Al bailar flamenco me siento libre

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El destacado bailaor de flamenco español, Juan Polvillo, se presentó con su compañía en Praga en el marco de su gira europea. El artista dio en la capital checa, además, un curso de una semana de ese popular baile andaluz.

Los cursillos de Juan Polvillo en Praga fueron de dos niveles; principiantes con conocimiento y medio avanzados. Según indicó el bailaor, los checos muestran gran interés por el flamenco.

¿Cómo bailan los checos el flamenco?

"Pues, bien, la verdad es que esperaba otra cosa, pero lo cogen bien, tienen mucho compás y se ve que se preocupan por el flamenco".

¿Puede nacer un bailaor o una bailaora de flamenco por excelencia fuera de España?

"Pues sí, porque hay mucha gente que se dedica a eso y que después de ejecutar el baile, pues, lo practica y lo ejerce. Es que no porque seas español tienes que bailar flamenco, hay mucha gente que baila muy bien y son extranjeros".

¿Qué es lo más importante para hacerte un buen bailaor de flamenco?

"Practicar mucho, tener muy buena técnica y tener oído, lo que es lo principal, si no tienes oído, no puedes bailar nunca".

¿Y qué es lo más difícil de aprender?

"Creo que la técnica, la colocación del cuerpo, que necesitas muchas horas, para tener cierto nivel, como mínimo tienes que practicar dos o tres horas diarias".

¿Qué opinas sobre la evolución del flamenco actual?

"Bueno, el flamenco cada vez se está evolucionando más y creo que muchas veces ya nos pasamos. La verdad es que el tiempo va evolucionando y el flamenco también, pero yo me quedo más con el flamenco puro, no con el flamenco tan moderno. Hoy en día hay mucha gente, yo los respeto, cada uno tiene su manera de enseñar, pero a mí me tira más lo puro. Me acuerdo de farrucos, de Manuela, entonces es lo que a mí me gusta".

Últimamente surgió o resurgió, mejor dicho, el interés por el flamenco, ¿a qué se debe ese hecho?

"No lo sé, la verdad es que últimamente hay mucho flamenco, creo que el flamenco es una cultura mundial, porque si nos vamos a Japón es increíble, ¿no? Pero ya no es solamente el Japón, por ejemplo, yo he estado en Laponia, en Alaska, dando cursillos, y tú dices, bueno, ¿quién va a bailar en Alaska?, pero hay gente que baila ahí".

¿Personalmente, tú qué prefieres, los bailes alegres o los tristes?

"A mí me gustan más los tristes, me reflejo más bailando por seguiriya, tarantos o soleá, aunque me gustan todos, pero normalmente me gustan más los bailes de sentimiento, de pureza".

¿Al presentar un espectáculo, tienes los bailes montados fijamente o te gusta improvisar?

"Bueno, la verdad es que improviso mucho, hay bailes que los llevo montados, pero, por ejemplo, la solea que llevo es una cosa de improvisación, de tener un 'feeling' con el guitarrista y el cantaor que llevas detrás. La improvisación es un grupo, no soy solamente yo, sino un grupo entre el baile, el cante y el toque".

Para el próximo año preparas un nuevo espectáculo. ¿Cómo será?

"Un poquito más reflejado en como soy yo. Por ejemplo, se va a llamar "Mi libertad", porque es cuando yo bailo, me siento libre, entonces quiero expresar cómo me siento al bailar, para mí la libertad es el baile. Yo cuando más libre me siento es al bailar el flamenco".