolo debe velar por su seguridad (que también depende de la policía), el alojamiento, itinerarios y ciertos detalles de suma relevancia como, por ejemplo, los regalos que se intercambian las delegaciones y el correcto estado de las banderas. El trabajo de protocolo podría resumirse diciendo que consiste en evitar cualquier tipo de inconveniente y lograr, al mismo tiempo, que el invitado se sienta lo más a gusto posible.

“Somos cuatro personas y tenemos dividido todo el mundo: a mí me toca América Latina, por supuesto, por mis conocimientos y mis relaciones con la región y también el continente de Asia. Y, además de todo eso, organismos internacionales pero si hay una cumbre de otro país simplemente trabajamos también con otro país”.

En general cada visita diplomática requiere una organización de entre dos y tres meses. Sin embargo, explica Frola que muchas veces pueden darse recepciones sin tanto tiempo de aviso, lo cual requiere aun mayor concentración para evitar problemas. Pero en situaciones normales se trabaja con más tiempo y los casos de emergencia suceden, sobre todo, durante serias crisis a nivel internacional. Ahora bien, en lo que hace a los regalos de recepción, Milan Frola revela que lo que se busca es cierto equilibrio.

Milan Frola,  foto: Juan Pablo Bertazza

“Ahí podemos presentar nuestro país y también hay que respetar la cultura de la persona a la que se recibe, entonces por supuesto para nosotros lo más típico es el cristal de bohemia, pero a los países árabes les gustan las piezas muy tradicionales y brillantes, y luego nuestros hermanos europeos prefieren cosas más personales, quizás arte moderno. Además, un libro con las fotos de nuestro maravilloso país o la maravilla ciudad de Praga nunca cae mal. Por otro lado, si sabemos de algún hobby o pasatiempo podemos mostrar que, de verdad, pensamos en algo más personal”.

Milan Frola asegura, de hecho, que nunca se hacen dos regalos iguales porque los obsequios dependen no solo del lugar de origen del visitante sino también de su personalidad, gustos e intereses. Cuenta que algunas de las últimas visitas al país provenientes de América Latina fueron las del vicepresidente y la canciller de Guatemala, como así también del Secretario General de la Organización de los Estados Americanos Luis Almagro. Frola enfatiza que lo que se intenta es hacer regalos típicos pero a la vez personalizados. Explica que, por ejemplo, no se les suele regalar vino a las delegaciones argentinas o chilenas, salvo que se trate de algún excelente vino blanco de Moravia.

“Cuando entré al servicio exterior me encantaba el protocolo pero recién iba a poder ingresar después de unos veinte años de carrera porque para hacer protocolo hay que tener experiencia, entonces después de veinte años trabajando en cancillería pude entrar en protocolo y es como un sueño cumplido. Para mí la mejor recompensa es estar en contacto con el cuerpo diplomático y recibir esta ola de nuevos sentimientos e impulsos. Creo que todos los diplomáticos van a estar de acuerdo conmigo: conocer a los demás te ayuda a conocerte a ti mismo”.

Buenos Aires  (Foto: jmpznz,  Flickr,  CC BY-SA 2.0)

Es que, muchas veces, poder tratar con personalidades de todo el mundo permite valorar y hasta dimensionar mejor la propia cultura del país. Milan Frola explica que, a pesar del cansancio de las exposiciones y los discursos, las visitas siempre disfrutan mucho los paseos por Praga y, sobre todo, hacerlo mientras escuchan alguna leyenda.

“Por ejemplo, me encantó acompañar a Luis Almagro que es una persona muy sensible y no solo quiere sentir lo que ve con los ojos  y lo que escucha sino que además tocaba las cosas, tocaba las puertas de la ciudad, quería sentir el paso del tiempo y sentirse realmente conectado a nivel físico con la ciudad de Praga”.

Frola recuerda que, durante ese paseo por la capital checa con Luis Almagro, se encontraron con algunos latinos que lo saludaron y se tomaron fotos con él. Otra anécdota la tuvo con el ministro de relaciones exteriores de Sri Lanka, país que donó los primeros elefantes que llegaron al país. En ese caso, parte del protocolo consistió en ir al zoológico para ver cómo se los cuidaba y la visita fue tan positiva que se decidió continuar con la cooperación entre ambos países en ese aspecto. Por supuesto, Milan Frola destaca que un asunto fundamental del protocolo es la comida.

Luis Almagro,  foto: CC BY-SA 2.0

“Nosotros contamos con una unidad especial que cuida las comidas porque además de las reuniones suele haber un almuerzo, cena o desayuno de trabajo. Proponemos algunos menús y el ministro escoge lo que le parece más conveniente. Por supuesto, una de las preguntas que hacemos son las limitaciones dietéticas. Buscamos algo que represente bien la cultura checa y que respete también las restricciones dietéticas. Yo siempre digo que para nosotros lo más interesante es la carne de caza, por ejemplo de jabalí, haciéndolo al estilo típico checo pero un poco light”.

Es decir, lo que se intenta es buscar el equilibrio entre poder mostrar la cocina checa evitando que el invitado se sienta tan pesado después de comer que ya no pueda seguir trabajando. Frola asegura que aprende mucho con cada visita: con los latinos y también con los asiáticos. Aunque en el caso de Milan Frola, su posibilidad de hablar español y haber conocido tantos países de Latinoamérica lo ayuda a romper con facilidad las barreras. Por otra parte destaca el hecho de que la segunda mayor comunidad checa del mundo, después de la de Estados Unidos, está en Argentina, y eso genera una unión fuerte.

Foto: Manu Mohan / FreeImages

“Yo pasé cuatro años y medio en Buenos Aires, hay varias cosas: primero creo que tanto los checos como argentinos somos muy culturales, si un checo va a Buenos Aires o Argentina no llega a un país desconocido: todo el mundo tiene una noción de Kafka, de Kundera, de las películas checas, de la ola de oro del cine checoslovaco y para los checos Argentina tiene el sabor de un país de libertad, a pesar de la lejanía física”.

De hecho cuenta Milan Frola que, desde que empezó la pandemia, está en contacto con sus amigos de América Latina y, al menos durante una hora por semana, comparten por videollamada todo lo que les sucede. A pesar de que el contacto personal es difícil de sustituir, en algún punto siente como si estuviera con ellos del otro lado del mundo.