Suena en Praga la Campana de la Libertad hecha de armas rusas
En la iglesia del Santísimo Salvador, en Praga, suena una nueva campana desde hace un par de días. Se llama Salvador o también Campana de la Libertad, y fue realizada con armas rusas empleadas contra Ucrania.
La Campana de la Libertad, creada en un taller en Países Bajos con metal de armas rusas utilizadas en Ucrania, dobla desde hace un par de días desde la torre norte de la iglesia del Santísimo Salvador, situada cerca del puente de Carlos, en Praga. Antes de ser puesta a sonar, fue bendecida por el padre Tomáš Halík, quien recordó la difícil situación en Ucrania y recalcó que no todas las personas en el mundo gozan de paz y libertad.
El padre Halík calificó también de muy significativo que “aquello que se fabricó como un instrumento para matar, sea ahora un instrumento musical. En este lugar, en el corazón de Praga, su voz se escuchará muy lejos seguramente y recordará los anhelos de paz”.
Más tarde, la campana fue elevada a la torre norte de la iglesia del Santísimo Salvador.
La campana, a la que se le dio el nombre Salvador, fue realizada en el taller campanero en Asten, Países Bajos, que se dedica a la fundición de campanas desde 1872. Salvador reemplaza a la antigua campana del mismo nombre que, durante la Primera Guerra Mundial, había sido utilizada para la fabricación de armas. Esta vez fue al contrario, para la Campana de la Libertad fueron fundidas armas, municiones de artillería y restos del misil ruso S-300 utilizadas por el Kremlin en Ucrania, como recordara hace algún tiempo Joost Eijsbouts, propietario del taller de fundición.
“Esta campana contiene un gran simbolismo y para nosotros este proyecto fue realmente algo muy específico. El trabajar un material que había sido utilizado para la violencia y transformarlo en algo pacífico es una buena idea”.
Devolver la campana Salvador a su lugar fue idea original del ex embajador de Países Bajos en Chequia Daan Huising, quien colaboró en la realización del proyecto con la Embajada de Ucrania en este país y con Ondřej Boháč, de la asociación Sanctus Castulus, quien hace sonar las campanas en varias iglesias de Praga desde sus 13 años y quien se encargó de ese proyecto.
La campana fue fundida en mayo de este año en tan sólo dos semanas y media, aunque normalmente suele tardar entre seis y ocho semanas. Y en junio fue entregada a la parroquia en Praga. Los preparativos para su fabricación y todo el proyecto tardaron sin embargo mucho más tiempo, como recordara para Radio Praga Internacional en el acto de la bendición de la Campana de la Libertad el campanero Ondřej Boháč.
“Primero hubo que conseguir el material y traerlo desde Ucrania, en lo que ayudó la Embajada de ese país en Chequia. Luego tuvimos que procesar el metal, porque las campanas se hacen de bronce y las armas habían sido fabricadas de aleación de diversos metales, por lo que hubo que fundirlas y limpiar el material. Después lo llevamos al taller campanero de Aspen, porque el embajador de Países Bajos pidió que la campana se fabricara en su país, y ellos la hicieron según nuestro diseño. Más tarde, concretamente en junio, cuando estuvo de visita en Praga la pareja real de Países Bajos, donó a la capital checa la campana Salvador, que también había llegado justamente a Praga. Y recién, después de haber sido bendecida y subida a la torre, la campana pudo comenzar a sonar”.
La Campana de la Libertad pesa 198 kilos y tiene 69 centímetros de diámetro. En su cubierta hay pequeñas cruces que simbolizan a las víctimas de la agresión rusa contra Ucrania y una frase en tres idiomas: checo, ucraniano y holandés que dice: “Habiendo sido fundida de fragmentos de armas en tiempos difíciles de la agresión rusa contra Ucrania, llamo a la paz y la libertad, en tanto que manifiesto de la amistad entre Países Bajos, Ucrania y Chequia”.








