Sube el precio de la cerveza

El mayor productor de cerveza del país, Pilsner Urquell, anunció una subida de un 3% de media para la mayor parte de sus productos desde octubre. Según la agencia de noticias ČTK, casi todos los productores están adoptando medidas similares.

La última subida de precios de la cerveza checa más famosa, la de Pilsen, se produjo en octubre del año pasado, pero solo afectó a la cerveza embotellada. En esta ocasión, la cerveza de barril también lo notará. Hacía tres años que la Pilsen de barril no variaba de precio.

No es la única. La praguense Staropramen ya se encareció en julio. “La razón principal es la notable subida de precios del agua, la energía y el petróleo”, explicó a ČTK la portavoz de la compañía, Denisa Mylbachrová. De media, los productos de Staropramen subieron un 2,9%.

Servírka,  foto ilustrativa: Lenka Žižková

Pilsner Urquell (Plzenský Prazdroj), que además de la Pilsen produce las marcas Radegast, Gambrinus, Kozel y la sin alcohol Birell, sufrió duramente los efectos de la pandemia por el cierre de bares y restaurantes, donde habitualmente se sirve el 40% de la producción total del grupo.

Para la empresa supuso una reducción de sus ingresos de más de 600 millones de euros y una merma de sus beneficios de unos 150 millones de euros.

La compañía, sin embargo, anuncia que este año ha invertido casi 40 millones de euros en mejorar sus instalaciones con la construcción de una nueva sala de cocción en Nošovice, donde se hace la Radegast, ampliando los espacios de almacenamiento en Pilsen y ampliando la capacidad productiva en las instalaciones de Velké Popovice, en la planta donde se produce la Kozel. El grupo también subraya que, a pesar de la pandemia, han asegurado el puesto de trabajo a todos sus empleados.

El grupo Heineken, propietario en Chequia de marcas como Krušovice, Starobrno o Zlatopramen, no ha querido por el momento comentar sus planes estratégicos, que entrarán en vigor en 2022. Por su parte, Budějovický Budvar o Svijany, preguntados por ČTK, aseguraron que no piensan cambiar sus precios, al menos, hasta que acabe el año.

Sin embargo, Bernard, que tampoco ha cambiado sus precios en los últimos tres años, decidirá la semana que viene subidas y la fecha en la que se empezarán a aplicar.