Un nuevo documental muestra la vida de la comunidad checa en el Banato rumano
‘Corazones checos del Banato’ es un documental de Jiřina Šimková, estrenado recientemente en Praga, que muestra la vida cotidiana de los checos, cuyos antepasados se asentaron hace 200 años en la región del Banato, Rumania. Esa comunidad conserva hasta hoy el idioma y la cultura del país.
El Banato es una región en Rumania en la que existen siete pueblos habitados exclusivamente por descendientes de checos que se instalaron en esa zona hace ya dos siglos. Durante varias visitas al lugar junto a un grupo de estudiantes de la Escuela Superior Técnica de Praga (ČVUT), la directora de cine Jiřina Šimková se vio fascinada por esa comunidad y se le ocurrió rodar un filme al respecto. Después de cuatro años de trabajo, el documental ‘Corazones checos de Banat’, de una hora y media de duración y producido por ČVUT, ha sido estrenado hace poco en la Capilla de Belén, en Praga.
Jiřina Šimková contó sobre su película en una entrevista para la Radio Checa.
“El filme narra la llegada de los checos al Banato, así como su vida actual. O sea, cómo llegaron los primeros checos a esa zona hace 200 años, se asentaron allí y aunque las condiciones de vida eran muy duras, se quedaron hasta hoy. Me llamó mucho la atención cómo esa gente mantiene hasta el presente el idioma y las tradiciones de su antigua patria. Aunque algunos regresaron hace unos años a Chequia en busca de trabajo, sobre todo los más jóvenes, otros checos vienen, se compran una casa y se quedan a vivir allí. Tal es la situación actual en el Banato”.
Cuenta Šimková que la comunidad checa en el Banato la fue conociendo de a poco durante sus visitas a los festivales de cultura que se celebran allí a finales de primavera.
“Gracias a esas visitas y los contactos que fuimos entablando con los checos en el Banato, su mundo se abrió ante nosotros de una manera totalmente diferente a lo que pueden ver los turistas, por ejemplo. Nos ganamos mucha confianza de parte de los checos de allí y ellos comenzaron a contarnos la historia de sus antepasados. De cómo los engañaron durante el Imperio Austro-Húngaro cuando les prometían muchas cosas si se iban a Banat y luego tuvieron que enfrentarse a condiciones muy duras en medio de una zona montañosa. El legendario historiador local Josef Kocman, gracias a quien pudimos conocer todo a fondo, y quien lamentablemente murió antes de ser terminado el documental, nos resumió entonces con gran firmeza la creencia de esa gente: “un checo sobrevive incluso sobre una roca pelada”.
De acuerdo con Jiřina Šimková, Josef Kocman es el protagonista del documental que lo acompaña desde el comienzo, contando toda la historia. El filme tenía originalmente tres horas de duración y fue muy difícil reducirlo a una hora y media, ya que hubo que eliminar muchos pasajes con las historias familiares de varios habitantes de las aldeas checas de Banat. Según Šimková, aunque la vida de los checos en el Banato fue mejorando de a poco con el pasar de los años, en algunos aspectos sigue siendo dura hasta el presente e incluso en el siglo XXI la comunidad se enfrenta a diversos retos.
“Desde mi punto de vista, pero claro, yo no vivo allí de forma permanente, la cuestión más complicada son las posibilidades de trabajo, de cómo quedarse allí y sobrevivir. Como dicen los checos del Banato, algunas personas tienen mayores posibilidades y otras no las tienen. Yo diría que todos tienen algún chance, porque esa gente es muy resistente y firme, lo que es admirable, pero la realidad puede ser muy diferente. Muchas personas, sobre todo los jóvenes, se marchan en busca de trabajo, quedándose personas mayores sobre todo, que poco a poco abandonan este mundo. Con todo esto la población se va reduciendo, aunque, por otro lado, otros jóvenes de Chequia llegan a estas aldeas y se quedan a vivir. Por ejemplo, hace cierto tiempo llegaron dos becarias que se enamoraron de dos chicos del lugar, se casaron y las dos se instalaron”.
Las dos antiguas becarias ya tienen familia, pero no quisieron compartir su historia de amor porque, según le dijeron a Šimková, es una historia tan personal y preciada por ellos, que se la guardan para ellas.
Šimková apreció también las tradiciones musicales y el idioma que conserva la comunidad checa en el Banato.
“En lo que respecta a la música, por ejemplo, ellos tocan sobre todo canciones populares checas. Tocan acordeón, piano, etc., todo debe sonar muy en alto, y cantan y bailan mucho. Ellos conservan la cultura checa y nosotros hemos concebido el documental en parte como un regalo, un modo de agradecimiento a los checos del Banato, por haber conservado nuestro idioma y cultura de una manera muy respetuosa, lo que es admirable. Creo que llegué a entender a qué se debe eso. Es que dentro de la comunidad existe un gran respeto y el anhelo de ayudarse mutuamente, ellos no viven en soledad. Son conscientes de que si no se ayudan los unos a los otros, no sobrevivirán, más en medio de una zona montañosa muy hostil. Así lo tienen desde el comienzo”.
Después de su reciente estreno, el documental ‘Corazones checos del Banato’ será proyectado a partir de enero próximo en los cines de las ciudades y pueblos de Chequia a los que regresaron en busca de trabajo algunos checos del Banato en los últimos decenios. Esos lugares son muchos y los ciudadanos que asistan a las proyecciones tendrán la posibilidad de mantener una charla con los descendientes de checos de Banat antes de ver el filme. Además de los cines, muchas escuelas y bibliotecas de la República Checa están interesadas en poder presentar el documental en sus instituciones.








