Talar o no talar... He ahí el dilema

La Dirección General de Tráfico presentó hace poco su propuesta de talar este año miles de árboles que circundan las carreteras locales, con el fin de aumentar la seguridad vial. Sus planes despertaron arduos debates en la sociedad checa. ¿Quién es el verdadero culpable de centenares de accidentes mortales al año? ¿Los árboles o los conductores que chocan contra ellos?

Un total de 177 conductores fallecieron el año pasado en el país tras estrellar su vehículo contra un árbol. La cifra representa una quinta parte de las víctimas de accidentes de tránsito ocurridos en 2008. El argumento de la administración de carreteras parece lógico: si hacemos desaparecer los árboles, el número de accidentes mortales disminuirá un 20 por ciento. Así lo ve también Karolina, de 37 años, una conductora habitual.

“Creo definitivamente que se reduciría el número de víctimas, porque el choque contra un árbol siempre causa heridas graves a los ocupantes del vehículo. Y creo que disminuiría también el número de accidentes, en general, ya que las vías resultarían más transparentes sin los árboles”, señaló Karolina.

Pero el asunto no es tan simple. Los miembros de la fundación ecologista Partnerství, que protesta contra la tala masiva de árboles, estudiaron con detalle las estadísticas policiales del año pasado.

Descubrieron que las principales causas de los choques contra los árboles fue la velocidad inadecuada, el adelantamiento peligroso y el consumo de alcohol. Sumando todos estos factores, el 99 por ciento de los accidentes se produjo por culpa del conductor. Si es así, bastaría con que los choferes respetaran las reglas viales y el problema desaparecería. Esta es la opinión de Miluše, de 58 años, una ciudadana preocupada por el tema.

“Estoy de acuerdo con que se corten los árboles al lado de las carreteras principales, donde el tráfico es muy denso. Pero en las secundarias, que los conductores adapten la velocidad a las condiciones de la vía”, señaló Miluše.

El Ministerio del Medio Ambiente, con Martin Bursík al frente, argumenta además que los árboles suponen una barrera natural que protege las carreteras contra los agentes climáticos, como el sol, el viento, la lluvia y la nieve, y que absorben una gran cantidad de emisiones producidas por los automóviles.

Al mismo tiempo, los árboles ayudan a orientarse en el terreno y cumplen una función estética, destaca Petr, de 34 años.

“Las arboledas constituyen una de las principales características del paisaje de cada zona, así que sería una pena cortarlas. Además, estoy convencido de que los árboles por sí solos no son los culpables de los accidentes”, sostuvo Petr.

El Ministerio del Medio Ambiente busca maneras de salvar las arboledas checas. Sus expertos preparan un proyecto de enmienda a la Ley de Protección de Paisaje y Naturaleza, que hará más difícil obtener el permiso para cortar los árboles.

También planean realizar un estudio sobre las arboledas, desde su función estética y ecológica hasta su influencia en la seguridad vial.

Mientras no se lleven a cabo estas dos medidas, la tala masiva de árboles al lado de las carreteras queda estrictamente prohibida en la República Checa.