Cada vez más checos trabajan a distancia desde la playa

Foto: archivo personal de Radek Taub

En pleno estado de emergencia, muchos checos aprovechan la oportunidad de teletrabajar y se llevan sus tareas a países calurosos. Radio Praga Internacional habló con algunos de ellos sobre los pros y los contras de esta nueva tendencia.

Con las temperaturas bajando y unas restricciones cada vez más duras por el COVID-19, cada vez más checos se dirigen con su portátil en la maleta al extranjero mientras dure la pandemia.

Radek Taub, foto: archivo personal de Radek Taub

Uno de ellos es el agente de viajes Radek Traub, que trasladó temporalmente su oficina a la isla portuguesa de Madeira. Según sostuvo para Radio Praga Internacional, sus clientes se interesan por estancias más largas con facilidades para el teletrabajo.

“La gente me pregunta por este tipo de estancias, quieren solamente billetes de ida y unas estadías más largas. A menudo ocurre que la gente viaja de un día para otro. Por tener un menor grado de restricciones, los destinos más solicitados son las islas Azores, Madeira, las Islas Canarias, la República Dominicana, México, Tanzania y Zanzíbar”.

La deprimente situación provocada por COVID-19 impulsó a Veronika, joven gerente de mercadotecnia de una agencia de publicidad checa, a viajar a la isla de Tenerife, en Canarias.

“Esta idea se me ocurrió a consecuencia de los acontecimientos en la República Checa, donde la situación epidemiológica no es muy positiva y todo está cerrado. Tengo una amiga en las Islas Canarias y llevo años prometiendo a visitarla. Además, Canarias es uno de los pocos lugares donde no te exigen, de momento, una prueba de COVID-19 y no se registran tantos casos de contagios”.

Foto: Veronika K.

Dado que el archipiélago presenta una situación más favorable en comparación con otras regiones de España, las restricciones no son tan severas. A diferencia de la República Checa, en Canarias no se ha aplicado el toque de queda nocturno, las tiendas y restaurantes permanecen abiertos y se permiten reuniones de un máximo de 10 personas que no vivan juntas.

Las empresas en la República Checa están llamadas por el Gobierno a facilitar a sus empleados el teletrabajo. De acuerdo con la Cámara Económica de la República Checa, se estima que durante la segunda ola de la pandemia, aproximadamente el 40% de los empleados trabajan de forma remota, un número similar al de la primera ola en primavera.

Profesionalidad en chanclas

Después de varias semanas trabajando desde su casa en la República Checa, el jefe de Veronika no puso obstáculos para que cambiara su lugar de trabajo por otro con vistas al mar. La gerente nos cuenta si es difícil mantener el mismo grado de compromiso laboral cerca de la playa.

“Aseguré a mi jefe de que dispondría de una buena conexión a internet y que mi rendimiento laboral sería igual que en Chequia. En cuanto al cumplimiento laboral, creo que resulta igual que en mi país. Entrego siempre todo a tiempo y da igual donde lo haga. En comparación con la oficina, donde además te la pasas hablando con tus compañeros, el trabajo remoto te permite organizar tu día de otra forma; trabajo varias horas por la mañana, luego hago, por ejemplo, ejercicio o me dedico a otra cosa, y vuelvo a trabajar por la tarde”.

Foto ilustrativa: Manueldesign20, Pixabay, CC0

Por su parte, Radek Traub elogia el clima agradable que impulsa positivamente su rendimiento laboral. No obstante, destaca que uno tiene que ser estricto consigo mismo y recomienda una técnica.

“La autodisciplina es importante. A mí me ayuda la técnica Pomodoro, es decir, dividir la jornada laboral en secciones regulares. Trabajo 25 minutos intensamente y 5 minutos descanso. Después de la cuarta jornada de 25 minutos descanso 15 minutos. Así uno logra trabajar más tiempo”.

Un teletrrabajo accesible económicamente

Veronika planea permanecer en Tenerife aproximadamente un mes, lo que resulta para ella económicamente sostenible, según comenta.

“Tengo que seguir pagando la renta de mi departamento y los gastos en Praga y al mismo tiempo pagar el alojamiento aquí, que me sale por unos 20 euros al día, así que no es inaccesible. La comida es un poco más cara, pero si cocinas en casa, no resulta tan costoso”.

Foto ilustrativa: janeb13, Pixabay / CC0

Desde el punto de vista económico, Radek Traub considera su estadía en Madeira accesible para muchos bolsillos.

“Los precios son accesibles y en ocasiones incluso más bajos que en Chequia. En cuanto al alojamiento, como no estoy solo, comparto los gastos, así que el costo se reduce”.

Veronika recomendaría a los empleadores que ofrecieran a sus empleados la posibilidad de decidir desde donde quieran trabajar, siempre y cuando el tipo de empleo lo permita.

“El sol es muy poderoso y cambiar el régimen de vida ayuda. Uno no sigue tanto las noticias como en Chequia donde ni siquiera puedes salir a muchos lugares. Estoy fuera del epicentro y las malas noticias no me abaten tanto. Obviamente me da pena ver los restaurantes y bares vacíos y uno se da cuenta del impacto que tendrá. Ahora que todo está cerrado en Chequia, la gente no está muy bien de ánimo, las reuniones de personas están limitadas y hay contagios. Es mejor estar en la playa con sol”.

De acuerdo con estos dos trabajadores-viajeros checos, el sector del turismo se ve afectado negativamente en las dos islas que han elegido para pasar este periodo. No obstante, encuentran a su alrededor a numerosos paisanos que llegaron con ganas de pasar su jornada laboral en un lugar cálido y apoyando el turismo local.