Un cordero todoterreno

Corderito de Pascua, foto: Štěpánka Budková
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Originado como un modo simbólico de hacer accesible una carne que no todos podían adquirir, el corderito de Pascua es una de las tradiciones más curiosas de checos y eslovacos que, gracias a su simpleza, se mantiene vigente después de varios siglos. En esta entrevista, la profesora Radka Návarová nos cuenta la historia de este tradicional postre y ofrece algunos secretos para poder prepararlo en cualquier país de habla hispana. 

La profesora Radka Navarová y su corderito de pascua en Buenos Aires,  foto: Juan Pablo Bertazza

Sincretismo. Esa es una de las palabras clave para entender el origen de algunas tradiciones y costumbres checas que remiten a una especie de convivencia cultural entre creencias y costumbres católicas, judías y paganas. Tal es el caso del tradicional corderito checo de Pascua, uno de los emblemas más atractivos en los festejos de este período del año que, tal como cuenta la profesora Radka Návarová, además de formar parte de la idiosincrasia particular de checos y eslovacos, tiene un origen muy curioso.

“Comer cordero en Pascua es algo típico para muchos países porque es algo bíblico, aparece en la Biblia. Pero los checos y los eslovacos resolvieron así el problema de que no todos podían acceder a la carne. Entonces, por lo menos, hicieron ese postre con forma de cordero para que todos pudieran comer cordero, aunque no sea carne”.

Návarová agrega que el corderito se fue convirtiendo en un verdadero símbolo de la Pascua como también sucede, por ejemplo, con ovejas, conejitos y huevos, solo que estos últimos son mucho más conocidos en otros países del mundo. El corderito de la Pascua checa se mantuvo vigente con el paso de los siglos aun cuando los contextos, por supuesto, fueron cambiando de manera rotunda.

Corderito de Pascua,  foto: Radka Navarová

“En la República Checa ahora mucha gente come las dos cosas: comen carne de cordero y también tienen el corderito, pero eso es de una época en la que no todos podían comer carne de cordero, y quedó”.

Mazanec,  foto: Archivo de RPI

De todas formas, aclara Návarová que la comida más antigua de Pascua es, en realidad, el “mazanec”, una masa de levadura dulce y redonda similar a la “vánočká” y también a la famosa rosca de Pascua. Y aunque el origen del corderito es posterior sigue siendo un dulce típico de la Pascua, aunque ya no se trate de un producto tan casero como en tiempos pasados.

“Me parece que mi mamá, por ejemplo, ni lo hace, lo compra. Y mi abuela sí lo hace casero. En los pueblos chiquitos se mantiene más la tradición de hacerlo en casa mientras que, en las ciudades, ya es algo más comercial que se compra en el supermercado o en la panadería y listo”.

Corderito blanco en un supermercado de Praga,  foto: Juan Pablo Bertazza

Y aunque se trata de un símbolo muy vigente a lo largo de todo el país, sí aclara Návarová que, como sucede con muchas otras tradiciones, por ahí se ve aún más en el sur de Moravia donde, por otro lado, se concentra el mayor porcentaje de católicos del país.
Radka Návarová, nacida en la ciudad de Tábor, trabajó varios años como profesora de checo en Buenos Aires y, cada vez que llegaba la Pascua, les preparaba a sus alumnos un corderito que, en el aula, jamás pasaba desapercibido.

“Creo que la forma que tenía era muy clara, pero a mí me causaba mucha gracia que entraba al aula y los alumnos gritaban, no sé, cualquier cosa: ‘¡Un perrito! ¡Un gatito!’, que es gracioso porque era como si en República Checa comiéramos gatitos o perritos para Pascua, pero para algunos era una costumbre totalmente nueva y les encantaba aprender eso en la clase de checo. También había señoras que todavía se acordaban de que lo hacía su mamá y, entonces, hasta se emocionaban”.

Foto: Eva Turečková

Cuenta Návarová que la principal dificultad para hacer el corderito en otros países es que no siempre existe algo similar a lo que, en Chequia, se conoce como ‘polohrubá mouka’, un tipo de harina ni muy fina ni muy gruesa que mantiene a la perfección la forma del cordero. Afirma Návarová que si se hace con harina fina queda demasiado esponjoso y además puede provocar que se rompa el cordero. Entonces, lo que recomienda es mezclar la harina fina con sémola u otra harina más gruesa para lograr un efecto similar. En todo caso, más allá de esa pequeña complicación que surge fuera de Chequia, el corderito es, desde su mismo origen, un dulce muy simple.

Foto: Eva Turečková

“Tuve un par de alumnos que, al tercer año de haberlo probado, me decían que no era tan especial el postre en sí, pero, justamente, si reemplazó la carne de cordero para tener algo en casa accesible a todos, no iba a ser un postre súper complicado con muchos ingredientes caros. Todo lo que tiene es básico: harina, huevos, azúcar y después sí es cierto que se puede mejorar un poco con cosas que originalmente no tenía, como pasas de uva o algunas otras frutas disecadas o coco, pero básicamente es un bizcochuelo”.

Por supuesto, el otro elemento indispensable del corderito de Pascua checo es el molde, que puede ser de distinto tipo y tamaño como, por ejemplo, de metal, silicona o cerámica. Incluso afirma Návarová que, en algunos países, se puede encargar cualquier molde que uno necesite por lo que eso tampoco sería un problema. Además de dejar un excelente recuerdo de su paso como profesora de checo, donde logró convertirse en una persona muy querida, Radka Návarová llevó de Chequia a Buenos Aires varios moldes de corderito. Y afirma que ni siquiera en Macao, la ciudad en la que actualmente reside, va a dejar de hacerlo.

“Ahora voy a hacer corderito acá en Macao pero no conseguí el molde que tenía allá en Argentina, que es como un molde de silicona que además tiene otro molde debajo de alambre para mantener bien la forma, y ahora tengo solo el de silicona que queda medio abierto y no tan lindo porque siempre todos los moldes míos se los dejé a los clubes checos o a algún amigo argentino o checo-argentino, por ahí unos diez moldes quedaron en Buenos Aires”.

Respecto a la pandemia cuenta Návarová que, a diferencia de muchos países europeos o latinoamericanos, en Macao nunca hizo falta obligar a las personas a usar mascarillas ya que es una sociedad mucho más habituada a hacerlo. Sí destaca que cerraron las fronteras a comienzos del año pasado y aún mantienen medidas estrictas incluso cuando, desde el comienzo de la pandemia, solo tuvieron cuarenta y ocho casos y, llamativamente, no se registran contagios desde abril de 2020. Por otro lado, cuenta que en uno de los últimos vuelos que hubo desde Tokio a Macao para que pudiera volver la gente de Europa, los pasajeros utilizaron mascarillas, guantes y, si bien no era obligatorio, se recomendaba utilizar pañales para evitar el uso del baño en el avión. Por supuesto, la posibilidad de detener la actividad económica también tiene que ver con que se trata de una ciudad muy rica que, según los cálculos, gracias a sus reservas, podría mantenerse durante ocho años prácticamente sin producir.

Návarová cuenta que, en la actualidad, hay en toda la ciudad de Macao cinco checos con los que suele reunirse y, por supuesto, en esta Pascua no les va a faltar el famoso corderito que nació como solución a la falta de carne y, gracias a su simpleza, logró convertirse en una de las tradiciones más famosas de Chequia.

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