República Checa podría convertirse en la Irlanda centroeuropea

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La economía checa se desacelera. En el segundo cuatrimestre registró un crecimiento interanual del 2, 5 por ciento, el peor resultado desde finales del año 1999. El motivo principal es, según los economistas, una demanda exterior débil.

La disminución del crecimiento económico alejó a la República Checa, junto con Polonia y Eslovenia, a los últimos puestos de los países candidatos a la Unión Europea. El desaceleramiento de la economía checa refleja la situación en los mercados mundiales y, sobre todo, en el de la Unión Europea al que se dirige la mayoría de las exportaciones del país.

Las recientes inundaciones han puesto a la economía checa ante otra prueba de fuego. El Gobierno proyecta procurarse los recursos para paliar los daños causados subiendo algunos impuestos. Según el director del Instituto William Davidson de la Universidad de Michigan en EE. UU., Jan Svejnar, tales medidas no han sido necesarias.

"El Gobierno pudo recurrir a otra solución, pero fue una de las posibilidades. El Gobierno decidió simplemente cargar un mayor gravamen sobre la generación actual de contribuyentes".

Jan Svejnar opina que, a pesar de la repercusión negativa de las inundaciones la República Checa sigue disponiendo de un fuerte potencial económico y podría convertirse en la Irlanda centroeuropea con un crecimiento de entre un 6 y un 9 por ciento del Producto Interior Bruto al año. Sin embargo, es imprescindible adoptar un paquete de reformas.

"Las más importantes son las reformas al sistema de rentas, y seguidamente en el sector de la Salud y de la Educación", opina Jan Svejnar, director del Instituto William Davidson de la Universidad de Michigan en EE. UU.

Svejnar está convencido de que la República Checa experimentará un fortalecimiento económico en cuanto se recupere la economía de EE. UU., lo que es de esperar, según su opinión, a más tardar a principios del año próximo.