“Casi todos los latinos llegamos a Praga por amor”

Rodrigo Schmidt

Rodrigo Schmidt es un chileno de poco más de 30 años que en su país estudió economía y que llegó a la República Checa en marzo pasado, por lo que lleva poco tiempo acá, pero aún así dice disfrutar mucho de la vida praguense y no tiene intenciones de irse pronto.

Hola, Rodrigo.

“Hola, hola, ¿cómo estás?”.

Bien gracias. ¿Cuánto tiempo llevas en Praga?

“Llegué en marzo a Praga, entonces llevo ocho, nueve meses”.

¿Cuál fue la razón por la que decidiste venir?

“Ufff, es una larga historia. Esto se remonta al año 98, en la época de la crisis asiática en Chile. No sé si tú te acuerdas de la crisis asiática, que hubo problemas económicos. Justo fue la época que yo salía de la universidad. Intenté buscar trabajo y no había trabajo en Chile, costaba mucho. Había que tomar una decisión y como mi inglés no era bueno, y dije si no hay trabajo, vamos a Estados Unidos a aprender inglés, que te agrega a tu currículum. Así que fui a Estados Unidos, estuve seis meses aprendiendo inglés y ahí conocí a una checa. Y ahí partió la historia”.

O sea que es una historia de amor, también, como muchas otras.

“Claro, aquí los latinos casi todos llegamos por amor. Pero con ella yo perdí contacto por un tiempo, después nos reencontramos, empecé a venir para acá todos los años de vacaciones, ella me iba a ver a Chile. Pero yo nunca quise venirme a Praga sin tener un trabajo asegurado ni papeles, no me quise venir desordenadamente ni irresponsablemente, no quise. Así que busqué, busqué hasta que me salió un tema de trabajo, y me salieron los papeles así que ahora tengo permiso de trabajo y me vine, después de tantos años me vine recién ahora, el año 2007. Al principio llegué para estar un año y probar, si me iba bien me quedaba, si me iba mal, me iba. Y creo que estoy quedando”.

¿Te conseguiste el trabajo en Praga desde Chile?

“No, no. Una de las tantas veces que vine a Praga hice contacto con la embajada chilena y en la embajada me presentaron a unos empresarios latinoamericanos y ellos me ofrecieron venirme y desarrollar productos de Chile, productos latinos acá, productos que yo les presenté y que les interesó y por eso salió todo este proyecto y me vine”.

¿Cuál es tu profesión?

“Soy lo que en Chile se denomina ingeniero comercial, que en otros países se conoce como economista, y trabajo para un grupo económico que tiene una importadora que se llama Casa Latina y tiene una cámara de comercio que se dedica tanto a desarrollar productos latinoamericanos en República Checa como productos checos en Latinoamérica. Y mi idea es desarrollar nuevos proyectos, traer productos latinos a Praga o viceversa”.

¿Qué tipo de productos traes?

“En la actualidad traemos vino desde Chile, pisco desde Chile, desde hace poco tiempo, que ha costado mucho porque es un producto que no se conoce. Y ahora estamos trayendo mucha miel a granel desde Argentina y Chile, y esa es la idea: a futuro traer otros productos, como fruta, productos en conserva, a lo mejor pescado, madera también, incluso hemos incursionado en traer cobre desde Chile, que es un rubro muy complicado, oro también. Hay muchos proyectos que no son nada de fáciles”.

Los checos son grandes bebedores de cerveza...

“Eso ya lo sé. Beben 160 litros al año per cápita, primer lugar en el mundo, seguidos de Alemania, con 130 litros per cápita”.

Pero vino no toman mucho, ¿no?

“Eh. No, el consumo de vino no es tanto, pero sí, como es un país tan turístico, el turista toma vino y toma muy buen vino así que esa es nuestro mercado, pero la competencia que hay acá es terrible, terrible, muy grande”.

¿Qué tan bien posicionado está el vino chileno en la República Checa?

“El vino chileno está posicionado acá como está posicionado en casi todo el mundo como un vino muy barato y muy bueno para ese precio. Tú ya lo sabes y todos lo saben, que la relación precio-calidad del vino chileno es lo mejor que hay. Pero lo que sí ahora Chile está trabajando es aumentar el precio y que la relación a un precio más alto también sea una relación precio-calidad buena, a un precio más alto. Y Chile va hacia allá, a futuro vamos a tener grandes vinos a muy buenos precios. El rubro del vino chileno es relativamente nuevo, tiene unos veinte años, pero han hecho cosas muy buenas, y creo que en unos veinte años más van a haber grandes cambios, hay grandes enólogos jóvenes en Chile y creo que se ven buenas proyecciones para el vino de Chile, muy buenas proyecciones”.

¿Estás contento entonces con tu trabajo en Praga?

“Sí, sí, bien, entretenido, además la ciudad, no hay nada que recriminarle, nada”.

¿Sigues con tu amiga a la que conociste en EE.UU?

“Es complicado el tema porque ella no es de Praga, es de Ostrava. Y cuesta mucho que nos veamos, los fines de semana, no es nada fácil. Pero es mucho mejor estar a 400 kms que a once mil”.

¿Pero siguen juntos?

“Sí, claro. Ella se llama Yvette.

¿Habla español?

“No habla nada de español, lo hacemos todo en inglés. Porque además yo checo no he aprendido nada, es muy difícil el checo”.

Te deseo mucha suerte y gracias por la conversación.

“No hay de qué, gracias a ti”.

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