Vrchlabí

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En nuestro programa de hoy nos trasladaremos a la ciudad de Vrchlabí, conocida por los checos como la puerta de entrada a la sierra de Krkonose.

Vrchlabí fue la primera ciudad checa fundada a orilla del río Elba. Se ubica a unos 130 kilómetros al norte de Praga, cerca de la frontera con Alemania, enclavada en medio de la sierra de Krkonose. Y es precisamente su ubicación lo que ha llevado por siglos a muchos lugareños a creer que Vrchlabí es la entrada al reino del mítico guardián de las montañas: Krakonos.

Los primeros escritos sobre Vrchlabí datan de 1359. En ellos figuraba una aldea llamada Wrchlab, que al parecer alcanzó su mayor apogeo en el siglo XVI. Entonces -cuenta la leyenda- gobernaba la aldea Krystof Gendorf, uno de los más respetados metalurgistas en toda la región de Krkonose.

Al morir Gendorf, la pequeña aldea pasó a manos del noble Jan Tetour de Tetov. En ese momento Wrchlab se comenzó a llamar Hohenelbe, en alemán. Transcurría el siglo XIII y poco a poco se comenzaban a asentar ahí familias de inmigrantes alemanes, principalmente mineros. Con el tiempo eran tantos los alemanes , que esa comunidad se convirtió en mayoría.

Poco después de adquirir la aldea, el noble Jan Tetour de Tetov se empezó a esforzar para que adquiriera el aspecto de una elegante ciudad. Fue entonces cuando mandó construir el bello palacio de Vrchlabí, de estilo renacentista, donde tiene hoy su sede la gobernación de la ciudad. Pero fue recién en 1853 cuando la aldea recibió el estatuto de ciudad.

Vrchlabí fue gobernado un tiempo por el generalísimo de las tropas imperiales, Alberto de Wallenstein, quien durante la Guerra de los Treinta Años desarrolló una pujante industria armamentista en esa ciudad. Se producían, entre otros, armaduras y balas de cañón.

Vrchlabí posee muchos monumentos nacionales y uno de ellos es el antiguo monasterio agustiniano, hoy transformado en museo. Durante nuestra visita a la ciudad conocimos ahí al señor Miloslav Bartos, quien nos confesó llevar cerca de cuarenta años trabajando como guía de aquel museo. Gracias al señor Bartos nos enteramos que Vrchlabí fue cuna de grandes personalidades.

"En Vrchlabí vivió la primera botanista europea, Josefina Kablíková. Su biografía fue publicada incluso antes de su muerte, en 1863, y varios diarios de la época escribían sobre sus trabajos. Además, en Vrchlabí nació Bruno Sir, uno de los más destacados etnógrafos de esa época en Europa", nos relató el señor Bartos.

Y hablando de personalidades relacionadas con Vrchlabí, no podemos olvidarnos de Marie Kubátová, una de las escritoras checas más célebres del período de entreguerras. Kubátová, que tiene cerca de ochenta años, ha publicado cerca de cincuenta libros y aún sigue escribiendo.

Entre sus trabajos más conocidos figuran sus cuentos sobre el amo y señor de las montañas, el mítico Krakonos. En ellos aparece como un hombre de largas barbas, amante de la justicia, que recompensa a quienes hacen el bien y castiga a los que llevan el mal a la región.

Según el señor Miloslav Bartos, hasta la fecha nadie ha logrado explicar cómo surgió la leyenda de Krakonos.

"Se piensa que Krakonos es una personificación de las fuerzas de la naturaleza. Los colonizadores de esa región debieron adaptarse a cambios climáticos de pronto tan sorprendentes y repentinos, que no hallaban otra forma de explicarlo que mediante la existencia de un ser superior que producía catástrofes naturales".

Aunque para el señor Bartos se trata simplemente de una leyenda, nos relató que una ocasión vivió una experiencia que por momentos lo llevó a creer en la existencia de Krakonos.

"Sucedió mientras realizaba una excursión con mi hijo a las fuentes del río Elba. Al partir el clima era sencillamente espectacular, pero al llegar a nuestro destino vimos como desde el norte se acercaba una nube gigantesca. En cosa de segundos de desató una tormenta tan fuerte, que daba la impresión que el mundo se estaba acabando. Era como si la naturaleza estuviese molesta por algo. No teníamos nada para protegernos de aquella lluvia y cuando comenzábamos a desesperarnos la tormenta paró y todo volvió a la normalidad".

Durante la segunda mitad del siglo XIX, Vrchlabí fue una de las ciudades industriales más prósperas en todo el Imperio Austro-Húngaro. Sin embargo, aquel esplendor duraría solamente hasta septiembre de 1938: al igual que muchas otras ciudades fronterizas, Vrchlabí fue ocupada por la Alemania nazi y sólo después de la liberación de Checoslovaquia, en 1945, volvió a ser administrada por este país.

Según el señor Miloslav Bartos, la presencia germana en la región de Krkonose fue siempre bien marcada. Tanto es así, que hasta la fecha prevalece la influencia del alemán en el dialecto hablado por los lugareños.

"El dialecto original de esta región lo habla realmente muy poca gente. Con el tiempo han desaparecido las personas que lo sabían hablar. Por lo tanto, prevalece el dialecto que trajeron los colonizadores alemanes después de la Segunda Guerra Mundial... y hasta ahora se sigue hablando".

Aquí termina otro de nuestros recorridos imaginarios por la República Checa. Esperamos que lo hayan pasado bien con nosotros y que vuelvan a sintonizar la próxima edición de Radioviajes.

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