Boris Jirku: "Mi encuentro con García Márquez fue una casualidad"

Boris Jirku (Foto: autora)

El pintor Boris Jirku expone estos días en el Museo de Moravia Eslovaca de Uherské Hradiste, un ciclo de recuerdos de Brasil e ilustraciones de libros del escritor colombiano Gabriel García Márquez.

Boris Jirku (Foto: autora)
Con las ilustraciones de la novela "Crónica de una Muerte Anunciada", Boris Jirku ganó, en 1984, el premio principal del Concurso por el libro más bello de Checoslovaquia para autores menores de 35 años. El artista, procedente de la ciudad morava de Zlín, ilustró también "Cien años de soledad" y "El amor en los tiempos del cólera". Actualmente tiene listo para lanzar al mercado "El otoño del patriarca", el primer libro que leyó de García Márquez hace años.

"Como todas las cosas en mi vida también el encuentro con Márquez fue una casualidad. Encontré ese libro, en una traducción formidable de Josef Forbelský, en la librería de un amigo mío que no había leído un solo libro en su vida. ´El otoño del patriarca´ me fascinó, el texto fue extraordinariamente figurativo. Fue como una biblia de las artes plásticas para mí".

Al ilustrar la obra del escritor colombiano, Boris Jirku inventó su propio estilo original, no cargado de conceptos generales. Según cuenta, descubrió a García Márquez todavía en el estado virgen antes de que se hiciera famoso como autor del realismo mágico. Y fue García Márquez quien lo llevó a Brasil.

"Antes tuve una exposición en Cuba. Todos me decían que capté muy bien a América del Sur y que les gustó muchísimo, sólo que no me di cuenta de que todos tienen ojos marrones. Yo pinté ojos azules, verdes ... Puesto que he decidido reparar estos detalles, si es que me hice en este país ilustrador exclusivo de García Márquez".

Boris Jirku visitó en Brasil la zona del municipio de Río Claro. Durante su estadía tuvo con otros artistas checos una exposición en la capital de Brasilia y en Lídice brasileño.

"Mucho mejor que ser turista fue convivir con los brasileños, trabajar y conversar con ellos. Lo que más me gustó fueron esas charlas con la gente".

En Brasil Boris Jirku halló una nueva inspiración para su obra artística.

"Brasil representa para mí un sol agudo. En Brasil descubrí el paisaje. Para pintar el paisaje necesito sol, viento, agua, para que el paisaje tome vida. En Brasil lo vi por primera vez. Fue como si tuviera fiebre, en un día pinté hasta seis cuadros".

Las obras de Boris Jirku se pueden admirar en el Museo de Moravia Eslovaca de Uherské Hradiste hasta el 26 de agosto.

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