San Venceslao: el Abel de la historia checa

Venceslas

Bienvenidos, estimados oyentes, a este programa especial de Radio Praga dedicado a uno de los personajes más destacados de la historia checa, San Venceslao, asesinado por su hermano en el año 935. El 28 de septiembre, aniversario de su martirio, se conmemora en el país como fiesta nacional.

Su nombre está entre los más populares del país. La moneda de 20 coronas lleva su retrato. La mayoría de los checos cree que cuando llegue el peor momento, saldrá con su legendario batallón del monte Blaník para salvar a su nación. El patrono checo San Venceslao es, sin duda, personaje clave de la historia del país.

Josef Žemlička, profesor de la historia checa de la Universidad Carolina de Praga, explica los motivos por los que este santo siempre ha gozado de mucha popularidad en las Tierras Checas.

“San Venceslao jugó un importante papel en la formación de la nación checa en el medioevo. Además, siempre ha sido considerado como protector y patrono de los checos. Sabemos por las crónicas que los soldados checos del siglo XII y XIII luchaban bajo el estandarte de San Venceslao porque creían que les iba a asegurar la victoria. Y esta tradición pasó a los siglos posteriores”, sostuvo Žemlička.

El asesinato de Ludmila
Según fuentes históricas, San Venceslao nació en el año 907, hijo mayor del príncipe Vratislao I, de la estirpe de los Premislitas, que ejercía mucho poder en Bohemia Central en aquellos tiempos.

Su madre Drahomíra, procedente de un principado eslavo situado al noroeste del país, pasó a la historia como la asesina de Ludmila, su propia suegra.

El conflicto entre las dos mujeres se desató poco después de la muerte de Vratislao. Drahomíra disputaba con su suegra la influencia sobre el adolescente príncipe Venceslao hasta que, el 15 de septiembre del año 921, envió a sus guerreros para que estrangularan a Ludmila en su fortaleza de Tetín.

El asesinato de Ludmila, la primera mártir de la casa de los Premislitas, inspiró a numerosos artistas de siglos posteriores.

 El asesinato del príncipe Venceslao
El príncipe Venceslao tomó el poder poco después del asesinato de su abuela y pronto empezó a desarrollar una política encaminada a que Bohemia alcanzara una posición más fuerte y más respetada en Europa. Como era de costumbre en aquellos tiempos, utilizó para ello la Iglesia.

Venceslao sabía que poseer la reliquia de un santo aumentaba notablemente el prestigio de un soberano. Por eso solicitó al rey sajón, Enrique el Pajarero, que le cediera el hombro de San Vito, cuyas reliquias habían sido trasladadas con anterioridad a Sajonia procedentes de la abadía de Saint-Denis, Francia.

Una vez obtenida la reliquia, el príncipe fundó en el Castillo de Praga una iglesia consagrada a este santo.

Pero Venceslao no gozó durante mucho tiempo de su posición. El 28 de septiembre de 935, a sus 28 años, fue asesinado por su hermano Boleslao ante la puerta de la iglesia de Stará Boleslav.

Los motivos del crimen se debatieron durante siglos. Según Josef Žemlička, eran principalmente de carácter político.

“Los historiadores discuten hasta nuestros días sobre los verdaderos motivos del asesinato. Algunos creen que eran religiosos, otros, políticos, y hay quienes opinan que eran de carácter puramente personal. Según mi opinión, el principal punto de discordia entre los dos hermanos fue la visión de cada uno de ellos de la forma de administración estatal. Mientras que Venceslao respetaba la división del territorio checo en diferentes principados, Boleslao quería concentrar el poder en manos de una sola persona, el soberano”, afirmó Žemlička.

Fuera como fuera, el fratricidio que tuvo lugar en Stará Boleslav, tan parecido al asesinato bíblico de Abel por Caín, se convirtió en el crimen más sonado de la historia checa.

El martirio de San Venceslao dio origen a numerosas leyendas. Una de ellas cuenta que la sangre que brotó de las heridas del príncipe, resistía a todas las tentativas de limpiarla.

Se dice que Boleslao mandó lavar varias veces la puerta de la iglesia, ante la cual Venceslao había sido asesinado, sin embargo, las gotas rojas de su sangre permanecían frescas como si estuvieran recién derramadas.

Otra leyenda habla de los milagros que tenían lugar en torno a la sepultura de San Venceslao en Stará Boleslav. Los enfermos que se acercaban a la tumba salían curados y por la noche descendían del cielo coros de ángeles, cuyo canto se escuchaba a millas de distancia.

Sin embargo, la leyenda más fuerte y viva sigue siendo la del monte Blaník. Se dice que un ejército de caballeros encabezado por San Venceslao duerme en sus entrañas, esperando a que llegue el peor momento de la nación checa, para acudir en su ayuda.

Blaník, situado en Bohemia Central, aparece en las fuentes históricas por primera vez en relación con los celtas. Los restos de sus asentamientos, que datan del siglo IV antes de Cristo, se han conservado en el lugar hasta el presente.

Sin embargo, los orígenes de la leyenda sobre el batallón escondido dentro del monte se remontan al siglo XV, según explica Eduard Maur, especialista en la historia checa y autor del libro titulado Memorias de los montes.

Caballeros de Blaník
“Las primeras alusiones sobre el mito datan del siglo XV. Se trata de las visiones de los ciudadanos checos Oldřich de Rožmberk y Mikuláš Vlásenický, quienes relatan sobre un montón de enemigos, arroyos de sangre y un país que sufre bajo las pezuñas de los caballos. Ambos autores coinciden que cuando el pueblo esté en el peor de los peligros, los caballeros de Blaník saldrán del monte y harán huir al enemigo del país”, sostiene Maur.

Blaník jugó un importante papel en el siglo XIX, durante la época del renacimiento, ya que la leyenda relacionada con el monte favorecía las ideas del movimiento nacional checo, destaca Maur.

“El mito sobre Blaník comprende dos motivos importantes: el motivo de la última victoria y el motivo del despertar; los caballeros de Blaník despiertan de una hibernación centenaria al igual que la nación checa. Por eso fue tan popular en el siglo XIX”, explica Maur.

En el año 1848 surgieron varias canciones inspiradas en dicha leyenda y en el año 1849, el destacado dramaturgo checo, Josef Kajetán Tyl, compuso la obra denominada ‘La visión de Jiřík’, basada en el mismo mito.

Estatua de San Venceslao de Josef Myslbek
Hablando de San Venceslao, no podemos olvidarnos de su monumento situado en la céntrica plaza Venceslao en Praga. Junto con el Castillo de Praga y el Puente de Carlos está entre los principales símbolos de la capital checa.

Originalmente, la estatua debió formar parte de la decoración del Museo Nacional, pero uno de los principales arquitectos de la época y un importante mecenas de la cultura checa, Josef Hlávka, solicitó que se encontrara un lugar especial para el monumento.

En el año 1894 fue convocado un concurso para la realización del monumento. Un consejo artístico se encargó de evaluar los proyectos y escogió a dos candidatos: Bohuslav Schnirch y Josef Václav Myslbek, propulsado por Hlávka, señala la historiadora Jaroslava Nováková, de la Universidad de Pilsen.

“El concurso fue como si hubiera sido creado para Josef Václav Myslbek. Su proyecto para la estatua de San Venceslao gozó de mucho éxito en exposiciones internacionales. Entonces fue cuando llamó la atención de Josef Hlávka, quien prometió pagarle tres mil monedas de oro en caso de que participara en el concurso”, sostiene Nováková.

Estatua de San Venceslao en los Huertos de Vyšehrad
El público también tuvo la posibilidad de expresar su opinión acerca de los proyectos y eligió, de forma unánime, el de Bohuslav Schnirch, ya que correspondía mejor a las ideas que tenía sobre su santo preferido. A pesar de ello, el proyecto de Myslbek salió ganador del concurso.

Pero una estatua de San Venceslao había decorado la plaza aún antes, aunque mucho más pequeña y modesta, recuerda Jaroslava Nováková.

“La estatua estuvo ubicada en la fontana de la plaza donde permaneció hasta el año 1879. Actualmente se puede admirar en dos lugares: una copia está situada en los Huertos de Vyšehrad y el original, en el Lapidario del Museo Nacional”, subraya Nováková.

El conjunto escultórico de San Venceslao, situado en la parte superior de la Plaza Venceslao, en Praga, comprende además cuatro estatuas de santos: la de San Procopio, Santa Ludmila, San Adalberto y Santa Inés.

Un milenio y 73 años después de la muerte de San Venceslao, su legado permanece vivo en el pueblo checo.


Y aquí concluye, estimados oyentes, la presente emisión de Radio Praga dedicada a la fiesta nacional de la República Checa, el Día de San Venceslao. Les agradecemos la atención que nos han dispensado y les recordamos que pueden escribirnos a Radio Praga, redacción Iberoamericana, Praga, Código Postal 120 99, República Checa, o a nuestra casilla electrónica: cr@radio.cz. ¡Hasta pronto, amigos!