Una partida de ajedrez en la calle, o tocar un rato el piano al aire libre

Ondřej Kobza, foto: ČT

Los amantes del ajedrez podrán ahora jugar una partida en algunos de los rincones con más encanto de Praga. Ondřej Kobza, el empresario que puso en las calles viejos pianos a libre disposición de los viandantes, sigue ahora con su idea de revitalizar el espacio público praguense con tableros de ajedrez callejeros.

Foto: Jakub Urban
Una partida de ajedrez no es solo un ejercicio intelectual, sino también el encuentro de dos personas alrededor de una mesa en un ambiente tranquilo y relajado. Este aspecto social del juego es lo que ha llevado al empresario Ondřej Kobza, conocido por llenar las calles de Praga de pianos, a continuar dando vida a la capital checa situando tableros de ajedrez en algunos lugares estratégicos.

En opinión de Kobza, es necesario hacer algo para que las calles de Praga se conviertan en lugar de encuentro.

“A mi parecer no se trata de jugar al ajedrez, al igual que en el caso de los pianos no se trataba de la música, sino de la reunión de la gente. Se trata de experimentar otro tipo de espacio. Simplemente me divierte inventar nuevas trampas en esta ciudad para que la gente pueda verse y ponerse a hablar”, afirmó.

Ondřej Kobza, foto: ČT
De momento estos tableros, construidos con hormigón en unos casos, a partir de viejos pupitres escolares en otros, invitan al juego con su peculiar geometría en la Plaza de la Paz (Náměstí Míru), los Jardines de Rieger (Riegrové sady), la plaza de Carlos (Karlovo náměstí) o el parque de Grébovka. En el barrio de Karlín el tablero llegó a petición del propio Ayuntamiento de Praga 8, según cuenta la concejala Markéta Adamová.

“Como no vi en el plan ningún sitio de Praga 8 me dije que sería apropiado implicarse y ofrecerse a colaborar en el proyecto, así que nos pusimos en ello y ahora estamos haciendo tableros en todo el distrito. Por ahora el primer lugar elegido es la plaza de Karlín, y estamos considerando otros lugares. La gente tiene la posibilidad de decir dónde le gustaría tener un tablero y cuándo querrían usarlo”, comentó.

Si los tableros tendrán realmente éxito es difícil de decir, los interesados tienen que traer sus propias piezas. Lo que es seguro es que les costará igualar a la repercusión de los pianos. Desde su puesta en marcha el año pasado, estos instrumentos ya son parte permanente del paisaje urbano de la capital, y han mostrado interés en instalarlos otras 30 ciudades checas, a pesar de los ocasionales casos de vandalismo.

Es de sobra conocido el caso del policía que se puso a tocar el piano en la calle y fue grabado por un turista, unas imágenes que dieron la vuelta al mundo y que al agente le valieron una amonestación. Más recientemente un turista fue grabado interpretando ‘Para Elisa’ en el piano situado en el aeropuerto de Praga. El vídeo ha conseguido de momento en You Tube más de ocho millones de visitas, confirmando el interés de estas iniciativas no solo para la ciudadanía, sino también para la imagen del país.