Aún hay mucho por hacer

Photo: European Commission

Con este espacio, "Del Totalitarismo a la Democracia", Radio Praga trata de ofrecer un vistazo sobre lo que ha representado el proceso de transición en la República Checa. Este espacio está dedicado a todas las personas interesadas en conocer detalles sobre la transformación checa desde la dictadura comunista hasta la democracia, por lo que creemos que encontraremos muchos radioescuchas en Cuba, donde importantes sectores de la población se preparan también para un proceso de cambio pacífico en la Isla. Tras la caída del régimen totalitario en Checoslovaquia, en 1989, el país se liberó finalmente de la doctrina comunista e inició el arduo camino de la reestructuración económica, social y política. Rápidamente los checos y eslovacos comenzaron su acercamiento a las estructuras democráticas de occidente. Por fin, este año, el 1 de mayo, la República Checa, junto con otras siete naciones ex comunistas de Europa, se convirtieron en miembros de la Unión Europea, en lo que representó el acontecimiento histórico más importante desde el término de la Guerra Fría. En Este programa Carlos González-Shánel conversa con la analista checa Dagmar Keberlova, experta en temas comunitarios, sobre lo que representó el proceso de acercamiento de su país a las estructuras comunitarias.

Foto: Comisión Europea
Si pudiéramos hacer un recorrido imaginario por los últimos quince años, ¿cómo analizaría o qué ha representado para la República Checa el proceso de adhesión a la Unión Europea?

"Yo creo que hay dos campos básicos. Hay gente que se imaginaba que el proceso de ampliación de la Unión Europea, de integración de nuevos países, sería mucho más rápido. Pensaban que todos esos países ingresarían a la Unión Europea... digamos unos tres, cuatro años después del derrumbe de los regímenes comunistas. Como sabemos, finalmente no ocurrió así. Por otro lado, había un grupo de personas que decían que el proceso sería más largo, porque esos países se encontraban prácticamente destruidos. Y así sucedió y pudimos ver que el camino fue bastante duro, a nivel trabajo. Hubo que adaptar muchas cosas: poner en marcha la economía, las leyes, juzgados que funcionaran, también armonizarse con las normas europeas, etc."

De todo este proceso de acercamiento a la Europa comunitaria, ¿cuál fue el principal aporte para los ciudadanos de la República Checa?

Foto: Comisión Europea
"Sirvió para marcar metas. Yo creo que después de 1989 la gente estaba muy emocionada: quería trabajar, luchar, conducir a la sociedad hacia la democracia. No obstante, después de tres o cuatro años la gente vio que no es fácil, que no se puede cambiar todo de la noche a la mañana. Entonces mucha gente se comenzó a deprimir porque no ganaban suficiente dinero... pensaban que aún no había democracia, o no como ellos la imaginaban. Por lo tanto, eso mantuvo al pueblo con una actitud de que hay que seguir trabajando hasta alcanzar el nivel que les permita ingresar en la Unión. Ello implicaba tener una economía estable, un sistema democrático sólido, entre otros".

En un país que acaba de terminar con un régimen totalitario, ¿cuáles cree que son los sectores en los que se debe poner más énfasis a la hora de querer efectuar un cambio?

Hay que trabajar en las personas. Hay que darles otra visión del mundo a quienes durante cuarenta años estuvieron acostumbradas a otro tipo de vida, a no tener libertad. Hay que enseñarles a vivir, a disfrutar, a trabajar por la libertad; enseñares a cambiar su modo de trabajar, de pensar, de enterarse e interesarse por el mundo. Este creo que fue el trabajo más duro de realizar en mi país, y aún siento que queda mucho por hacer".

Foto: Comisión Europea
¿Ud. cree que este factor afectará al entendimiento entre profesionales checos o ciudadanos de los nuevos países miembros de la UE y sus socios más "ricos" de occidente? Le pongo como ejemplo los funcionarios o políticos checos que han comenzado recientemente a trabajar en las estructuras comunitarias.

"Bueno, yo soy optimista en esto porque, por ejemplo, los profesionales checos que partieron hacia Bruselas están bastante preparados. Se trata de personas que han viajado, que han visto más allá de las fronteras de Europa, saben comunicarse con personas de otras nacionalidades, de otros continentes. Por lo tanto, en ese ámbito no creo que haya tantos problemas".

¿Qué podrán aportar los checos, eslovacos, polacos, entre otros?

"Cada quien aportará su experiencia. En lo referente a estos países, seguro podrán aportar a la "vieja" Unión Europea con nuevas visiones, nueva energía. Por ejemplo, lo primero que hicieron los eurodiputados de los nuevos países fue criticar que el Parlamento Europeo se encontrase en tres sitios distintos y propusieron su traslado a una misma sede. Proponían acabar con el desgaste de dinero en traslados, hoteles, etc., y dedicarlo a donde haga más falta, ya sea en Europa o fuera de ella... por que hay que decir que la UE dedica bastante dinero a otras regiones del mundo".

Sin temor a equivocarme me atrevo a decir que, más allá de la adhesión de la República Checa a la UE, el proceso de preparación previo y de cambios en las leyes, las reformas económicas, etc., fue positivo y los ciudadanos checos lo pueden palpar. Sin embargo, existe todavía mucho escepticismo. ¿A qué se debe?

"En parte debido a que la gente aún no lo vive como algo suyo, piensan: "otra vez alguien más allá de las fronteras está imponiendo nuevas leyes, nuevas reglas... determina lo que podemos y lo que no". Es decir, ven cierta similitud con lo que ocurrió durante cuarenta años de dictadura bajo la Unión Soviética. Obviamente eso es falso, pero así lo ve la gente. Teme que todo sea más caro, porque aún hay un desnivel grande entre los países nuevos y antiguos de la UE. En todo, siento que el miedo se va diluyendo porque, tras unos meses de estar dentro de la UE, las personas no han notado mayores cambios".

¿Se puede comparar a la República Checa con algún país de los viejos miembros comunitarios? Me refiero en concreto a la calidad de vida.

Foto: Comisión Europea
"Depende con qué país lo comparemos. Hay países que son más ricos que la República Checa y hay otros que son más pobres, pero en lo referente al nivel de vida no hay mayor diferencia entre los llamados "pobres entre los ricos", es decir, España, Portugal, Grecia y los más ricos de los países nuevos. La gente vive bien, no sufre hambre... lo que ocurre es que no tienen el mimo poder adquisitivo que tienen en países más ricos como Gran Bretaña, Suecia, etc."

Si los países ex comunistas de Europa Central y del Este no se hubieran planteado la meta de adherirse a la Unión Europea, ¿hubiera sido más difícil restaurar la democracia en la región?

"Yo creo que no hubiera ocurrido todo tan rápido. Eso es algo que comentaban los políticos antes de las elecciones para el Parlamento Europeo, es decir, aquellos partidos que se oponían a la entrada y no son tan pro europeos argumentaban que en la República Checa ya existen leyes que funcionan, la economía es estable, mucha inversión extranjera... claro, ¿Pero por qué? Todo esto ocurrió en vista de que entraríamos a la UE. Por eso también recibíamos mucho dinero de la Unión Europea, que también hace falta decirlo. Las inversiones extranjeras llegaban con la expectativa de que la República Checa, Eslovaquia, Hungría, entre otros países, pronto serían miembros comunitarios".

¿Piensa que la experiencia de quince años de democratización de esta parte del Continente pueda servir de ejemplo para países como Cuba, Bielorrusia, Corea del Norte, donde aún no ha podido restablecerse la democracia, pero que cuentan con importantes grupos sociales que miran precisamente a países como la República Checa?

"Yo pienso que si. Además pienso que es muy importante que la República Checa ayude a estos países. Es algo que ya se está haciendo, gracias a algunas organizaciones, algunas personas que ayudan o entrenan a grupos de oposición en estos países. Cuando ahí llegue la democracia, habrá mucho que utilizar de la experiencia nuestra. Seguramente no utilizarán todo, pero muchas de las experiencias de los primeros años tras la caída del comunismo serán muy útiles. Estas experiencias se pueden estudiar, aplicar y espero que le pueda servir muy pronto a esos países".